El día en que el oro negro dejará de b

Equipos de combustión más eficientes y fuentes alternas de energía ensombrecerán el desarrollo d
Ulises Hernández y Gerardo Moncada

Bajo las frías y oscuras aguas del Ártico, un equipo de técnicos - japoneses e investigadores estadounidenses exploran el fondo marino de Alaska - en busca de hidratos de metano, las peculiares formaciones de gas congelado - que prometen convertirse en un nuevo y codiciado energético.

- Simultáneamente, firmas estadounidenses de alta tecnología firman - contratos con el Centro Espacial Marshall para fabricar una serie de motores - con componentes cerámicos que serán utilizados en un programa de pruebas de - cohetes impulsados por energía solar.

- La búsqueda de nuevas fuentes de energía y el desarrollo de una mayor - eficiencia en el uso de combustibles son apenas una pequeñísima muestra del - futuro que depara a la humanidad el próximo milenio.

- Con los recientes descubrimientos y adelantos tecnológicos, ¿cuál será - el panorama del sector energético en el siglo XXI? ¿Serán tan drásticos y - rápidos los cambios como para modificar la dinámica de la industria - petrolera mundial? ¿Cuánto durará la sobreoferta de inventarios y la - histórica caída de los precios del petróleo? ¿Qué papel jugará México, - uno de los países más afectados por el desplome del precio del crudo, ante - las megafusiones de la industria? ¿Qué estrategia debemos seguir?

- Los ciclos energéticos
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Desde sus orígenes, el hombre ha descubierto y dominado diversas fuentes - de energía. Cada una ha gozado su época de gloria y, en su momento, ha - tenido que ceder su lugar ante la llegada de nuevos energéticos o el uso de - nuevas tecnologías.

- Hace un millón y medio de años, los homo-erectus descubrieron el fuego - fortuitamente al caer los rayos sobre los árboles. Los neanderthales - aprendieron a calentar sus hogares haciendo fogatas con leña; y los - homo-sapiens utilizaron lámparas de aceite animal para hacer sus famosas - pinturas rupestres. Los fenicios aprovecharon la fuerza del viento para - impulsar sus embarcaciones y se convirtieron en grandes navegantes. En el - siglo XIX, el uso intensivo del carbón en hornos y calderas hizo posible la - Revolución Industrial. Luego se descubrió el petróleo, cuya explotación y - uso comercial ha dado forma al siglo XX. La historia de los últimos 40 años - ha estado marcada por la lucha entre los países productores, tanto - occidentales como orientales, que se disputan su dominio.

- Pero ahora, el llamado “oro negro” es testigo de descubrimientos y - desarrollos tecnológicos que podrían desbancarlo como el energético clave - en la industria del transporte, la de mayor uso intensivo. Muchos se - preguntan, con razón, si la hegemonía de los combustibles derivados del - petróleo –la gasolina y el diesel– llegará a su fin en el próximo - siglo.

- Desde hace algunos años, compañías automotrices como Chrysler y Toyota - desarrollan vehículos híbridos, combinando el uso de electricidad y - combustibles tradicionales, con miras a producir automóviles eléctricos.

- Científicos e investigadores de diferentes partes del mundo tratan de - desarrollar nuevos tipos de baterías que reemplacen a los acumuladores - tradicionales de plomo y ácido, que impulsen a los coches del futuro.

- No obstante, quizá ningún otro descubrimiento ha despertado tantas - expectativas como los hidratos de metano. Estas formaciones de hielo y gas, - que se localizan en los fondos marinos tanto de zonas polares como tropicales - del mundo, son conocidas desde los años 70, aunque apenas se estudia la forma - de extraerlas.

- No es tan fácil liberar el gas atrapado en el hielo y los hidratos de - metano sólo son estables a bajas temperaturas y altas presiones. Si son - llevados rápidamente a la superficie, se descomponen y pueden ser inflamables - y hasta explosivos. Sin embargo, su potencial energético es enorme.

- “La energía contenida en estos recursos es dos o tres veces mayor a la - energía contenida en todo el petróleo, todo el gas y todo el carbón que - conocemos en el mundo”, dice Rafael Quijano, presidente de la consultora en - energía Latin American Petroleum Intelligence Services. “Pero por ahora no - existe una tecnología capaz de aprovechar estos recursos de una manera - comercial.”

