El apretón a Telmex

¿Qué puede hacer Teléfonos de México a la que Estados Unidos acusa de monopolio en la OMC?
Xavier Ginebra Serrabou

México ha sido objeto nuevamente de las miras internacionales: la representación comercial de Estados Unidos ante la OMC por el incumplimiento de la labor de introducción de la competencia en el sector de las telecomunicaciones puede hacer a México acreedor a sanciones, si se acreditaran tales extremos. Sin embargo, hay que analizar si dichos cumplimientos corresponden a la autoridad (la Cofetel), a la empresa con poder dominante de mercado (Telmex), o a ambos.

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Los acontecimientos recientes en torno a Telmex se remontan a 1990, fecha en que se privatizó el monopolio estatal. Este es un buen ejemplo de privatización mal llevada: el monopolio estatal pasó a ser un monopolio del sector privado sin una reforma regulatoria adecuada. Tal parece, como sostiene Ruth Ornelas, que nunca se analizaron mejores opciones de privatización para desmantelar el monopolio estatal como hubiera podido ser la alternativa de venderlo separado. Al momento de su privatización las autoridades debieron someter al monopolio privado a un régimen regulatorio competitivo para eliminar su poder dominante en el mercado.

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Con una privatización así, Telmex ha gozado de grandes ventajas en un mercado nacional cautivo. Fue hasta 1997 cuando se abrió a la competencia el servicio de larga distancia. En el local se abrió teóricamente en el momento mismo de la privatización de Telmex. Sin embargo, todavía no existe una verdadera competencia en telefonía local, debido a la deficiente regulación, por lo que las  empresas que han recibido concesiones para el servicio local todavía no inician operaciones. Lo anterior facilitó prácticas monopólicas a Telmex como subsidios cruzados (tarifas de larga distancia más baratas y locales más caras) y los excesos en las tarifas de interconexión. Por este motivo, en 1998 la Comisión Federal de Competencia emitió una declaratoria de poder sustancial a Telmex que permite que la Cofetel le imponga regulaciones especiales en materia de precio, calidad e información, de acuerdo a la Ley Federal de Telecomunicaciones.

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Hasta ahora, Telmex continúa maximizando su posición dominante a costa del consumidor. Gracias a la poca intervención de Cofetel, la situación del sector ha desembocado en un mayor conflicto (Ornelas). Las competidoras de larga distancia (Avantel y Alestra, hijas de MCI y AT&T) lograron que Telmex USA fuese declarada con poder dominante en Estados Unidos (no alcanza el uno por ciento del mercado) y que fuese sancionado por incumplir obligaciones.

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El siguiente paso fue la queja ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) por un mal proceso de apertura a la competencia en telecomunicaciones. No sabemos en qué sentido la OMC resuelva el caso,  pero el interés es más político que jurídico: presionar a México para que ponga en cintura a Telmex. Lástima que estas medidas deban tomarse por presiones internacionales.

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No hay que chuparse el dedo: ATT en 1982 fue separada, achacada de los mismos cargos que ahora se le imputan a Telmex (subsidios cruzados y altas tarifas de interconexión). Tampoco las telefónicas extranjeras son un ángel de la competencia.

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El autor es maestro en Derecho Corporativo y doctor en Derecho de la Competencia

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