El negocio del miedo

La protección se volvió de pronto un gran negocio y el número de empresas de seguridad privada se
Zacarías Ramírez Tamayo

Las inseguras calles mexicanas son el escenario que la industria de la -seguridad privada requería para robustecer sus escuálidas extremidades. Pese a -que los dedicados a esta actividad concuerdan en que la crisis económica no es -lo único que está detrás de la proliferación de compañías que venden -protección, aceptan que este fenómeno se tornó vertiginoso en los años -recientes. Conforme el miedo fue invadiendo a la población, quienes pueden -pagarlo han recurrido a todos los medios posibles para sentirse protegidos, -desde mandar blindar sus vehículos hasta instalar alambrados electrificados en -sus casas; la demanda de artefactos ha crecido de forma alarmante; la -contratación de guardias personales y para vigilar domicilios privados y -empresas ha ido también en rápido aumento, casi tanto como la delincuencia; de -tres o cuatro compañías que existían a principios de los 80, se calcula que -hoy son más de 2,000 las que se disputan un mercado estimado en $1,600 millones -de dólares.

- Todo lo que hacen estas empresas, en realidad, es ir detrás de una -desesperada demanda. Después de cada noticia impactante en los medios, como es, -por ejemplo, el intento o consumación de un secuestro, las llamadas a las -empresas de seguridad se multiplican. El blindaje es ilustrativo del sentimiento -de vulnerabilidad de la población ante los delincuentes, si bien son muy pocos -los que pueden pagarlo. Por un buen blindaje –porque también los hay de -calidad “patito” hechos por empresas “patito”– se paga de $40,000 a -más de $100,000 dólares, dependiendo si debe resistir calibres de pistola, -rifle o armas de alto poder.

- Mandar blindar el auto de uso diario ha dejado de ser una decisión de -carácter personal, pues cada vez son más las empresas que disponen de estos -vehículos para sus ejecutivos, aun cuando estos no lo deseen. Es posible que -cada año salgan a la calle 2,000 nuevos vehículos ocultando un pesado blindaje -–un mercado que se disputan unas 20 compañías de todos tamaños–. Este -año, las autoridades fiscales aceptaron hacer deducible de impuestos la parte -que corresponde al blindaje en estos vehículos, lo que contribuyó al auge.

- Con excepción de Mercedes-Benz (MB), el blindaje lo realizan empresas -especializadas que suelen estar muy cerca de las agencias automotrices. Las -firmas automotrices prefieren mantenerse al margen para no comprometer su nombre -cuando ocurren los atentados, sobre todo si el blindaje es abatido en el ataque, -dice una fuente de la industria. Un punto de vista que rebaten en MB, que sí -corre ese riesgo, aunque no sin precauciones; lo más relevante es que sólo una -planta, en Sindelfingen, Alemania, está autorizada para blindar los vehículos -que llevan la marca Mercedes-Benz en el mundo. Klaus Boehner, director de ventas -y servicios de automóviles de México, señala que cada año se envían desde -la filial en México un promedio de 110 vehículos para ser blindados.

- No hay nada mejor como un blindaje hecho desde la planta, dicen en MB. -Tampoco hay nada más caro. “Aceptamos que el precio es un argumento de venta, -pero también lo es la calidad”, asegura Alejandro González, gerente de -ventas de automóviles. La empresa lleva décadas haciendo blindajes, un -indicativo de que se puede sobrevivir en territorio minado. Como sea, las ventas -de vehículos blindados de MB en México pasaron de aportar 1.5 de sus ingresos -totales en 1994 a 6% actualmente.

- Al no intervenir las automotrices, el del blindaje es un campo de oportunidad -para sus ex empleados. Jorge Gutiérrez Bringas, director de Sistemas Integrales -de Protección Privada (SIPPSA), es uno de ellos. Con 25 años de experiencia en -áreas de producción de Ford y Nissan en México, Gutiérrez y sus socios -montaron en 1996 un taller en los alrededores del aeropuerto de la Ciudad de -México. Ahí desarman y recubren de acero y polietilenos especiales un promedio -de “tres vehículos al mes”.

- No es un gran número, pero Gutiérrez confía en que sus clientes actuales -lo recomienden entre sus conocidos. La recomendación es la forma como las -empresas de blindaje están llegando a sus clientes o, mejor dicho, como los -clientes están llegando a ellas. Y las agencias de automóviles son de gran -ayuda en esto. En algunos casos el distribuidor y quien hace blindajes han -formalizado su colaboración. Zapata, grupo de cuatro agencias de autos Ford, -estableció hace dos años un convenio con O’Gara-Hess & Eisenhardt -Armoring Company de México, una prestigiada firma estadounidense de seguridad. -Los acuerdos de este tipo se han popularizado en los últimos meses, dice Laura -María de Lourdes Cortés, gerente de blindajes de Zapata. “Es una manera de -ganar clientes mediante un servicio adicional”, refiere.

