El enemigo en casa

-
Alfonso Zárate

A dos años del histórico triunfo electoral y agotado el primer cuarto del sexenio, los administradores del cambio no han encontrado la fórmula. Tal parece que los manuales de autoayuda y filosofía gerencial no tienen recetas para traducir la voluntad de liderazgo en capacidad de gobierno, gestión pública eficiente y visión de Estado.

-

Nadie esperaba que del “pensamiento empresarial” pudiera surgir un programa a la altura de los retos que enfrenta el país. Sin embargo, la alternancia en el Ejecutivo generó expectativas sensatas en por lo menos un sentido: que el cambio de hombres, nombres y estilos se manifestara también en valores nuevos para la administración pública federal: orden, coherencia y transparencia.

-

Si algo podía ofrecer el personal político-administrativo formado en la iniciativa privada era una visión fresca, no politizada, de la función pública y criterios racionales para su ejercicio en condiciones democráticas.

-

Hoy es claro que tales esperanzas naufragaron. La innovación gubernamental se ha restringido al fallido intento de las coordinaciones y consejerías presidenciales,  mientras el funcionamiento del Ejecutivo se abandona al juego de tensiones de un gabinete fragmentado. Pone en evidencia la errática conducción presidencial y la falta de un orden de gobierno que sustituya los mecanismos de control autoritario; además ratifica las carencias propias de la coalición que llega al poder con Fox: ausencia de un proyecto compartido, vaguedad en la línea política e inconsistencia del diseño estratégico para definir el rumbo.

-

En un contexto así, funcionarios de cualquier nivel pueden contradecir al Presidente; quebrantar el compromiso de discreción que supone la pertenencia al equipo de gobierno (las revelaciones de Francisco Barrio desmentidas por el titular de Hacienda), o desplegar una agenda propia (en política exterior o interior, como hace el canciller Castañeda). Débil o complaciente, frágil o  flexible, el primer mandatario aparece como rehén de intereses en pugna.

-

Imposible, en tales condiciones, trasladar la responsabilidad a los ámbitos del Congreso dividido, la oposición acelerada o las fuerzas residuales del antiguo régimen. Un enemigo fantasmal, inesperado, se ha instalado en casa: tiene el rostro de la incompetencia, el oportunismo, la grilla y la ambición prematura.

-

Si esto es hoy, ¿qué se puede esperar después de las elecciones intermedias y en las condiciones de una “sucesión adelantada” que amenaza con infectar toda la segunda parte del sexenio? Bien haría Fox en tomar cartas en el asunto.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

-

-El autor es director de Grupo Consultor Interdisciplinario.

Ahora ve
Justin Trudeau y Emmanuel Macron dan vida al nuevo ‘bromance’ de la política
No te pierdas
×