El pedazo de enchilada

La reelección de Bush da a México cuatro años más en una agenda relegada: nada de migración ni
Témoris Grecko

El segundo periodo del presidente estadounidense George W. Bush no será distinto del primero. En el tema migratorio, apenas se puede esperar un pequeño premio de consolación; en el plano comercial, acaso habrá avances marginales y, en términos generales, México permanecerá en un rincón lejano de las prioridades de la Casa Blanca.

- “¡Olvídalo!”, dicen los analistas cuando se les pregunta sobre un acuerdo migratorio o una ampliación del Tratado de Libre Comercio, lo que se denomina TLCAN plus. “¿Por qué Bush habría de hacer enojar a los congresistas con algo así?”, ironiza la académica Susan Minushkin.

- “Es algo ingenuo”, califica el especialista Humberto Garza Elizondo.

- Si Bush dio un giro en 2000, cuando por primera ocasión en la historia un presidente estadounidense se reunió con su homólogo mexicano antes que con ningún otro, al ser reelecto dejó en claro que sostiene la redefinición de prioridades, pues el orden de encuentros con gobernantes extranjeros fue muy distinto: antes que nadie, Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña y principal aliado en la guerra contra el terrorismo; segundo, Paul Martin, primer ministro de Canadá y socio del TLCAN; reunión con Vicente Fox hasta enero. Es lo que a Garza Elizondo, catedrático de Relaciones Internacionales del Colegio de México, le parece diáfano: “Bush dijo hace cuatro años que México era el país más importante para Estados Unidos, pero el gusto nos duró dos semanas”.

- Las pláticas sobre una ampliación del tratado o sobre un acuerdo migratorio no tendrían un marco amigable en el Congreso, cuyos miembros más proteccionistas se sienten respaldados por los números rojo sangre de la economía estadounidense. Los datos de agosto indican que el déficit comercial del país se elevó 6.9%, hasta sumar $54,000 millones de dólares, que se explican tanto por el impacto de los altos precios del petróleo como por una nueva cifra récord en importaciones de productos chinos.

- Éste es sólo un elemento de una situación todavía más dramática: si en 2000 el ex presidente Bill Clinton dejó un superávit fiscal equivalente a 2% del PIB, en 2003 Bush lo convirtió en un déficit de 4% y este año se dirige a un casi inmanejable 5.7%, el doble de economías europeas en problemas como Alemania y Portugal. Las causas señaladas son los efectos de la recesión de 2001, la política presidencial de reducción de impuestos, que beneficia principalmente a las capas más altas de la sociedad, y el incremento del gasto en seguridad.

- En declaraciones a la BBC el 16 de noviembre, el secretario del Tesoro, John Snow, confió en que la expansión del empleo y de los negocios permitiría una mayor recaudación fiscal, pero descartó eliminar el recorte de impuestos o limitar el presupuesto en seguridad, lo que significa que se apuesta todo a la recuperación de la economía. Esto acarrea graves problemas para EU y el mundo, empezando por socios inmediatos como Canadá y México, ya que el dólar se desploma, suben las tasas de interés y dice el FMI que “no puede ignorarse el riesgo global debido a un desorden en el ajuste de las tasas de interés”.

- Es difícil que se aborde, entonces, la ampliación del acuerdo comercial. “Simplemente no lo va a haber”, señala Minushkin, doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Columbia. La académica neoyorquina dirigió un estudio conjunto del Chicago Council on Foreign Relations y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), que incluyó encuestas realizadas en julio en México y Estados Unidos. Entre los ciudadanos del país vecino: 42% piensa que el TLCAN es bueno para la economía de EU y 43% que es malo, 31% cree que favorece la creación de empleos y 56% que la perjudica.

- La investigadora contrasta el hecho de que “para los mexicanos, parte de la idea de expandir el tratado es el libre movimiento de personas”, con los datos de sus sondeos: cuestionados sobre la inmigración legal a su país, 11% de los estadounidenses estuvo de acuerdo con aumentarla, 31% prefiere mantenerla en el nivel actual y 54% quiere reducirla. “Bush quiere impulsar muchas reformas, con tantos temas en la agenda, ¿para qué va a hacer enojar a los electores y a los congresistas?”

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- “A sabiendas de que no se va a conseguir, funcionarios mexicanos siguen malamente alimentando la idea de un acuerdo migratorio”, critica Garza Elizondo. “A lo más que se puede llegar es a regular algunas disposiciones estatales y federales en relación con el trato a migrantes, como los documentos de identificación”. En campaña Bush propuso un programa de trabajadores temporales que laboren en EU por periodos cortos. “Es un paliativo que incluiría unas 50,000 personas al año, cuando la demanda es muy superior”, explica el académico del Colmex.“No es ninguna solución para los millones de indocumentados que hay en EU. Nosotros pedimos un acuerdo general y ellos hacen propuestas insuficientes. Es una concesión muy menor”.

- Nuevamente con la contundencia de los números (44% de los estadounidenses está a favor del programa de trabajadores temporales y 52% en contra), Minushkin afirma: “Aquí hay algo más de margen para Bush. La pregunta es si él quisiera empeñar en ello su capital político, porque no es la primera, la segunda, ni la tercera de sus prioridades. En todo caso, no va a ser un acuerdo como el que pide México. Olvídate de eso”. Nada de whole enchilada. Si acaso, enchilada bite.

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