El costo del dinero

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Sergio Sarmiento

Para la enorme mayoría de los mexicanos, la crisis financiera no se ha manifestado en la devaluación del peso ante el dólar sino en el nivel de las tasas de interés Las grandes empresas, fuertemente endeudadas en Dólares, resintieron un gran impacto con la depreciación del peso, pero gran parte de la ciudadanía, y las empresas pequeñas y medianas, no tienen deudas en moneda extranjera.

- La clase medía alta nacional, acostumbrada a adquirir productos de consumo importados y a medir sus propios ingresos en Dólares, resintió también la devaluación. Es significativo que en el momento de la depreciación brusca del peso, cuando sus consecuencias económicas todavía no se reflejaban en la economía real, ya esta clase social se sintió empobrecida. La mayoría de los mexicanos, sin embargo, casi no adquiere productos importados y ciertamente no mide sus ingresos en Dólares.

- Cuando el peso se devaluó, muchos mexicanos de clase medía baja y baja pensaron que la medida no les afectaría directamente. "Ni tengo Dólares, por lo que no me beneficio, ni debo Dólares, por lo que no me perjudica", me decía el conductor de un taxi pocos días después de la devaluación.

- La verdad, sin embargo, es que las consecuencias de la crisis financiera se han extendido a todos los sectores. La devaluación y la incertidumbre han generado una explosión inflacionaria que no puede ser compensada por alzas salariales en el corto plazo. El aumento en las tasas de interés ha dificultado las operaciones de las empresas, las que han tenido que despedir personal y suspender nuevas contrataciones. La consiguiente contracción de la demanda empeora aún más su situación, porque bajan sus ventas.

- La idea de que la devaluación sólo afectaría a quienes tuvieran o debieran dólares ha caído ya por su propio peso. Las fluctuaciones bruscas en los mercados financieros tarde o temprano se reflejan en el resto de la economía.

- El Banco de México, que en un principio había optado por tratar de mantener las tasas de interés a niveles razonables, abandonó la idea el 20 de febrero, un día antes de firmarse el acuerdo de apoyo financiero con el gobierno estadounidense. Entonces informó que dejaría que las tasas de interés alcanzaran los niveles que el mercado demandara.

- El propósito de esta medida, acordada como parte de las condiciones del paquete financiero otorgado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, es estabilizar lo antes posible al peso en su cotización ante el dólar. Si las tasas de interés suben sin limitaciones, debe llegar un momento en que los inversionistas, nacionales y extranjeros, están dispuestos a colocar su dinero en documentos denominados en pesos.

- Para las empresas y las personas físicas que tienen deudas en pesos, sin embargo, esta política está siendo cada vez más onerosa. El costo del dinero en México ha alcanzado niveles que serían simplemente impensables en otros países. Una planta productiva, que de por sí enfrenta dificultades para competir en el ambiente de una economía abierta, ahora tiene que hacerlo pagando tasas de interés absurdamente altas o simplemente sin tener acceso al crédito.

- El intento del Banco de México de estabilizar la tasa de cambio al mismo tiempo que moderaba los aumentos de la tasa de interés, simplemente fracasó. Hoy, el esfuerzo se enfoca a estabilizar primero la tasa de cambio, independientemente del nivel que esto implique en las tasas de interés.

- El costo económico de esta política será dramático, especialmente para las pequeñas y medianas empresas que están ya en el limite de su resistencia financiera. La gran pregunta es si había opciones. Permaneciendo dentro del marco de una economía abierta y de mercado, la única otra opción era dejar que el peso se devaluara indefinidamente mientras se mantenían las tasas de interés estables. También estaba la alternativa de establecer un control de cambios, pero ésta implicaría el abandono de la economía abierta.

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- Es muy difícil saber en este momento si la estrategia para estabilizar el peso tendrá resultados positivos en el largo plazo, aunque ya conocemos, por supuesto, el gran costo de la elevación de las tasas de interés Para muchos economistas, sin embargo, no había ya otras operaciones realistas. El rompimiento de la credibilidad en el sistema financiero mexicano fue demasiado grande y demasiado abrupto.

- El autor es director editorial de Encyclopedia Britannica Publishers, Inc., y columnista del periódico Reforma.

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