- La mayoría de los analistas piensa que muchos de los adelantos - tecnológicos no fructificarán en el corto plazo, y si lo hacen, no tendrán - un impacto comercial o económico en la industria petrolera. Quijano cree que - aún estamos lejos de la aplicación masiva de estas tecnologías, por lo que - sería “prematuro” que las empresas petroleras, hoy por hoy, hicieran - planes para enfrentar estos retos.

- “Es probable que las baterías de nitrógeno, que no son costeables - ahora, levanten en el próximo siglo. Pero es dudoso que esta tecnología - llegue a las masas”, opina a su vez George Baker, analista y director de la - publicación especializada Mexico Energy Intelligence.

- La idea de que el petróleo pueda ser desplazado como lo fue el carbón a - principios de siglo es vista aún con escepticismo. La industria petrolera - mantiene pleno dominio sobre el mercado de transporte, tanto de automóviles - como de aviación. Además, tiene todavía muchas aplicaciones. “Los - petroquímicos son cruciales para todo: los automóviles, las medicinas, las - latas de refrescos. Pienso que seguirá habiendo una fuerte demanda del - petróleo y sus derivados, mientras éste exista en los yacimientos”, - comenta George W. Grayson, especialista en asuntos energéticos  y - profesor del William & Mary College, en Virginia.

- Cuando los autos no consuman gasolina
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Nadie cree que la supremacía de la industria petrolera se vea amenazada - durante los próximos 20 o 25 años. Sin embargo, el largo plazo abre muchas - dudas: los expertos coinciden en que visualizar lo que ocurrirá más allá de - esta línea en el tiempo no es sencillo. “Es sumamente difícil pronosticar - los avances tecnológicos”, indica Baker.

- Es en este punto donde el futuro se torna incierto y, por lo mismo, no - puede descartarse ninguna posibilidad. Inclusive, el carácter estratégico - –casi mágico– que se le ha atribuido al petróleo podría verse diluido. - En dicho supuesto, el petróleo sería visto como “una mercancía más”, - por lo que la industria petrolera tendría que formularse una serie de - replanteamientos.

- “Si durante los próximos 100 años se da un desarrollo viable en el - sector automotriz que devalúe o que dependa menos del petróleo, la suerte de - la industria petrolera cambiaría de una manera espantosa”, admite Quijano.

- Si las bolas de cristal permitieran adivinar el futuro y pudiera - anticiparse con certeza un escenario de este tipo, los países petroleros - tendrían que pensar en la necesidad de utilizar y explotar sus recursos a - plazos más cortos. En otras palabras, “tener petróleo para 40 o 50 años - no tendría mucho sentido”.

- El escenario actual de la industria petrolera no es muy prometedor. En los - últimos 18 meses, los precios del crudo han caído alrededor de 50% como - consecuencia de la crisis financiera global y de las atípicas condiciones - climáticas. La caída de la producción industrial asiática y los inviernos - moderados registrados en el hemisferio norte en 1997 y 1998, ocasionaron que - disminuyera la demanda de petróleo y que los inventarios de crudo se - acumularan. Esta situación, aunada al aumento de la producción petrolera - mundial registrada en los años recientes por los avances técnicos en la - exploración, provocó el desplome de los precios del hidrocarburo.

- El mundo se encuentra prácticamente inundado de petróleo y los precios - han seguido cayendo en 1999. Nadie sabe con certeza cuándo y cuánto - volverán a subir. Algunos analistas dicen que será dentro de una década, en - el año 2008. Los corredores de acciones y futuros de Wall Street vaticinan - una mejoría a partir de este mismo año. Pero, ¿quién tiene la razón?

- “La mayoría de los modelos econométricos de los precios de los - energéticos han sido tan exactos como la práctica de introducir las manos en - los intestinos de gallinas muertas para adivinar el futuro”, dice Grayson, - con ironía. Pese a todo, el profesor del William & Mary College se - muestra confiado. Asegura que los precios del petróleo se comportan de manera - cíclica y, pese a que se encuentran en un nivel muy bajo, tarde o temprano - tendrán que repuntar.

- Según los analistas, aunque por el momento hay sobre-oferta mundial de - petróleo, nuevos acontecimientos políticos en el Medio Oriente podrían - servir de catalizador para elevar los precios del crudo. La incertidumbre - respecto del relevo generacional de los líderes de los países árabes y la - incógnita sobre la permanencia de Saddam Hussein como hombre fuerte de Irak, - podrían ser factores que presionaran al alza los precios.

