El reto es saber diversificarse

¿Desplazará el documento electrónico al escrito? De la respuesta a esa pregunta depende la estrat
Antonio Puertas

Empresa que ha desarrollado tecnologías con fuerte penetración, tales como Photoshop –programa para edición de imágenes– Acrobat Reader –que permite abrir documentos en formato PDF– y las fuentes PostScript, en su año fiscal 1998 Adobe Systems registró ventas por casi $895,000 dólares, 2% menos que las registradas en el periodo anterior. Actualmente, varios productos de Adobe se han vuelto un estándar casi absoluto en el mundo de las tecnologías de información (TI), cosa nada fácil de lograr si se considera el poder dominante de Microsoft en este sector. De visita por primera vez en México, Charles Geschke, cofundador y presidente de Adobe Systems, se dio tiempo para hablar sobre el futuro del documento impreso y del impacto de Internet en el mercado de impresión, entre otros temas.

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Ustedes tienen varios productos que, a pesar de los años, se mantienen fuertes en el mercado: Photoshop, Acrobat Reader, las fuentes PostScript... ¿Cómo se lo explica?
Nuestra misión como compañía es muy sencilla: buscamos desarrollar productos y tecnologías que le ayuden a la gente a comunicarse mejor. Ello se traduce en productos que permitan que las ideas se expresen de maneras más imaginativas y con un nivel de calidad que influya en la organización de la empresa. (Por ello) desarrollamos tecnologías que hacen que esa comunicación sea lo más eficiente y efectiva posible.

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Si se revisa nuestra historia, es evidente que comenzamos enfocándonos principalmente en el mercado de impresión, con tecnologías como PostScript y ATM, o con productos como Illustrator y Photoshop. A partir de ahí, nuestro principal objetivo ha sido tomar lo que era un mercado dominado por sistemas de derechos propietarios para llevarlo hacia uno de estándares abiertos, como el mismo PostScript y eventualmente el Acrobat Reader y el formato PDF.

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Creemos que hay toda una industria por desarrollar ahí, que traerá productos más eficientes, exitosos y de bajo costo. De hecho, tuvimos gran éxito haciendo eso en el mercado de impresión. Cualquier producto impreso, sea un periódico, una revista, un manual técnico, un empaque, seguramente está elaborado con alguna de las tecnologías de Adobe. Actualmente, en la realización de filmes, programas de televisión o comerciales también se emplea alguna de nuestras tecnologías.

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¿Cuáles son los planes a futuro de Adobe, tomando en cuenta la revolución que es Internet?
Lo que Internet ha hecho posible es ofrecer un vehículo de comunicación que abre una nueva frontera. Las tecnologías de impresión con una PC (desktop publishing o DTP) han reducido los atrasos y los costos en los procesos de producción.  Es como convertir a cada persona con una PC en toda una empresa de pre-prensa. Lo que la Web está haciendo es eliminar la siguiente barrera, que es el costo de distribución. Actualmente, por unos cuantos cientos de dólares cualquiera puede elaborar un sitio web, que puede ser tan atractivo como el de Time-Warner, el de McGraw-Hill o el de Disney, y desde ese punto de vista está publicando y repartiendo información con las mismas oportunidades que las grandes empresas.

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Nuestro objetivo es ofrecer herramientas que garanticen que en este nuevo medio los usuarios podrán trabajar tan bien como trabajaron en el mercado DTP. No creemos que el mercado de impresos vaya a desaparecer. Sigue siendo una parte importante de nuestro negocio y es una actividad en auge. El papel sigue siendo el mejor medio para comunicarse masivamente. Pero no es el mejor medio para distribuir, almacenar o recuperar información. Las casas editoras y, sobre todo, las empresas ven con interés a Internet como un camino para conducir los procesos basados en papel hacia una nueva forma de comunicación electrónica, apoyándose en la infraestructura de Internet para la distribución de información.

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A causa de Internet, nuestro ámbito de trabajo se ha visto ensanchado y ha crecido, pues éste no sólo ha afectado a las empresas en el sector de impresos, sino a casi cualquier compañía en casi cualquier sector. Ahí donde el flujo de información representa un factor clave para la operación, sea una organización educativa, un gobierno o un negocio, nosotros vemos a candidatos ideales para nuestros productos y tecnologías.

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Para algunos analistas, la revolución de Internet sorprendió en mala posición a empresas que siguen apostando por el documento impreso, como Adobe, Xerox e incluso Microsoft. ¿Qué piensa de ello?
Me gustaría responder a esta pregunta aclarando, primero, que nuestro Acrobat Reader, uno de los estándares hoy por hoy en la Web, fue lanzado al mercado en 1993, muchos años antes del fenómeno Internet. Desarrollamos esta tecnología porque previmos que la información comenzaría a moverse primero por las redes locales y luego a través de sistemas electrónicos más amplios y más complejos.

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En segundo lugar, 93% de las imágenes que existen en la Red han sido modificadas de alguna manera por Photoshop. De entre las compañías que han obtenido ganancias por Internet, probablemente somos la empresa que ha hecho más dinero. Tercero, tan sólo de nuestro site cada semana son bajados más de medio millón de copias de Acrobat Reader. Cifras conservadoras indican que hay unas 15 millones de copias ya distribuidas del Reader. Esta cifra es similar al número de copias del Navigator de Netscape o del Internet Explorer de Microsoft. Creo que Adobe tiene una posición sólida en Internet.

