Dos caminos para llegar a casa

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Guadalupe Rico Tavera

Laura y Federico llevan un año de novios y en un par de años irán al altar. Por su parte, Silvia y Carlos están preparando la boda que celebrarán en tres meses. Ambas parejas van a comprar su nidito de amor". La primera ha elegido el autofinanciamiento inmobiliario, mientras que la segunda ha optado por un crédito hipotecario.

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El camino largo. Un crédito adecuado para los no urgidos es el autofinanciamiento inmobiliario. Con una mecánica como la del autofinanciamiento de autos, este sistema integra grupos de personas que aportan periódicamente sumas de dinero a un fondo común administrado por un fideicomiso. Su atractivo frente a los esquemas hipotecarios tradicionales es el bajo costo del crédito. El secreto: al no tener la carga de las tasas pasivas tampoco existe el cobro de intereses.

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Con diferentes alternativas en plazos (a seis o a 10 años) y formas de pago (crecientes o iguales), las mensualidades son más cómodas e incluso menores a las de los planes bancarios de refinanciamiento de intereses. Además, como hace ver Mario Lozano, director de la división occidente del Grupo Firme Plus, el saldo del crédito va disminuyendo efectivamente, puesto que ඥ% de las aportaciones son abono al capital".

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Lo único que el suscriptor tiene que pagar es una cuota de inscripción de 4% del valor contratado y una cuota de administración que, para el plazo de seis años, es de 0.12% mensual del valor de adjudicación y de 0.10% mensual para el plazo de 10 años. El monto mínimo de crédito a otorgar es de N$25,000 nuevos pesos y el máximo de N$600,000 nuevos pesos. Aclara Lozano: "El crédito se recibe a valores actualizados según la inflación, por lo que siempre se conserva el poder adquisitivo

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Si el suscriptor tiene entre 18 y 65 años de edad, el único requisito para ingresar al esquema es tener capacidad de ahorro. De ahí que resulta ideal para quienes no califican como sujetos de crédito en las instituciones bancarias.

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Eso sí, el autofinanciamiento tiene la desventaja de que el otorgamiento de los recursos no es tan inmediato como en los bancos, pues el suscriptor debe ahorrar sistemáticamente durante un tiempo antes de salir adjudicado por alguno de los cuatro procedimientos (calificación, sorteo, subasta o antigüedad). En pocas palabras, es una modalidad pensada para aquellos -como Laura y Federico- que no tienen apremio y cuyos planes son a mediano plazo.

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El camino corto. Para quienes la necesidad de hogar es urgente -como es el caso de Silvia y Carlos- no hay mejor opción que un crédito hipotecario. Lo malo es que el costo es mucho mayor y más ahora, con los intereses por las nubes.

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En el mercado hipotecario hay de dónde escoger. Plancasa, de Bancomer, por ejemplo, ofrece un procedimiento ágil y eficiente. Horacio Treviño, director de banca hipotecaria división occidente de la institución, explica que lo novedoso de Plancasa es que, en máximo siete días, se analiza la capacidad de endeudamiento del cliente para indicarle el monto de crédito que puede obtener. Con ese certificado (con vigencia de 90 días), el acreditado puede empezar a buscar casa, con "la oportunidad de negociar de contado frente al vendedor y en condiciones más favorables". Si ya la encontró, lo único que tiene que hacer es presentar la documentación del inmueble para que el banco haga el avalúo, tras lo cual se cierra la operación y se entregan los recursos. Todo en un plazo no mayor de 15 días.

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Bancomer financia 80% del valor de la vivienda con un interés que se estima con la tasa líder más 5.2 puntos. El monto máximo del préstamo es de N$513,000 nuevos pesos para una vivienda media, mientras que el mínimo varía según la ciudad porque el precio de la tierra, que es el factor que más influye en el precio final del inmueble, puede variar de una ciudad a otra", explica Treviño.

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Ahora bien, dependiendo de su situación financiera actual y futura (los ingresos comprobables deben ser de cuatro veces el pago mensual), el cliente puede elegir el plazo (de tres a 25 años) y el plan que más le acomode. Grosso modo, Plancasa maneja un plan sin refinanciamiento y dos con refinanciamiento. En el primero, los pagos son nivelados y más altos, pero dado que son mayores que los intereses, el saldo se reduce con cada mensualidad. En los segundos, las mensualidades iniciales son pequeñas, mas como no cubren todos los intereses, se van incrementando con el tiempo.

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Ambas opciones tienen pues, sus pros y sus contras. Elegir dependerá de la situación de cada pareja.

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