El hombre de los 1,200 MDD

Roberto Albisetti, gerente de la IFC, brazo financiero del Banco Mundial, tiene dinero para financia
Andrea Vega Valerio y Genaro Mejía

Tienen más de 30 años operando en el país, pero su presencia prácticamente no se ha notado, pese a haber participado financiando empresas y proyectos del tamaño de Banorte, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Volaris y La Ventosa. Esta situación está a punto de cambiar. Ahora, la versión mexicana de la International Finance Corporation (IFC), brazo financiero del Banco Mundial, encargado de inyectar capital a empresas, levanta la voz bajo la batuta del italiano Roberto Albisetti, para refrendar que tienen dinero y quieren ampliar su nivel de inversión en México.

- El organismo pretende invertir 400 millones de dólares (MDD) al año en el país por los próximos tres o cuatro años. Un caso que tiene en la mira es Pemex, pues busca a las empresas nacionales y extranjeras que entrarán a las licitaciones de los primeros contratos incentivados, lanzados por la paraestatal para campos maduros, como un mecanismo para reducir el riesgo que percibe la iniciativa privada en estos modelos.

- El organismo pretende acompañar esta inversión de particulares en Pemex como una forma de darles mayor certidumbre, dado que estos nuevos modelos contractuales son proyectos piloto en el país, dice Roberto Albisetti, gerente para México y Centroamérica de la IFC.

- También tiene el ojo atento en otras áreas. En Mexicana de Aviación, que busca inversionistas para volver a capitalizarse y no llegar a la quiebra, la IFC también tiene interés.  Albisetti aclara: “No podemos decir que participamos en una inversión si no sabemos quién es el accionista mayoritario, por lo tanto no podemos decir si invertiremos aquí o no, mientras esto no se establezca, aunque sí nos gustaría apoyar a la empresa para contribuir a la competencia en su sector”.

- La corporación busca, además, invertir en diversas industrias, en las que México tiene una ventaja competitiva y donde el impacto en el desarrollo es alto, como: recursos naturales, específicamente minería, gas y químicos; sistema financiero; manufactura; agronegocios; infraestructura, especialmente transporte y logística, y tecnologías de la información, sobre todo en infraestructura de telecomunicaciones.

- El nuevo interés en estos sectores es, sin duda, un movimiento estratégico, ya que manufactura, agronegocios y tecnología concentran 70% del valor del Producto Interno Bruto (PIB) de México. Si un organismo quiere generar impacto para el desarrollo, no puede  pasar por alto estos segmentos.

- El otro blanco de la IFC está formado por diversas regiones. Al estar enfocada en lograr un impacto en el desarrollo, dice Albisetti, la corporación tiene interés en apoyar proyectos basados en las zonas fronterizas, sobre todo en la del sur, en estados como Tabasco, Chiapas y Veracruz. “Estamos buscando proyectos de infraestructura que podamos acompañar, junto con la iniciativa privada, para ayudar al desarrollo de esas entidades”.

- Para redondear su estrategia, el organismo pretende invertir en empresas que puedan expandirse regionalmente, y promover inversiones ‘sur-sur’, con la intención, también, de contribuir a la transferencia de información y conocimiento.

- ¡Aquí estamos!
La IFC coordina sus actividades con las demás instituciones del grupo del Banco Mundial, pero goza de independencia jurídica y financiera. Está conformada por 182 países miembros. Su fondeo lo obtiene de estos países, pero también de lo que recupera de los créditos. Sus operaciones de financiamiento abarcan 120 naciones, todas en desarrollo.

- En México, sus sectores core han sido cambio climático, especialmente en energías renovables, eficiencia energética y manufactura limpia; segmentos enfocados a la base de la pirámide, como microfinanzas, vivienda, salud y educación; infraestructura, en el rubro de agua y viento, e innovación, con foco en tecnologías de la información. De su cartera de inversiones, 43% está concentrada en los mercados financieros, mientras que infraestructura abarca otro 20%.

- Su cartera actual en México es de 950 MDD, con los cuales ha financiado varios proyectos. En 1998, participó con el primer Productor Independiente de Energía, Mérida III, que lanzó la CFE, además de otras cuatro plantas bajo el mismo modelo, en 2003.

- También participó, en 2006, en el arranque de la aerolínea de bajo costo Volaris y, recientemente, en 2010-2011, en dos proyectos eólicos en Oaxaca: Eurus y La Ventosa. Además, IFC invirtió en Banorte 150 MDD y tiene cerca de 4.5% de las acciones. La inyección de capital en esta institución fue para fortalecer su expansión en territorio mexicano.

- La historia de la IFC es larga y de importantes proyectos, pero ha tenido un bajo perfil. Raymundo Tenorio, director de las carreras de Economía del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe, explica que esto se debe a una falta de difusión. “La Secretaría de Economía o la Secretaría de  Hacienda deberían institucionalizar más su relación con IFC para una mayor cobertura de identificación de potenciales empresas candidatas a su fondeo y de promoción de sus créditos”, considera el académico del Tec de Monterrey.

- Albisetti reconoce que México había perdido posiciones en términos de montos de cartera con respecto a otros países, donde se ha invertido más.  En América Latina, Brasil es el país donde IFC coloca más capital, con 1,000 MDD al año. Alrededor de otros 1,000 MDD se canalizan al combinado de México y Centroamérica. En  la región andina, Colombia y Perú, invierte otros 400 MDD, mientras que al Cono Sur se destinan 600 MDD más.

- El nivel de inversión en cada país o región depende de la demanda del mercado, del clima de negocios y de si la institución tiene campo para jugar un rol complementario a lo que ya se ofrece en financiamiento.