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¿Qué sucedió con PageMaker, que fue uno de los productos más exitosos tras la introducción de la Macintosh? ¿Por qué perdió tanta participación de mercado frente a QuarkXpress?
Es correcto: PageMaker, la Macintosh y las fuentes PostScript hicieron posible el DTP. Pero con el tiempo, Aldus, la empresa que inventó PageMaker, no logró definir en qué nicho de mercado quería posicionar su producto. Como resultado, ensancharon tanto su mercado que Quark encontró una excelente oportunidad para adueñarse del mercado más sofisticado de DTP en la plataforma Macintosh. Con QuarkXpress realmente les ha ido muy bien.

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Al adquirir Aldus, nosotros estábamos muy conscientes de todo esto. Pero también sabíamos que, a pesar de ello, PageMaker seguía siendo un producto muy exitoso en otros niveles del mercado DTP, sobre todo en la plataforma Windows. Hasta una tercera parte de quienes compran PageMaker por primera vez son viejos usuarios de Publisher, el programa de impresión de Microsoft.

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Al momento de comprar Aldus, ellos ya habían comenzado a desarrollar InDesign, el nuevo producto que lanzaremos este verano y que competirá contra QuarkXpress. Ellos ya habían detectado que la plataforma tecnológica para la que originalmente se desarrolló PageMaker estaba rebasada. QuarkXpress ya tiene este mismo problema. InDesign es un producto diseñado para el próximo siglo, con absoluta flexibilidad para mercados verticales y capacidades modulares de expansión.

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Pero esta arquitectura modular, con base en plug-ins (adiciones al programa original) fue una de las ventajas de Quark Xpress ...
Bueno, en ese caso y debido a la arquitectura del producto, se trata de una ventaja y una desventaja. Una de las frustraciones más frecuentes entre usuarios de QuarkXpress es que, con cada nueva versión de este programa, obliga a volver a desarrollar los plug-ins o a pagar nuevamente por ellos. En cambio, los plug-ins desarrollados para los productos de Adobe –Illustrator, Photoshop y el resto– se apoyan en una interfaz que soporta las nuevas versiones.

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Vista de manera retrospectiva, ¿considera que adquirir Aldus fue una mala decisión?
No, para nada. Hoy estamos en buena posición gracias a los proyectos que ya habían comenzado a desarrollar. Además, está la participación de mercado que ganamos y el talento que adquirimos con la compra. Cierto, no guardábamos muchas ilusiones al comprar Aldus: sabíamos que Quark avanzaba agresivamente y que la compra no lo evitaría.

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Pero en el sector TI son muy frecuentes las compras espectaculares que resultan en dolores de cabeza. Ahí está, como ejemplo, Compaq y sus problemas tras la adquisición de Digital Equipment.
Lo más importante en una adquisición no son los productos, sino el talento humano. Cisco Systems ha sido una empresa que ha realizado una labor excelente en sus adquisiciones. ¿Habríamos podido hacer todo lo que hemos hecho sin tener que comprar Aldus? Es posible; francamente, en ese momento no sabíamos cómo. Uno de los retos más frecuentes entre las empresas establecidas en el Valle del Silicio es encontrar nuevas formas para diversificarse.

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Sus productos tienen una fuerte presencia en la plataforma Macintosh. ¿Cómo vivieron en Adobe la crisis de Apple Computer? ¿Qué piensa del regreso de Steve Jobs?
En primer lugar, quiero aclarar que creo que todo lo que impulse la competencia y la diversidad en una industria es algo sano. Lo último que deseamos es la existencia una plataforma única pues, por lo regular, esto no ayuda al desarrollo. Nos complace mucho que Steve haya logrado revertir esa mala situación en Apple y sabemos que nuestros clientes están encantados, pues ahora pueden adquirir excelentes productos, de buen desempeño y a precios competitivos.

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Desde hace años nos comenzó a preocupar la dirección que había tomado esa compañía y dudamos de su capacidad para retener participación de mercado. En los peores momentos de la crisis de Apple, pudimos mantener nuestro crecimiento gracias a que teníamos productos para plataforma Windows. Nuestras estadísticas indican que tres cuartas partes de nuestros nuevos clientes vienen de esa plataforma. Esta proporción ha disminuido últimamente, no tanto porque Windows haya decaído sino porque la Mac ha ganado nuevos terrenos.

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¿Cree que el mercado DTP se ha desplazado de la plataforma Macintosh hacia Windows?
No vimos que los usuarios tradicionales de la Mac abandonaran la plataforma. Lo que vimos es que la mayoría de los nuevos usuarios de tecnologías DTP provenían de Windows. Pero nunca vimos una defección en masa de la Mac. La iMac y las nuevas G3 le han dado la vuelta a esa tendencia.

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¿Cuál fue su primera reacción al recibir aquella carta en la que el director general de Quark le propuso comprar Adobe?
Voy a intentar cuidar mi lenguaje, pero lo primero que pensé fue: “¡De ninguna manera!”

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