El mito del voto Hispano

La influencia electoral latina es mucho menor de la que desean Bush y Kerry.
Témoris Greco

José Alvarado, michoacano de 47 años, llegó a los Ángeles hace 20, pero -nunca ha votado. Estuvo a punto de hacerlo en la presidencial de 2000, pues es -nacionalizado, pero “un relajo que me traía con unos compas y un jale en Las -Vegas me distrajeron.”

- No sabe mucho de política, “ni de la de aquí ni de la de allá,” ni -tampoco le importa mucho, mientras tenga trabajo.

- Y sin embargo la migración latina adquiere cada vez más peso en la -economía.

- El mercado hispano es un paraíso comercial. Su poder de compra se calcula en -$450,000 millones de dólares, según cifras oficiales y se estima que en 2010 -podría alcanzar un billón de dólares.

- En contraste, el poder del voto de la comunidad latina tiene una influencia -menor en decisiones trascendentales, como la elección presidencial de -noviembre.

- A pesar de que el cortejo de los partidos políticos a este sector –que -sólo representará este año alrededor de 6% de los votos efectivos– es -exagerado por los medios, una influencia electoral de esta comunidad que sea -equivalente a su peso demográfico –11% de la población– es mucho más una -promesa a futuro que una realidad. Las posibilidades de que influya -decisivamente en las elecciones de noviembre se limitan a Florida –un lugar -donde los mexicanos tienen un papel secundario–, y cuatro pequeñas entidades -más.

- Por eso el presidente, George W. Bush, que aspira a la reelección, improvisa -proyectos para resolver el problema de los inmigrantes mientras que el retador, -John Kerry, promete una mejora sustancial en las relaciones con América Latina. -Terry McAuliffe, presidente del Partido Demócrata, lo resumió así: “No hay -victoria posible sin la comunidad hispana.”

- Rhetorics en español
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Lo cierto es que lo latino se ha quedado en los discursos políticos más -que en la realidad. Este año, los partidos sólo lanzaron 43 candidaturas de -hispanos (entre más de 900 totales), de las cuales 21 son de actuales -legisladores que se quieren reelegir. De los 435 miembros de la Cámara de -Representantes, sólo 22 son hispanos (18 demócratas y cuatro republicanos; en -contraste, la comunidad negra, equivalente en población a la latina, tiene 37 -legisladores, todos demócratas) y no hay ninguno entre los 100 senadores. -Dentro de las estructuras partidarias, los únicos latinos fueron incorporados -en posiciones secundarias y sólo porque su comunidad se quejó de que no tenía -representación.

- La conquista más reciente tuvo lugar cuando el Hispanic Caucus demandó a -John Kerry que invitara a Bill Richardson, gobernador de Nuevo México y -descendiente de mexicanos, a contender como candidato a vicepresidente. Lo más -que obtuvo Richardson fue ser designado maestro de ceremonias en la Convención -Demócrata en julio.

- El presidente Bush sedujo al mercado electoral hispano en 2000 con la oferta -de privilegiar la relación con México y América Latina y legalizar a los -trabajadores indocumentados, pero la guerra contra el terrorismo puso a dormir -ambos temas. Hoy despiertan por razones electorales pero sin grandes -expectativas. Bush nunca precisó una propuesta migratoria concreta y tampoco -envió una iniciativa al Congreso.

- Los demócratas no van mucho mejor: al anticipar el estrechamiento de los -lazos con el sur del continente, Kerry no ha sido concreto e incluso genera -temor por sintonizar con las posturas proteccionistas en materia comercial de -sus bases sindicales.

- Ignorancia
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Desde los años 80, grupos de activistas comprendieron que era indispensable -que la comunidad hispana tuviera una participación política importante para -defender sus intereses. Lanzaron la campaña “Voto Latino”, orientada a -ciudadanizar, empadronar y llevar a las urnas a decenas de miles de oriundos e -inmigrantes, como Alvarado.

- Pero las estadísticas son poco alentadoras. 60.9% de los latinos tiene la -ciudadanía de EU y el derecho a votar, pero sólo 34.9% está empadronado.

