El dinero no es la vida

Carlos Slim asegura que lo material es intrascendente y rechaza que su fortuna le confiera algún po
Alberto Barranco Chavarría

Asediado hasta la intimidad por su etiqueta del hombre más rico de América Latina, colgada a su cuello por la revista Forbes, la prensa chilena se topó con un Carlos Slim inesperado. Vestido –decía el asombro– “como el más corriente de los mortales”.

- No, no tengo sastre; me compro muy poca ropa, y me la compro yo en cualquier tienda, cuando la veo y me gusta. ¿Para qué voy a perder tiempo esperando a que me la hagan?

- Estrella, con el presidente español Felipe González, en una mesa redonda organizada por el Club de Emprendedores en extensión a su participación en el evento tradicional de Río de Janeiro, Americas Telecom, el presidente del Grupo Carso desconcertó una y otra vez a sus interrogadores.

- –Usted era un niño rico...
–Más que rico, era sabroso.

- –¿Cuántas piscinas o saunas o jacuzzis tiene su casa?
–Ni piscina, ni sauna, ni jacuzzi. Es bastante más pequeña que la casa donde vivía de chico y que la que tenía mi esposa de soltera. Pero es muy bonita y está cerca de mi oficina, una casa que adopté hace 20 años. La mejor oficina es la que está más cerca de la casa.

- –¿Me está queriendo decir que es un hombre sobrio para vivir?
–Era. Pero se me está quitando. Si, diría que soy sobrio y mis hijos también. Por gusto, por convicción, no por disciplina.

- –¿Es austero porque lo considera un valor humano?
–No, no es un valor. Cuando uno quiere tener y tener cosas es un problema de que algo te falta. Si quieres más y más bienes materiales significa que eres un niño inmaduro que quiere uno y otro juguete, o que tiene una necesidad emocional compensatoria, porque otra cosa está faltando. Hay alguna carencia de atrás. No es una cuestión religiosa ni de valores, es un asunto cultural. Así era mi papá y así estoy convencido que debe ser. Lo material es intrascendente.

- –Usted dice que leía biografías de los grandes empresarios estadounidenses: ¿Eran sus héroes?
–No, mis héroes estaban más en la películas épicas.

- No había un empresario donde estuviera mi paradigma. Me daba cuenta de que muchos de los que tenían un gran éxito, tenían un terrible fracaso familiar. Muchas veces tienen equivocadas sus prioridades y sus vidas terminan siendo muy insatisfactorias.

- –¿Cuáles son sus prioridades ahora?
–La familia, luego los amigos –tengo muchos buenos amigos–, la vida personal, el amor y el humor.

- –¿Y ganar dinero?
–Lo que yo tengo es vocación empresarial. Un pintor con vocación artística, cuyas pinturas se venden muy caras, sigue pintando no por venderlas más caras, sino porque le gusta pintar. Mi vocación es igual. Quiero hacer y desarrollar. Pude haber vivido de mis rentas desde joven. No tengo ningún afán material.

- –Pero tiene que haberse dado cuenta de que el dinero trae mucho poder: ¿Cuándo empezó a sentir el poder?
–Nunca. ¿Poder de qué? Esa es una falacia. El único poder es ser uno como es; vivir como uno cree, decidir y actuar en consecuencia.

- –¿Es verdad que es el hombre más rico de América Latina?
–No lo sé. ¿Más rico en dinero? Eso es probable, pero también es relativo. ¿Cuánto valen las cosas? ¿Quién las va a evaluar? Cuéntame tú, ¿cuántos vestidos, cuántos libros tienes? Claro que no lo sabes, porque te dedicas a ponértelos y a leerlos, pero no los vas a estar contando ni sabes cómo se evalúan.

- –¿Usted fabrica cigarrillos sin remordimiento?
–Haces bien en fumarte unos pocos cigarrillos. Te relajan. Te impiden engordar. Es una estupidez creer que son un gran vicio. Lo que pasa es que el cigarro es el nuevo enemigo público gringo. Como ya se acabó el comunismo, y fracasaron con el narcotráfico, el enemigo es el cigarro.

- –¿Cuántas empresas tiene en total?
–No lo sé. No me dedico a contar empresas.

- El magnate mexicano.

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