El gran acreedor

Dos mexicanos proponen usar la &#39deuda ecológica&#39 como una manera de que los países en desarr
Pilar Melero de la Cámara

Desde que el Banco Mundial (BM) comenzara su relación con México en 1949, una cadena de préstamos ha convertido al país en un régimen acreedor. Los pagos ya realizados son mayores que el importe que se debía y el país adquiere cada vez menos préstamos.

- “México arrastra préstamos desde los 70. En 2000 aún se estaban pagando los intereses de los que se habían concedido hace tres décadas”, señala el economista Gian Carlo Delgado, coautor junto con John Saxe-Fernández, del libro Imperialismo Económico en México, y para quien una renegociación de la deuda externa pasaría por el cobro de la deuda ecológica a los países del norte. “Si sacamos la cuenta de quién debe a quién, las cosas quedarían en tablas, porque el costo ecológico ha sido devastador en muchos países del sur”, explica Delgado.

- La propuesta, planteada en bloque para todo el continente americano, sugiere considerar la destrucción ecológica que no está reflejada en el valor de los productos. “Se venden artículos muy baratos, con un costo muy elevado en términos ecológicos… Hay un intercambio desigual de una mercancía que no refleja el verdadero costo que tiene su producción”.

- En el caso mexicano, el petróleo que el país exporta a Estados Unidos está, a juicio del investigador, infravalorado porque “no tiene en cuenta la contaminación producida” en las zonas de extracción, no incorpora un “costo interno adicional” a cuenta de sus efectos negativos sobre el cambio climático global.

- Un negro debate
La sobreexplotación de las reservas petroleras mexicanas y su daño irreversible para los pozos es uno de los lineamientos señalados por los autores de Imperialismo Económico en México, como parte de las acciones emprendidas por el Banco Mundial en sus programas de asistencia a México.

- “En realidad, el BM es un instrumento exitoso en su cometido original de promover la apertura de espacios para la inversión extranjera y para las necesidades del aparato productivo de EU”, reconoce Saxe-Fernández, catedrático en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

- De acuerdo con información de Pemex, se produjeron 60,000 barriles diarios menos. “Hemos despilfarrado el petróleo y lo hemos vendido a precios preferentes a EU. A cada barril se le podría sacar $600 o $700 dólares si se le somete a diversas etapas de transformación. Lo que se ha hecho, por el contrario, es un desmantelamiento de la petroquímica nacional. Se ha venido reduciendo sistemáticamente la capacidad de refinación del país. Mucha de la maquinaria que se compró en el sexenio anterior al de Miguel de la Madrid ha quedado en los patios de Pemex por instrucciones de arriba”, apunta el catedrático.

- “El gobierno mexicano impone a Pemex impuestos irracionalmente altos, 95% de las ganancias, destinándolos al servicio de la deuda y otros gastos no productivos. Por lo tanto, poco queda para el mantenimiento de su infraestructura”.

- Con base en los ‘Strategy Papers Mexico’, un documento de evaluación interno elaborado por el Banco Mundial a mediados de los 90, Gian Carlo Delgado y John Saxe-Fernández desglosan en su libro los puntos trazados por el organismo al gobierno mexicano con el objetivo último de “desmantelar la paraestatal y hacerla desaparecer”.

- A partir de 1982, explica Saxe-Fernández, el banco concede una serie de préstamos, altamente condicionados, para la reorganización administrativa de la paraestatal. “La idea era dividir a la empresa en pequeñas empresas separadas y en competencia”. Una manera, a ojos del investigador, “diametralmente opuesta a cómo operan las grandes firmas internacionales de petróleo”, con un nivel de integración importante.

- “Pemex es muy grande, sus empresas no se pueden absorber tan fácilmente, por eso la idea ha sido irla preparando, dividiéndola en empresas cada vez más chicas y más ineficientes”.

- El desmembramiento administrativo sería el paso previo a la privatización del sector petroquímico y a cuyo cumplimiento obedece, según Delgado, al actual proyecto de Contratos de Servicios Múltiples planteado por Fox para integrar el sector privado en algunas áreas de Petróleos Mexicanos.

- ¿Quién tiene el poder?
A su vez, el libro de Delgado y Saxe-Fernández deja ver en sus análisis cómo los fondos asignados por el BM en los sectores económicos estratégicos del país han estado condicionados al cumplimiento de una serie de “reformas” dentro de lo que se conoce como Country Strategy Assistance (CAS). “En realidad son planes de asistencia que el BM dibuja a los nuevos mandatarios con los lineamientos sobre lo que deberían hacer durante su gobierno”, señala Saxe-Fernández.