- Pero el blindaje está pensado para dar una protección momentánea en -situaciones altamente críticas. De hecho, el comportamiento de los materiales -utilizados en ello, en su gran mayoría importados, es tan relevante como el -propio blindaje. La estadounidense DuPont fabrica uno de los más utilizados, -sólo después del vidrio. Es una fibra sintética, de aplicaciones diversas, -bautizada con la marca Kevlar y cuya demanda ha experimentado un aumento -“significativo” a partir de 1994, dice Laura Alvarez, gerente de ventas de -fibras e intermedios. Próximamente la compañía lanzará al mercado un -material destinado a soportar ataques con armas punzocortantes. Kevlar -también es utilizada en la fabricación de chalecos antibalas, cuyos usuarios -han aumentado considerablemente. Por ahora, Dupont provee 70% de la fibra que se -emplea en México y que representa un mercado de $3 millones de dólares.

- En cuanto fue evidente que la policía pública era incapaz de contener la -ola de violencia que se precipitaba sobre bienes privados, no tardaron en surgir -despachos que ofrecen servicios de vigilancia de toda clase, al grado que, -apenas unos años después, “el número de policías de los cuerpos privados -se está acercando rápidamente al de la policía pública”, dice Armando -Salinas, presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Asamblea -Legislativa del Distrito Federal (ALDF). A octubre del año pasado, había 458 -empresas de seguridad privada registradas en la capital del país.

- No se trata sólo de una cuestión de números: esta explosión genera ideas -distintas sobre la manera de concebir a la policía en el país.

- - MUCHAS EMPRESAS, ¿CUÁNTOS EMPRESARIOS?
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Más clara que la lucha contra la delincuencia es la rivalidad entre -empresas estatales y privadas de seguridad, y entre las propias privadas. La -disputa por los clientes ha desatado una guerra de precios que, entre otras -cosas, ha renovado viejos conceptos de seguridad que se suponía estaban -extinguiéndose. “Todavía existe una mentalidad policíaca o militar en la -gente dedicada a la seguridad”, observa Juan Carlos Domenzáin, presidente del -recién creado Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP), en la que la -empresa cliente se convierte en un campo de entrenamiento o se le coloca un -policía en cada puerta.

- Contra lo habitual, un policía del Estado tiene mejores salarios y -prestaciones que otro de su mismo rango de una empresa privada, además de que -el proceso de contratación en la primera es más riguroso.

- “La seguridad privada está viciada de origen”, dice Salinas, quien -demanda igualdad en los criterios de selección. Hay una violación constante de -los principios legales, opina, en el hecho de que los guardias personales puedan -andar por las calles armados y sin uniforme, pues “la ciudadanía no tiene -forma de saber si son policías o paramilitares”.

- En opinión del legislador, los policías privados deben desempeñarse -intramuros, como marca la ley. Pero los empresarios de la seguridad privada -piden lo mismo para la policía auxiliar y bancaria, dos grandes corporaciones -bajo el mando del gobierno que venden sus servicios a empresas privadas.

- Alejandro Desfassiaux, vicepresidente del CNSP y quien tiene su propia -empresa de seguridad, llama a esto competencia desleal. Según la constitución -del país, la policía pública debe ser para todos, no sólo para los que pagan -sus servicios. Desfassiaux, un admirador del ex secretario de Gobernación -Fernando Gutiérrez Barrios, asegura que de los casi 90,000 policías públicos -que hay en la Ciudad de México, 50,000 están al servicio de particulares.

- En lo que ambos coinciden es en que la ciudadanía está pagando dos veces -por la seguridad, precisamente cuando los índices delictivos alcanzan niveles -récord. En realidad, hay más cosas que la ineficacia que tienen en común las -policías privada y pública. Detrás de muchas de las miniempresas que están -surgiendo cada día hay un ex comandante de alguna de las corporaciones -estatales. E incluso, hay casos en los que el nuevo empresario no abandona su -cargo público. “Personalmente conozco dos casos”, confiesa un comandante de -la policía auxiliar del DF que pidió no ser citado por su nombre.

- Pero estos son sólo detalles. El verdadero peligro es que los delincuentes -han hecho su aparición en ambas policías. En 1991, antes de fundar una empresa -de seguridad privada, Santiago Tapia Aceves ocupó el cargo de Secretario de -Protección y Vialidad (antecesora de la actual Secretaría de Seguridad -Pública). Hoy tiene una orden de aprehensión girada por autoridades federales -por su presunta participación en la delincuencia organizada. En Aguascalientes, -que también vivió un boom de empresas de seguridad, se ha descubierto -la existencia de bandas que trafican con drogas desde las empresas de seguridad -privada. Una de ellas perdió 80% de sus contratos, de acuerdo con una fuente -del sector, pero sigue operando “gracias al apoyo de alguien en el gobierno”.

- Los propios representantes de las compañías de seguridad aceptan el nivel -de deterioro que hay en su sector. La creación del CNSP responde, de hecho, a -la necesidad de marcar una división entre las empresas serias y las que no lo -son, de modo que el consejo se reserva el derecho de admisión. Y lo ejerce. De -2,600 empresas que se calcula existen en el país, sólo 70 han sido aceptadas. -Con todo, han hecho concesiones: “Las realmente profesionales son 10, cuando -mucho”, acepta Desfassiaux.