- Pero todo esto reafirma el carácter coyuntural que tienen los precios del - crudo.

- Megafusiones mundiales, soledad mexicana
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Mientras se nivela el precio del crudo, México puede seguir pasando - tiempos difíciles. Ya el año pasado, el gobierno vio caer dramáticamente - sus ingresos presupuestales, que dependieron en casi 40% de la venta de - hidrocarburos.

- Para hacer frente a la crisis de precios, las principales compañías - petroleras del mundo comenzaron a fusionarse y crearon entidades industriales - capaces de competir con los países productores de Medio Oriente.

- Los casos más destacados son el de las estadounidenses Exxon y Mobil, cuya - fusión está valorada en $86,000 millones de dólares y el de la inglesa - British Petroleum y la estadounidense Amoco, estimada en $55,000 millones, - seguidas por las de Shell-Chevron y Total-Petrofina.

- Los nuevos gigantes petroleros podrán desarrollar economías de escala y - abatir fácilmente los costos operativos. ¿Cómo responderá México ante - este escenario de precios deprimidos y megafusiones?

- En el sector energético, mucha gente cree que estos son motivos más que - suficientes para que Pemex, que requiere de cuantiosas inversiones, se - modernice y abra sus puertas de par en par al capital privado.

- “Si hay una lección en todo esto que pueda ser aprendida por México, es - que su compañía petrolera debe ser mucho más próspera. El gobierno - mexicano debería esforzarse más en privatizar segmentos de Pemex”, dice - Grayson.

- El académico señala que Pemex ha conseguido “enormes” logros bajo la - administración de Adrián Lajous, pero subraya que la empresa aún se - encuentra restringida por una “abultada” fuerza laboral y demasiadas - actividades secundarias como hospitales, escuelas y una flotilla de - helicópteros.

- Aunque el gobierno ha promovido una apertura discreta de Pemex en el área - de contratación de servicios y en la petroquímica secundaria, la empresa - sigue estando vedada al capital privado. La industria petrolera mexicana es la - más cerrada del continente. Otros países, como Colombia y Argentina (ver - recuadro en página 46), han abierto sus sectores energéticos, convencidos de - las ventajas fiscales que ello representa.

- Estas naciones han concesionado la explotación de yacimientos petroleros a - inversionistas privados, a cambio del pago de una renta petrolera . Los - concesionarios pagan impuestos por derechos de explotación, los cuales en - algunos casos superan los pagos que hace la subsidiaria Pemex Exploración y - Producción al gobierno federal por el mismo concepto.

- “En otros países se cobra más impuestos a la explotación petrolera de - lo que le cobra el gobierno a Pemex y esa es una cosa que no es muy discutida - en México”, apunta Quijano.

- Bajo este esquema de apertura, los diferentes gobiernos mantienen la - rectoría sobre los hidrocarburos y regulan a las compañías inversionistas a - través de pequeños porcentajes accionarios y disposiciones estatutarias.

- Las empresas participantes toman responsabilidades gerenciales, financieras - e ingenieriles, bajo el control y la normatividad de los gobiernos.

- Una ventaja adicional es que los Estados se desentienden de las cuantiosas - inyecciones de capital que requiere la industria, las cuales son asumidas por - los inversionistas. Los gobiernos pueden entonces destinar recursos a otros - fines sociales o productivos. Y este es precisamente uno de los argumentos - principales que el gobierno de Ernesto Zedillo ha esgrimido para promover la - apertura del sector eléctrico a la iniciativa privada.

- Para Baker, la argumentación de que el Estado no debe soportar el peso del - aparato productivo de la industria eléctrica, puede trasladarse al sector - petrolero. “Todo el conjunto de argumentos acerca de la electricidad es - aplicable al petróleo –sostiene Baker–, pero hay que andarse con mucho - cuidado, porque cualquier opinión al respecto puede ser atacada por los - extremistas.”

- La apertura de Pemex sigue siendo un tema sensible debido a la fuerte carga - de nacionalismo y soberanía que Lázaro Cárdenas le imprimió a la industria - petrolera, al estatizarla hace 61 años. Ahora, con la coyuntura de los bajos - precios, las megafusiones y la propuesta de apertura del sector eléctrico, - resurge la interrogante: ¿Cuándo se abrirá Pemex?