- Los hispanos representan 10.6% de la población adulta del país, según el -censo de 2000, pero su poder electoral se reduce a la mitad: en ese año, el -voto latino fue equivalente a sólo 5.35% de la votación total, mientras que -los afroamericanos mantuvieron un porcentaje de voto (11.5%) similar al de su -peso en la población adulta (11.6%) y los blancos ganaron influencia, pues -representan 73% de los mayores de edad de EU, pero emitieron 80.7% de los votos -de la elección de 2000.

- Hay también un factor de apatía política heredada de Latinoamérica.

- “En México se roban las elecciones y aquí también hacen de las suyas. La -vez pasada (elecciones presidenciales de 2000) tuvo más votos uno, pero se la -dieron a Bush”, se queja Alvarado.

- “Es un problema de cultura política característico de los países -expulsores de población de América Latina”, explica Jesús Velasco Márquez, -experto en historia de Estados Unidos del Instituto Tecnológico Autónomo de -México (ITAM). “Se trata de personas con bajo nivel educativo y bajo nivel de -participación política. Otro problema es que la mayor parte de los pobladores -de primera generación (que no nacieron en EU) están preocupados por problemas -más inmediatos, como búsqueda de empleo y segregación racial, y no han -identificado la importancia que puede tener su participación electoral en la -solución de esta problemática cotidiana”.

- Raza dividida
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Pero la falta de responsabilidad política es sólo uno de los factores que -detiene el avance electoral de los latinos. Los únicos temas que unen a las -distintas comunidades hispanas son el idioma y la migración: quieren preservar -su herencia cultural y favorecer el ingreso legal de sus conocidos a Estados -Unidos. En cambio, la lucha contra la discriminación, que está muy enraizada -en la tradición de los afroamericanos, no ha sido una prioridad de los latinos, -que suelen fragmentarse: Mexicanos en Los Ángeles, cubanos en Miami o -puertorriqueños en Nueva York. En lugar de que la cultura los unifique, la -actitud de estos sectores recuerda la que tenían los inmigrantes europeos entre -sí: salvadoreños y colombianos se aprecian tanto como irlandeses e italianos -en el siglo XIX.

- “La minoría latina es muy diversa”, señala Silvia Núñez, del Centro -de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, “la comunidad cubana -es muy distinta a la mexicana, y ésta a su vez es diferente de la -puertorriqueña”.

- “Incluso pueden ser muy diferentes los mexicanos de California de los de -Nuevo México”, añade Velasco Márquez, “o incluso entre dos regiones de un -mismo Estado el nivel de cultura política varía. La comunidad más -participativa es la cubana, que originalmente estaba compuesta por personas con -dinero y estudios, y fue una migración motivada por cuestiones políticas. En -cambio, la mexicana o la puertorriqueña es de tipo socioeconómico, de estratos -más bajos”.

- La comunidad hispana tiene figuras musicales con gran popularidad en todos -lados, pero carece de cabezas políticas que la unifiquen. Los liderazgos han -sido siempre locales y sólo Bill Richardson, quien llegó a ser secretario de -Energía con Bill Clinton, representa una promesa incipiente.

- En el campo republicano las cosas están peor: sus cuatro hispanos en el -Congreso son extremistas de derecha con pocas posibilidades de alcanzar talla -nacional: tres cubanos de Florida y el texano Henry Bonilla. “En muchas -ocasiones, el liderazgo latino no ha sido realmente comprometido, no ha estado -muy identificado con las causas porque se trata de personas ya muy integradas a -la sociedad anglosajona que básicamente utilizan los apellidos y la -identificación étnica sólo como un instrumento electoral”, explica Velasco.

- Los hispanos caminan por debajo de sus propias expectativas: El demócrata -texano Silvestre Reyes anunció en 2001 que en las elecciones del año siguiente -habría de seis a 10 nuevos representantes latinos; meses después bajó la -estimación a entre cinco y siete, y al final sólo salieron electos tres.

- Retórica in english
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Pese a relegar a los latinos, los candidatos y dirigentes de los partidos -insisten en el papel “crucial” de su voto para ganar los seis Estados más -importantes en términos de convencionistas: California, Texas, Nueva York, -Florida, Illinois y Nueva Jersey suman 196 votos y se necesitan 270 para ganar -la Convención Nacional que elegirá al nuevo Presidente. La premisa, falsa, es -que un aluvión de votos latinos haría a uno de los candidatos llevarse el -paquete. Sin embargo, cinco de esos Estados tienen un historial muy definido de -apoyo a uno u otro partido y las encuestas revelan márgenes de ventaja tan -amplios que un voto latino unánime (e improbable) no podría modificar.

