El manos de tijera

Al grito de &#34si aún no has despedido a nadie, entonces como jefe no demuestras que ya llegaste&#
Luis Hernández

En octubre de 2002 salió de la dirección general de Banca Serfin. No porque sus resultados fueran malos. Al contrario: Adolfo Lagos Espinosa dejó la institución del águila para llegar a España a encontrar nuevos espacios de crecimiento en la sede del Banco Santander Central Hispano. Así, en menos de un año, el ejecutivo mexicano ya tenía sobre sus espaldas la responsabilidad de la dirección general de la División de Banca Mayorista Global en la institución que preside Emilio Botín.

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¿De qué tamaño es su reto? Debe atender los negocios de la banca corporativa y de inversión de la firma para los grandes clientes en España, resto de Europa y América Latina.

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Lagos llegó a esa posición en mayo de 2003. Son pocos días, cierto. Pero ese lapso no fue impedimento para reestructurar su división y funciones: “Aún no puedo hablar de resultados. Sólo digo que ya colocamos elementos básicos para acercarnos a nuestro mercado. Queremos una organización muy asertiva, que produzca cada vez más”, expresa el directivo durante una entrevista telefónica desde sus oficinas en Madrid.

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Sin tocarse el corazón
Su respuesta es congruente con su historial profesional. Cuando llegó a la dirección general de Serfin tomó las riendas de un banco con poco más de 19,000 empleados. Al salir de ahí entregó una nómina con 6,700.“Dos de cada tres personas perdieron su trabajo en el proceso de sacar a flote el negocio. Por desgracia, gente muy valiosa tuvo que salir, incluso amigos. Fue algo muy fuerte”, declara.

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En el camino, el directivo ejecutó acciones poco populares. No obstante, si él pudiera escoger una palabra para calificar su estilo de dirección, sería “pragmático”: “Hablo de tomar decisiones que funcionan y que con sentido común te permiten obtener resultados en el corto plazo. La popularidad de mis decisiones no me preocupa. No soy afín con conceptos esotéricos, románticos o cosas así. Soy un apegado a las cosas simples, que se puedan cuantificar y medir. Pero, sobre todo, que puedan ejecutarse de manera eficaz.”

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Los ejemplos a los que gusta seguir son Sandy Weill (Citigroup) y Jack Welch (General Electric). De este último recuerda una oración que lo marcó: “Define tu destino o alguien más lo hará por ti.” Quizá por eso varios de sus ex colaboradores en Serfin no olvidan una frase de Lagos que duró todo el proceso de saneamiento del banco: “Si aún no has despedido a nadie, entonces como jefe no demuestras todavía que ya llegaste. Y ahí, sin duda, el que no sirve eres tú.” Expresión que, se dice, el directivo soltó en un momento donde la única alternativa para sobrevivir como institución financiera era el recorte de personal.

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La Lagomadriza
“Pero siempre fue claro en sus acciones”, reconocen sin chistar los empleados consultados que, como condición para conceder la entrevista, solicitaron el anonimato. “Si uno como subordinado se comprometía a llevar a cabo algo, más valía que se cumpliera en la fecha y forma pactada. De lo contrario, por incurrir en semejante pecado, los infractores se hacían merecedores a una Lagomadriza. Los regaños eran muy fuertes y públicos, aunque la mayoría de las veces siempre bien merecidos. Su memoria es privilegiada. Nada se le escapa”.

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 De hecho, para que los proyectos del renovado Serfin arrojaran los resultados esperados, Adolfo Lagos hacía marcaje personal a sus gerentes de sucursal: “Si era necesario les llamaba todos los días para saber el estatus y los posibles problemas. Así lo hizo durante tres meses para lanzar la tarjeta Serfin Light. Diario, a las siete de la noche, tenía una teleconferencia con la fuerza de ventas involucrada. Eran reuniones que podían durar tres o cuatro horas. Nunca aceptó un ‘después le informo qué pasó’. Siempre pedía la respuesta al instante.”

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Otra anécdota que delinea el perfil de dirección de este hombre es la del war room. Se trataba de un cuarto donde pegó en las paredes el organigrama del banco. Su misión era reducir la nómina de 19,000 a casi 7,000 personas. “Para llevar a cabo el recorte, llamaba a cada director y le preguntaba qué hacia tal o cual persona. Si servía o no servía. Al final, para los empleados que permanecieron, Adolfo sacaba compromisos a sus directores para que asumieran más tareas.”

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100% pragmático
Según varios de sus ex colaboradores Lagos es una persona aguerrida. Un ejecutivo que trabaja intensamente y es muy meticuloso: “Es una persona que defiende sus puntos de vista de una manera bastante fuerte. Algunos dicen que es necedad. Para otros perseverancia. Es un capitán del ejército, un tipo muy disciplinado.”

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A decir verdad, la visión que el directivo posee de sí mismo no varía demasiado respecto a la que tienen sobre él sus antiguos colegas. Y es que la actual cabeza de la División de Banca Mayorista Global del Santander Central Hispano dice que es una persona que está siempre en modo de aprendizaje: “Tengo la capacidad de aislar los problemas críticos, verlos con claridad y buscar definiciones que nos lleven a una eficaz ejecución. Me gusta trabajar en equipo. Antepongo siempre la honestidad personal y con ella ejerzo la profesional. Trabajo y mido con base en resultados. Soy pragmático. No me preocupa la popularidad de mis decisiones. Pienso que debemos contener los costos como vocación permanente e impulsar el crecimiento de los ingresos en términos de dos dígitos o más. Y sí, soy una persona de convicciones fuertes."

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