- Qué hacer con el petróleo en México
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A propósito de las reformas a los artículos 27 y 28 constitucionales - necesarias para privatizar el servicio de energía eléctrica, Carlos Medina - Plascencia, coordinador de la fracción panista en la Cámara de Diputados, - advirtió el 18 de febrero pasado que su partido exigirá hacer extensiva la - disposición a todo el sector energético.

- En general, economistas, especialistas y representantes de titanes - multinacionales se pronuncian a favor de la entrada de capitales privados al - sector, aunque no creen que la mejor estrategia sea la privatización total de - Pemex. En el terreno de lo posible, son inmejorables las ventajas de la - privatización. La lógica dicta que con mayores inversiones aumentarían la - eficiencia, el volumen y la gama de productos, además se tendría acceso a - tecnologías de punta. Esto podría derivar en la conquista de nuevos - mercados. Al recortar los costos de operación y extracción, quizá bajarían - los precios de los derivados del crudo. El capital fresco financiaría las - tareas de exploración, lo que permitiría incrementar las reservas - petroleras.

- Para Gerardo Aranda, ex dirigente de la Coparmex, este cuadro es - perfectamente viable. En Estados Unidos –señala– las empresas petroleras - tienen ganancias, pagan impuestos y producen energéticos baratos. En México, - los insumos son más costosos, pese a que se producen aquí. Privatizar, dice, - tendría un doble beneficio inmediato: generar impuestos y producir - energéticos y petroquímicos a menor precio, con lo cual resultarían - competitivos.

- Menos optimista, Noé Serrano, director de Análisis en Bursamétrica, - prevé que los precios serán determinados por la oferta y la demanda. “Los - productos con valor agregado subirán en tanto bajan las materias primas.”

- Miguel García Reyes, especialista en geopolítica petrolera del Colegio de - México, estima que con las inversiones podrían modernizarse varias áreas - petroleras, en concordancia con las prácticas de las multinacionales, que - reinvierten en ese propósito 60% de sus utilidades. “En teoría habría - ventajas, pero no sabemos si así será realmente”, aclara.

- Por estas y algunas razones más, el economista José Luis Calva revira: - “Debemos irnos con demasiado tiento, del mismo modo que debemos quitarnos - cualquier dogma en materia económica, como el pensar que la iniciativa - privada, por sí misma, es mejor que las empresas públicas. Los últimos - informes del Banco Mundial sobre desarrollo, y trabajos de Joseph Stiglitz - (economista en jefe de esa institución) cuestionan las privatizaciones per - se. Reconocen que en muchos casos se transfirió la renta del sector público - al privado con nulos beneficios sobre el desarrollo. En cambio, ponderan - experiencias como la de China, donde se elevó la eficiencia de las empresas - públicas al introducir criterios de competitividad.

- Como una conclusión, Stiglitz y Calva indican que en el caso de las - empresas públicas que pueden generar monopolios u oligopolios, los beneficios - de la privatización son nulos.”

- De hecho, casi nadie propone la vía de un cambio lineal de estafeta.  - “Un esquema de privatización lineal puede resultar demasiado obvio”, - estima Miguel Onofrietti, presidente en México de la recién fusionada - British Petroleum-Amoco (la número tres entre las grandes petroleras). “Veo - más un esquema de participación conjunta en el que todos podamos competir, - incluso Pemex. Esto incrementaría mucho su participación en el mercado y - mejoraría sus operaciones.”

- Además, en términos estrictamente coyunturales, hoy no es momento de - vender. Serrano es categórico: “Estamos en la peor crisis de la industria - petrolera. Lo que se obtendría de la venta sería demasiado poco. En - términos estratégicos, conviene esperar a que el mercado se recupere.”

- La pregunta obligada es: ¿A quién le interesa comprar y en qué - términos? “Dudo que a las trasnacionales les interese adquirir una - industria que no está ganando”, señala García. “La situación actual y - de mediano plazo es sombría, muy diferente a la de 1990, cuando se vivió el - boom petrolero y las empresas querían invertir en Malasia, Angola, Indonesia, - México, Venezuela, Rusia. Ese era un buen momento para vender; no ahora.”