- El matiz, un importante matiz, lo da Florida, el único gran Estado donde los -hispanos hacen la diferencia y cuya influencia ya marcó el resultado nacional a -favor de Bush en 2000. Pese a ello, las divisiones internas en la predominante -comunidad cubana anticipan un voto bipartidista que neutralizaría la -tradicional tendencia republicana de los cubanos de Florida, y dejaría la -definición en manos de afroamericanos y blancos.

- Los recursos financieros destinados por los partidos a seducir al electorado -hispano, como los anuncios televisivos en español, han sido la base de una -interpretación forzada para demostrar el gran valor que le dan al sector las -cúpulas políticas. No obstante, tres de cada cinco latinos viven en -California, Nueva York y Texas, con claras tendencias en favor de uno u otro -candidato, y hasta ahora los dos partidos han dirigido su publicidad en -castellano a Florida, Nevada, Nuevo México y Arizona, Estados que produjeron -apenas la sexta parte del voto hispano en 2000.

- El sistema estadounidense abre muchas puertas para el financiamiento “opaco” -de las campañas y los partidos sólo rendirán cuentas parciales tras las -elecciones.

- Si existe cierto énfasis en la campaña de seducción de los latinos, hay -que verlo de manera similar al que se da en los Estados en disputa: No es que -sean más importantes, sino que son votos que se pueden arrebatar. -Tradicionalmente, los latinos, excepto los cubanos de Miami, habían seguido al -Partido Demócrata porque solía estar más cerca de los trabajadores y de las -minorías que el Republicano, al que veían como una organización de -anglosajones ricos. Pero la elevación del nivel de vida de los hispanos nacidos -en EU o que adquirieron la ciudadanía –y el derecho al voto–, sumada al -conservadurismo derivado de su fe religiosa, los ha hecho sensibles al discurso -republicano sobre recortes de impuestos y temas de moral. En cambio, en Florida, -los cubanos más jóvenes se distancian del radicalismo de los mayores y -cuestionan la política de Bush.

- Al contrario de los afroamericanos, fieles a los demócratas, los latinos se -han convertido en un nicho electoral en disputa, como se vio en 2000, cuando -George W. Bush, que además hablaba un poco de español e hizo promesas de -resolver el problema migratorio, arrancó 35% del voto hispano. Debido a la -decepción por las políticas del Presidente, hoy las encuestas indican que -será difícil que repita esta hazaña, pero también anticipan que algo -quedará en su canasta y está en tela de juicio que los demócratas consigan ya -no 80-90% de votos latinos que solían acaparar, sino tan sólo 70%.

- Mientras los hispanos siguen aumentando en número y su influencia económica -crece sin parar, la traducción política de este poder sigue sin tener -perspectivas claras.

- “América Latina y sus temas no reciben la prioridad que debieran por parte -del gobierno de EU”, dice Guadalupe González experta en política exterior de -Estados Unidos del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). “Estos -tres años han tenido un papel muy secundario los asuntos relacionados con -migración y comercio. Además, se hace difícil que pasen iniciativas en el -Congreso que beneficien a la comunidad latina.” González advierte, no -obstante, que “no se puede esperar demasiado” de una expansión de la -representación latina a causa de su falta de homogeneidad. No se modificaría, -por ejemplo, la política hacia Cuba, pero sí se podría impulsar “una -política más cooperativa, menos unilateral, en temas como el combate al -narcotráfico y la agenda económica”.

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- Mientras tanto, es mucho lo que les falta a los dirigentes latinos para -impulsar a su comunidad: desde la educación política hasta el desarrollo de -puentes que comuniquen a sus distintos grupos, refuercen la identidad común y -generen un liderazgo compartido. Si se mantiene el subdesarrollo político, las -cúpulas seguirán tratando a los hispanos como un tianguis, volverán a -incumplir sus promesas políticas y continuarán dándoles papelitos de -relumbrón y sin contenido, como el de maestro de ceremonias.

- Alvarado, el michoacano, reconoce que ahora está más interesado en las -elecciones, pero sabe muy poco de política, por lo que va a recurrir al consejo -de un hijo joven que va a la preparatoria en Los Ángeles, para que lo oriente -acerca de la mejor opción para votar.

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