- La crisis económica global y la cercanía e interdependencia de México con EU, que le daban una mayor exposición al riesgo, frenaron las inversiones del organismo aquí, explica Albisetti, quien aclara: “El mercado interpretó eso como que habíamos perdido interés en el país, pero hoy queremos decirles que estamos trabajando activamente”.

- Complemento necesario
Es un hecho que la IFC ha acelerado el paso. En 12 meses, pasó de prestar en México menos de 90 MDD en 2009 a 340 MDD en 2010. Para 2011 planea desembolsar 400 MDD, repartidos en aproximadamente 20 inversiones. Una cifra similar prevé inyectar en el país los próximos tres años.

- No falta quien considera este acelere en sus montos de financiamiento como una respuesta a la incapacidad de la banca privada para solucionar las necesidades de crédito de las empresas. Pero Albisetti destaca que ellos simplemente pretenden jugar un rol complementario a las otras opciones de financiamiento disponibles en el país. “La situación de acceso al crédito ha mejorado en México, así que nosotros estamos aquí para ofrecer más opciones, con plazos más largos y mayor exposición al riesgo”, explica.

- La IFC podría marcar la diferencia en el acceso a financiamiento. “México no ha podido resolver sus necesidades de crédito con la banca privada”, opina Raúl Feliz, profesor-investigador de la división de Economía del Centro de Investigación y Estudios Económicos (CIDE). Ignacio Deschamps, presidente y director general de BBVA Bancomer y ex presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), reconoce que falta mucho por hacer en financiamiento a las empresas, pero asegura que hay avances. Indica que de atender sólo a 100,000 pequeñas y medianas empresas (pymes) hace cinco años, hoy se atiende a más de 450,000.

- Pero la principal fuente de financiamiento de las empresas siguen siendo los proveedores, con 81.1%, según la última ‘Encuesta de Evolución del Financiamiento a las Empresas’ del Banco de México. Con la banca comercial, apenas se financia 33.9%.

- Esta falta de crédito no afecta a los grandes corporativos, sino a las pequeñas y medianas, explica Feliz. “IFC puede marcar la diferencia apoyando a empresas jóvenes, pequeñas, medianas o que están entrando en nuevos proyectos. Ésas son las que sí tienen problemas de acceso al financiamiento, porque en México no tenemos un mercado de capitales que funcione bien para apoyarlas. Tenemos una banca muy adversa al riesgo”.

- Para quién sí y para quién no
Las opciones de la IFC abarcan financiamiento de largo plazo, financiamiento de adquisiciones, sindicaciones con bancos de desarrollo a nivel global, garantías de crédito parciales, bursatilización, bond underwriting (cuando bancos de inversión respaldan a una empresa para que emita bonos y obtenga recursos del mercado de valores), deuda convertible y subordinada, acciones comunes y preferentes, así como bonos de carbono, entre otros.

- Albisetti explica que pueden apoyar inversiones pequeñas, ya sea de capital de riesgo o préstamo a largo plazo, de 10 MDD, hasta otras de 100 MDD. Si la inversión requerida es muy alta, IFC opta por poner una parte y moviliza recursos de otros bancos internacionales o instituciones bilaterales. En ocasiones, si el caso lo requiere, toma el riesgo más alto. De igual forma, puede cofinanciar a la par de otra institución interesada en invertir en una empresa.

- Las tasas de interés que maneja son preferenciales, pero no aporta más allá de 50% del total de lo requerido por una compañía, aunque puede atraer a otros participantes para complementar el resto. A la par del financiamiento, el consorcio brinda asistencia técnica y ayuda en la implementación de mejores prácticas de gobierno corporativo, ambientales, de seguridad y de manejo de riesgos, así como apoyo a iniciativas de expansión.

- Este banco multilateral ofrece un acompañamiento estratégico de largo plazo porque, tal como define Albisetti, son un inversionista paciente, con los recursos necesarios para apoyar a empresas aun en fases iniciales. “Una cosa que nos diferencia de los fondos de capital privado es que si entramos como socios, no pedimos más de 20% de las acciones y nos mantenemos pasivos en el manejo de la compañía. Podemos quedarnos por ocho años, a veces más, y negociamos desde el principio la salida preferida, que normalmente para nosotros es salir con una oferta pública”.

- Eso sí, quien quiera acceder al préstamo, el acompañamiento estratégico y todos beneficios de la IFC, deberá demostrar que los merece. Para empezar, el organismo busca empresas que tengan un impacto en el desarrollo económico-social del país.

- Luego analiza quiénes son los accionistas mayoritarios de la compañía y hace una evaluación profunda, más allá del tradicional due diligence, para determinar el potencial de la empresa, su posicionamiento y sostenibilidad en el largo plazo, desde el punto de vista social y ambiental, así como su gobierno corporativo.

- Tenorio, del Tec de Monterrey, opina que muchas empresas medianas sí están en posibilidades de calificar para un financiamiento de esta corporación. “Yo creo que seis de cada 10 en el país, sí están preparadas para calificar en los estándares de IFC”.

- La IFC revisa 100 o 120 solicitudes, en promedio. De ese filtro inicial, trabaja con cerca de 30 o 35 empresas al año para reforzar sus puntos débiles y convertirlas en candidatas a su financiamiento, pero sólo 60 o 65% de éstas acaba realizando una inversión.

- Feliz, del CIDE, lo explica muy claro. Dice que muchas empresas de las que requieren este tipo de fondeo no están bien estructuradas, y “este organismo no va a entrar de socio en negocios de carácter familiar, sin estructura. Es, a fin de cuentas, el juego del huevo y la gallina”.

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