- En todo caso, añade, lo que puede interesarles es la exploración - (principalmente donde su tecnología, a diferencia de la de Pemex, les permite - perforar a grandes profundidades) y la producción. Esto puede resultar - atractivo para Estados Unidos, que tiene en mente la conformación de un - bloque energético continental donde los países de América Latina aporten el - petróleo y él lo procese. “Tienen 175 refinerías en todo el mundo. Les - vendemos a $8 dólares el barril y nos lo devuelven a $60 dólares. De hecho, - ya importamos la tercera parte de la gasolina que se consume en México.”

- Onofrietti no está convencido de la utilidad de ese sistema. “Puede ser - un paso intermedio entre tener o no la capacidad de procesar el petróleo - localmente o cerca del lugar donde se consumen los productos. Pero no resuelve - el problema de fondo. Estar paseando el energético, extraerlo de un lugar, - refinarlo en otro y regresarlo, no favorece la competitividad de nuestra - industria.”

- La misma ley favorece, hoy por hoy, absurdos del tamaño siguiente: un - inversionista (mexicano o extranjero), para poder adquirir petróleo crudo de - Pemex, tiene que instalarse necesariamente fuera de las fronteras mexicanas. - De ahí que la importación de gasolina haya crecido de manera notable en los - últimos siete años. Por ley, ningún inversionista privado puede abrir una - refinería en suelo mexicano, pese a que la oferta de Pemex está lejos de - cubrir la creciente demanda de combustible.

- Obstáculos en el camino
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Luego de un largo y desgastante proceso, el primer intento por abrir la - industria petrolera al capital privado deja un amargo sabor de boca. No - resultó atractiva la oferta de compartir con el gobierno la propiedad de la - petroquímica Morelos. Tres semanas antes del 16 de febrero, fecha límite - para presentar ofertas, ya se había anunciado que sólo quedaba una empresa - interesada, Alpek.

- Encima, la Comisión de Competencia Económica podría descalificar su - participación, pues Alpek integraría toda su cadena de óxido de etileno. - Esto le daría un enorme poder de mercado, muy cercano al control monopólico.

- Grandes multinacionales como BP y Amoco vieron con recelo el esquema de 49% - propiedad privada y 51% estatal, planteado por el gobierno mexicano. “No - pensamos participar bajo ese modelo”, aclara Onofrietti. “Nos interesa una - participación mayor. Para BP Amoco sólo sería atractivo adquirir la - mayoría de las acciones y el control operativo de las empresas, porque - corremos nuestras plantas, administramos nuestro capital, nuestros recursos - humanos, nuestra tecnología. A nosotros, y a otras empresas, no nos atrae - participar únicamente como inversionistas.”

- El problema con las petroquímicas no se limita a la propiedad. Estos - complejos poseen un alto grado de integración, de manera que comparten con - otras instalaciones la alimentación eléctrica, el vapor, el abasto de agua, - las plantas de tratamiento y las áreas auxiliares, entre otras. “Fue una - conveniencia económica que se transformó en una realidad técnica”, - explica Antonio Gershenson, analista del sector energético.

- A la vista de los acontecimientos, es necesario explorar otras opciones - para capitalizar los complejos petroquímicos. Los integrantes de Todos por - Pemex, una alianza de trabajadores y ex trabajadores petroleros, están - discutiendo la posibilidad de diseñar un esquema que les permita volverse - copropietarios a través de sus fondos de retiro. “Nos pueden vender - acciones. Nosotros sí queremos la empresa, hemos vivido en ella, estamos - arraigados.”

- Sergio Osorio, coordinador de la Comisión de Energéticos en la Cámara de - Diputados, advierte: “Necesitamos una empresa fuerte, con capacidad plena. - Eso implica darle autonomía financiera y de gestión, de lo contrario no - podrá competir. Se podría comprometer al Estado a que invierta para mantener - a la petroquímica en condiciones competitivas, al tiempo que coloca en la - Bolsa de Valores una parte de las acciones.”

- Por otro lado, habría que convencer a las demás empresas acerca de la - factibilidad de construir nuevas petroquímicas secundarias. Estas pueden - edificarse hasta con 100% de capital privado. A decir de Osorio, México tiene - un déficit de $4,700 millones de dólares en productos petroquímicos. “Es - una gran oportunidad que debería estar a disposición de la inversión - privada, sea nacional o extranjera”. Bastaría con desenmarañar controles - absurdos sobre algunos productos.

