El corto futuro de la larga distancia

¿Hay opciones para aliviar los pesares financieros de los nuevos competidores? Aquí unas cuantas a
Ernesto Alonso y Mónica Mendoza

Hace cinco años arribaron a México nuevos operadores de larga distancia con grandes expectativas.  Su equilibrio financiero llegaría en el mediano plazo con el creciente número de usuarios y tráfico entre Estados Unidos y México, corredor que por su tránsito de llamadas es el segundo más importante en el mundo. Sin embargo, las cosas han ido más lento de lo esperado. Los contendientes  lo atribuyen al nivel de las tarifas de interconexión, ausencia de regulación hacia Telmex  y a la consolidación de zonas geográficas locales que redujo el tráfico de larga distancia nacional.

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Si bien las exigencias de Avantel y Alestra respecto a reglas más estrictas para la compañía  dominante continúan, es un hecho que éstos y otros competidores han ganado terreno, pues actualmente tienen 30% del mercado. Manuel Güereña, de Standard and Poor’s, dice que la apuesta por los servicios de larga distancia no fue del todo mala, pues en México existen zonas fuera del llamado “triángulo de oro” –que incluye la capital, Guadalajara y Monterrey– donde las telefónicas podrían hacer crecer su negocio. Respecto al futuro, Güereña es cauteloso: “No desaparecerá, al menos en el mediano plazo, pero las empresas deberán replantear el concepto tradicional pues la tendencia mundial es convertirla en un commodity, como sucede ya en algunos corredores internacionales de gran tráfico”, apunta.

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Felipe González, de The Yankee Group México, es menos optimista. Comenta que desde hace un par de años se preveía que el servicio de larga distancia tenía los días contados por los bajos costos de la telefonía por internet y la reducción en las tarifas de transmisión. Según cálculos de la consultora, en el siguiente lustro el ingreso por servicios de larga distancia caerá anualmente 2.4%, así que deberán pasar algunos años antes de que deje de ser totalmente rentable.

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La reducción de las tarifas de interconexión no será la vía por la que las telefónicas mejoren su operación. La clave, asegura Güereña, estará en ofrecer servicios con mayor margen de ganancia, aprovechar zonas distintas al “triángulo de oro” y en lograr mayor demanda de llamadas de larga distancia. De esta forma la vida del este tipo de telefonía podría prolongarse, al menos un poco más.

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Conexión exitosa
Más allá de las acusaciones sobre su poder sustancial en el mercado de telecomunicaciones, Telmex ha demostrado una reconversión exitosa en sus fuentes de ingresos. Esta medida ha contribuido a resarcir la caída del negocio de larga distancia, donde la interconexión que los nuevos operadores pagan a la empresa de Slim por enlazarse a su infraestructura ha jugado un papel relevante. “El negocio de la larga distancia está perdiendo importancia. Los ingresos por este concepto han disminuido debido a la incorporación de nuevas tecnologías y la competencia de las telecomunicaciones”, afirma Arturo Elías Ayub, directivo de la firma, que prevé que en el futuro las mayores utilidades para la compañía provendrán de la transmisión de datos y que internet acelerará la muerte de la larga distancia.

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