- El retiro de la inversión pública en el campo iniciado con el gobierno de Miguel de la Madrid o la apertura unilateral del comercio exterior consolidada con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) durante el sexenio de Carlos Salinas son algunos de los ejemplos citados por Delgado y Saxe-Fernández como parte de las “recetas” aplicadas por el organismo para la concesión de fondos. Una penetración que habría de continuar con el gobierno de Ernesto Zedillo con la privatización de los aeropuertos, autopistas, la banca y los ferrocarriles y a la que Fox habría dado continuidad con “la consolidación de la venta total de la banca, la entrega del agua y la privatización de facto del sector energético”.

- Las medidas económicas aplicadas hasta el momento por la administración de Fox, con préstamos cercanos a los $5,000 millones de dólares, “ensamblan perfectamente con las reformas previstas por la institución para el periodo 2002- 2005”.

- La consolidación de la reforma fiscal iniciada en 2001; la preparación de privatización de instituciones públicas como Infonavit, Fovissste; el traspaso del sistema de pensiones de los trabajadores al sistema de pensiones privado (Afores) a partir de 2002; la “modernización” del sector energético mediante su apertura a la inversión extranjera; la privatización de la banca pública (Banobras, Nafin y Bancomext); la privatización del servicio de microfinanciamiento de “changarros”; su privatización en el mediano plazo; la privatización de saneamiento con incremento de tarifas para “garantizar su uso sustentable”, son “sugerencias de que el BM empezó a hacer a partir de 2000 y que han sido aplicadas por el gobierno de Fox”, precisa Saxe-Fernández. “Por eso podemos hablar de una injerencia en la política interna del país, de un poder detrás del poder”.

- El futuro
A juicio de Delgado y Saxe-Fernández, una de las grandes trabas de la administración de Fox ha sido la de consumar la privatización de Pemex. “Creo que esa va a ser la línea central en los programas de asistencia del próximo sexenio”, pronostica Delgado. La reciente designación de Paul Wolfowitz como nuevo director del Banco Mundial apunta una tendencia en este sentido. “Si tomamos en cuenta que Wolfowitz viene del aparato militar estadounidense, que además tiene íntimos vínculos con las empresas petroleras, en un contexto en el que EU no para su derroche de energía –consume 25% de la energía mundial, casi a la par que China–, entonces lo que se espera es que profundice en los proyectos energéticos para abastecer al país. Y me refiero tanto a extracción de petróleo, como de gas, como de represas hidroeléctricas”, sostiene Delgado.

- En México hay una serie de proyectos energéticos tanto a nivel terrestre como costero y marino. “Se espera que la disputa por el petróleo marino en el Golfo de México se vuelva muy fuerte”. En materia de energía hidroeléctrica, a su vez, “están sobre la mesa proyectos de grandes represas como la Parota en Guerrero o el sistema de la cuenca del Usumacinta”.

- Paralelamente, la creciente entrada de capital privado extranjero en la construcción de infraestructura hídrica hace pensar, según Delgado, que se profundice en la entrega del agua a manos extranjeras. “El Estado de México, con 35 millones de usuarios es, en concreto, una de las plazas que más fuertemente se están peleando por la cantidad de agua que se necesitaría tratar diariamente y distribuir en las casas”.

- Al hilo de los resultados de las acciones del Banco Mundial en México, el problema para Delgado y Saxe-Fernández no es la participación privada, sino que gran parte de la misma sea extranjera. “La economía mexicana se está desnacionalizando. Ése es el problema y ésa es la función principal del banco. El banco no está dando sus préstamos para poder promover el aparato productivo nacional sino extranjero”, advierte Delgado.

- A ello se agrega, en opinión de Saxe-Fernández, el desvío de grandes recursos del sector público al servicio de la deuda, algo que “no permite la consolidación del mercado interno”.

- Un cambio de rumbo sería “una política que estimule la economía interna productiva, que amplíe el mercado interno, que mejore los mecanismos para evitar la transferencia del excedente hacia fuera y que responda a las necesidades de más de 100 millones de habitantes”.

- En el esquema económico actual, advierte el catedrático, con 40 millones de pobres en extremo, “una profundización de la pobreza nos llevaría a situaciones insostenibles”. Lo ideal, concluye Saxe-Fernández, “sería una transición por medio de instrumentos constitucionales y pacíficos que no desbarate y siga haciendo pedazos al país”.

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