El historiador

Antonio González Cortés

Para empezar a narrar su carrera profesional, Antonio se remonta a los años 20, cuando su abuelo, del mismo nombre, crea una empresa de importación de aceites, después la primera distribuidora de Quaker State en México. Antonio es un apasionado de la  historia, disciplina que estudió en La Sorbona de París durante un año.

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Tras contar la saga de la familia –además de su abuelo, están su tío Héctor, quien consiguió el primer contrato para fabricar Toyota en el país, y otros parientes– llega al momento que ahora vive IQA Lube, exportadora de grasas y lubricantes creada por él en 1997, en Houston, como subsidiaria de la compañía familiar, Industria Química Automotriz (IQA).

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Al tiempo de fundar la exportadora asumió la dirección comercial de IQA y contrató a Gian Fagan, estadounidense que buscaba una vida más tranquila en Monterrey, quien profesionalizó la producción de la firma. Él ya regresó a Estados Unidos, donde es secretario del Comité Técnico del National Lubricating Grease Institute (NLGI), que establece las normas de calidad de lubricantes y grasas.

La firma de Antonio exporta $1 millón de dólares al año. Vende a todos los países de Centroamérica y tiene ocasionales envíos a África, mientras consigue los recursos suficientes para vender en forma continua a Estados Unidos. En tanto IQA, en donde este emprendedor cada vez tiene más injerencia, distribuye Quaker State en Tamaulipas y Nuevo León y produce sus propias marcas para uso industrial.

Antes de aterrizar en la organización para prácticamente dirigirla junto con su padre, Antonio tocaba la batería en el grupo Phases, de cierta fama local.
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