- A Onofrietti este plan le parece mucho más seductor. “Esto podría - atraer inversiones directas sin menoscabo de la participación de Pemex en la - industria. Una empresa petroquímica privada tendría muchas oportunidades - derivadas del tamaño para desarrollar las economías de escala que requiere - la industria, el acceso a los mercados de importación y domésticos con - precios competitivos y, sobre todo, el uso de tecnología de punta, con - posibilidad de adecuarla constantemente a las nuevas necesidades del mercado.”

- De la necesidad surge la alternativa
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No hay duda de que Pemex necesita  un cambio de fondo. A 61 años de - su creación, parece un gigante con síntomas de artritis. Entre las - condiciones que le restan movilidad están la escasa inversión, el - anacronismo, la ineficiencia, los problemas laborales y, especialmente, la - manipulación gubernamental.

- La exploración ha sido abandonada, con el consecuente estancamiento y - ulterior declive de las reservas. Las inversiones, que en 1981 llegaron a - $9,000 millones de dólares (26% de los egresos), declinaron rápidamente. - Desde 1983 han oscilado entre $2,000 y $3,000 millones de dólares, cifra - insuficiente para la infraestructura petrolera y, más aún, para sostener un - programa de modernización tecnológica.

- Aunque Pemex no es propiamente ineficiente, pierde a la hora de las - comparaciones. La también estatal Petróleos de Venezuela tiene mayores - ventas y exportaciones, a pesar de contar con menos activos y personal. En - opinión de Noé Serrano, juegan en contra de Pemex una limitada capacidad de - negociación y la burocracia, así como la discontinuidad en la dirección de - la empresa y, por lo tanto, en las estrategias de inversión y - comercialización. Además, suelen designarse como directores a personas que - desconocen el sector. A lo anterior habría que añadir que la empresa no - tiene un proyecto de internacionalización.

- Varios analistas consideran que el sindicato petrolero también es un - lastre, aun cuando ya no posee la fuerza de antaño. Integrantes de Todos por - Pemex admiten que prevalecen prácticas nefastas, pero argumentan que el - propio Estado creó esa organización sindical, la avaló, corrompió y - utilizó como fuerza electoral, de control y de presión.

- Sin embargo, el gran azote de Pemex, según propios y extraños, no es el - sindicato... sino el gobierno, que manipula a placer las finanzas de la - empresa y la política energética del país.

- En múltiples sentidos, Pemex es su rehén. Gershenson no duda al respecto. - “Hacienda tiene la caja fuerte de la paraestatal. No le libera recursos - oportunamente. Incluso aprovecha este manejo para lograr determinados efectos - macroeconómicos, como frenar la inflación (reteniendo pagos a proveedores). - Por otro lado, el régimen fiscal es muy pesado. En los últimos años, - alrededor de 90% de la utilidad bruta se ha ido por distintos canales - fiscales: impuestos, derechos, aprovechamientos. Queda demasiado poco para la - reinversión y por ello se recurre al crédito.”

- En 1998, los ingresos petroleros sufrieron una caída de 15.4% respecto del - año anterior. Aun así, representaron 32.6% de la captación fiscal del - gobierno federal.

- El gobierno, pues, se encuentra ante una disyuntiva: modifica su manejo de - la paraestatal o quizá aniquile a la gallina de los huevos de oro, pues la - empresa será cada vez menos competitiva (ya cayó del sitio 100 al 110 entre - las principales petroleras del mundo). “Las fusiones se están dando en la - parte alta del espectro, no para incidir a escala regional, sino global. - Están ocurriendo cambios importantes y, ante eso, Pemex podría perder - posición”, estima Onofrietti.

- Remata Osorio: “El asunto de los estatistas y los privatizadores debe - quedar atrás. Lo que debemos ver es cómo el manejo de nuestros recursos (con - proyectos claros, con reglas de juego a largo plazo) nos permita encontrar un - espacio para el desarrollo de nuestro país en un entorno internacional - sumamente agresivo”. Osorio estima que en México hay un espectro de - oportunidades de negocio superior a los $10,000 millones de dólares, en torno - al gas natural y el petróleo, en las ramas química y petroquímica - secundaria. “Si la aprovechamos, generará una gran cadena de empleo, de - valor y de recursos fiscales”, asegura.

- ¿Esto sería válido dentro de 100 años?

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