- En las compañías de dudosa seriedad, los clientes los clientes se arriesgan -a pagar por ser víctimas. La mayoría de las casas habitación robadas en el -último año, asegura Salinas, están localizadas en sitios donde los vecinos -han cambiado de empresa de seguridad privada. “Son factores criminógenos”, -acusa.

- La gente adquiere cualquier cosa con tal de sentirse protegida, dice Morton -Palmer, asesor en análisis de riesgo.

- El consultor sostiene que la reacción de los mexicanos ante la inseguridad -es de dos tipos: o niegan la realidad –con el clásico “no me va a pasar a -mí”– o los invade un miedo que los lleva a comprar lo primero que tienen -enfrente. Y lo que tienen enfrente, agrega, es a mucha gente metida en un -negocio del que no sabe nada, al lado de otra que no conoce a profundidad y en -detalle la realidad mexicana.

- - GUERRA A LOS MÁRGENES
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Palmer dice que hay un término medio para no caer en la negación de la -realidad ni en la paranoia: poner “más ojo” en lo que está pasando.

- Parte de lo que pasa es que el zafarrancho provocado por el estallido de la -criminalidad ha impedido ver una tendencia que se abre camino desde 1990: la -conformación de una auténtica industria de la seguridad. Tal como ha sucedido -en los países desarrollados desde hace décadas, cada vez más compañías en -México, apremiadas por la apertura de la economía, están adoptando políticas -de seguridad integral.

- El sector de los autoservicios ofrece un claro ejemplo de esto. Hasta que -llegaron las cadenas extranjeras –lo que impuso una drástica reducción en -los márgenes de ganancia– las cadenas mexicanas no pusieron atención en las -altas mermas provocadas por el robo de mercancía a manos de clientes y -empleados. “Es dramático decirlo, pero los porcentajes de merma respecto de -las ventas van de 2 a 5%”, dice Jaime Acosta, director general Sensormatic, -filial de la estadounidense Sensormatic Electronics Corporation, especializada -en equipo y operación de sistemas de seguridad en comercios e industrias.

- En lugar del uso tradicional del circuito cerrado, en el que los guardias -pasan el día contemplando pantallas en un cuarto, Sensormatic programa sus -equipos de grabación de modo que, sin ayuda de nadie, puedan grabar -automáticamente durante la noche, hacer rondines y sólo registrar el -momento en que se abrió la puerta que no tenía porque abrirse o cualquier otro -incidente que no responda a un patrón preestablecido. Con este método, -Sensormatic ha copado entre 65 y 70% del mercado de retail y aumentado su -facturación, actualmente de $9.5 millones de dólares, a un ritmo anual de 60%.

- Como en las tiendas donde Sensormatic tiene instalados sus sistemas –250 en -el país–, la tecnología termina con la concepción de un policía para cada -puerta. “Donde la seguridad funciona bajo este concepto, el responsable de la -seguridad no es el policía –arguye Domenzáin–, sino el presidente de la -compañía. Debe introducir en la estructura administrativa un equipo que se -encargue de la prevención de riesgos, que contemple seguros, planes de -contingencia y emergencias.”

- Las posibilidades de crecimiento sobre la vía de este concepto (y sin negar -que el ambiente de inseguridad brinda oportunidades) son muy altas incluso para -empresas con décadas en el mercado, como Servicio Pan Americano de Protección. -Después de que en este año los conflictos laborales le hicieron perder 30% de -su clientela, esta empresa está ampliando el concepto de simple traslado de -valores. “El (nuevo) enfoque es el proceso en valores: manejar el efectivo de -nuestros clientes, hacer el ensobretado de nóminas y dar un tratamiento -individual a los cajeros automáticos conforme a la demanda que tiene cada zona”, -afirma José G. Ramírez, el recién nombrado director general.

- Para los autos blindados también hay planes. La Asociación Mexicana de la -Industria Automotriz (AMIA) propondrá una norma de certificación de blindajes -en vehículos, pero aun se discute si el objeto de la certificación deben ser -los materiales de blindaje o el auto ya blindado. “Nosotros opinamos que sea -el vehículo”, dicen en Mercedes Benz.

- Las empresas que están tomando en serio el negocio de la seguridad tienen -frente a sí expectativas de crecimiento, independientemente de qué pase con el -tema de la inseguridad. Multisistemas de Seguridad Industrial, propiedad de -Desfassiaux, se prepara para dar dos saltos: a Centro y Sudamérica y, en dos -años más, a la bolsa de valores, dice su director. También se abren -perspectivas para empresas más modestas, como Protección Empresarial (PESA), -de Aguascalientes, que intenta consolidarse como una empresa regional -aprovechando la relocalización de importantes industrias en el estado.

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- Por supuesto, también se están abriendo frentes de competencia. Los -clientes que intenta recuperar Panamericana están alimentando a sus -competidores, en tanto que Sensormatic ya percibe la presencia de una empresa -estadounidense y una francesa que llegan con las “peores” intenciones.

- Todos van juntos. Palmer anticipa que la delincuencia también será más -profesional en el futuro. Lo importante es no instalarse en la paranoia.

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