El sur también comercia

México no pierde la esperanza de encontrar la fuerza que abra la puerta de un TLC con el cuarto blo
Jesús Hernández

Depender de un solo cliente es tan ingenuo como creer en la eterna juventud. Sin embargo, México destina más de 80% de su comercio exterior al mercado estadounidense, una tasa que incluso ha llegado a ser mayor a 95%. Las consecuencias: una desaceleración de la economía del vecino del norte –como la actual– puede amenazar con un desastre en la economía mexicana.

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En busca de diversificar mercados México intenta sumar al Mercado Común del Sur (Mercosur) a la red de Tratados de Libre Comercio (TLC), que incrementó el intercambio exterior del país de $58,000 millones de dólares a $341,000 millones en sólo diez años, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

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Sin embargo, conquistar ese bloque regional integrado por Brasil (la mayor economía de América Latina), Argentina, Uruguay y Paraguay, no ha sido fácil. Desde la puesta en marcha del Mercosur (31 de diciembre de 1994), sus miembros sólo se han interesado en negociar un Acuerdo de Complementación Económica (ACE), en el que sólo se obtienen preferencias en productos que fueron negociados previamente, en oposición con la política aperturista mexicana que busca el libre comercio completo.

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De todos modos, un ACE les permitiría a los sureños mayor acceso al mercado de Estados Unidos y Canadá a través del TLCAN. En contraparte, los empresarios mexicanos podrían incrementar sustancialmente los $924 millones de dólares que se exportaron a esa región en 2000, según el INEGI.

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Hacia 1997, de acuerdo a la parte mexicana, las pláticas avanzaron muy bien y todo parecía listo para la firma del documento. ¿Qué sucedió? Eduardo Solís, jefe de negociación comercial con América Latina de la Secretaría de Economía (SE), relata: “Luego de siete rondas de negociación entre México y Mercosur tuvimos diferencias sobre el universo de productos que debería cubrir este acuerdo. Brasil tenía interés en que algunos sectores no estuvieran en la mesa y México, como contrapartida, quitó otros. En ese momento la negociación se vino abajo.”

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Otra es la versión de Luiz Filipe de Macedo, embajador de Brasil en México, porque para su bloque no se trataba de negociar un TLC, y desde 1995 “sólo se adaptó la situación de México con el resto de los países suscriptores de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) debido a la participación mexicana en el TLCAN”.

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Pese a que, según Solís, los acuerdos bilaterales que ya existen con Argentina, Uruguay y Paraguay “prácticamente son ya un TLC”, cuando se trata de negociar con el Mercosur en su conjunto el poder de Brasil es decisivo, porque además de ser el mayor mercado latinoamericano, también es el que más intercambio sostiene con esos países.

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“Brasil y México compiten en una cantidad importante de productos, situación que ha impedido el consenso”, reconoce la oficina comercial de la embajada de Brasil en México.

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Otro de los factores que hace lento el progreso de las negociaciones, es la disputa entre Brasil y el otro gran socio económico del bloque, Argentina. Entre ellos las diferencias en temas fundamentales como el comercio de lácteos, la producción automotriz o los plazos de conformación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) han sido un escollo para que el Mercosur se ponga de acuerdo con los demás países.

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El gigante difícil

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El embajador brasileño dice que en el trato bilateral entre su país y México “hubo tentativas de llegar a un acuerdo más amplio”, pero al haber discrepancias, ambos gobiernos decidieron no prorrogar los tratados vigentes y sólo se mantuvieron las preferencias regionales de Aladi, que son muy limitadas.

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“En los medios mexicanos –continúa– se da la impresión de que México y Brasil están en una interminable negociación. En realidad empezamos a negociar con listas de productos hace sólo seis meses.” Las pláticas sobre esos listados que participarían en un intercambio bilateral entre ambos países están avanzadas en 95%.

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“Habría pocos productos (no más de 15 rubros) de interés nuestro o mexicano, sobre los que no se ha llegado a una conclusión. Se trata de artículos químicos en toda la definición y productos agrícolas, pero no son muy significativos en términos de su peso en las exportaciones.”

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En 1997 uno de los temores de los sudamericanos era el bajo costo de la mano de obra en México, pues los productores lograrían precios más competitivos para sus artículos. Hoy la situación ha cambiado.

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“Los salarios industriales en Brasil y México –comenta el diplomático– son equivalentes, pero a fin de cuentas lo que importa son las estructuras de consumo y el costo de vida en el país, que son afines, por lo que no veo que sea una obstrucción de ninguna manera.”

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No obstante, De Macedo acepta que “hay sectores industriales brasileños (como el químico) que se han mostrado menos interesados en la apertura, al igual que sucede en México. Los gobiernos tenemos obligación de escucharlos y llevar sus inquietudes a la mesa. Eso es una parte normal de toda negociación.”

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Oportunidades

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Pero, ¿es vital el Mercosur para México? Salvador Vaca, director de Promoción de Mercados de América Latina del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), explica que el bloque sudamericano significa un mercado potencial de 215 millones de habitantes, con un Producto Interno Bruto (PIB) acumulado de más de $1 billón de dólares, que lo ubica como la cuarta economía en el mundo, detrás del TLCAN, la Unión Europea y Japón.

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La actual desaceleración estadounidense provocará una fuerte reducción en el ritmo de incremento de las exportaciones. Según estimaciones de Fernando Correa, presidente de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (ANIERM), el presente año las ventas al exterior crecerán 7%, tres veces menos que en 2000.

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Para Correa, parte de la responsabilidad de no tener todavía un tratado con el Mercosur está en los propios empresarios, quienes al concentrarse sólo en comerciar con Estados Unidos poco se han interesado en buscar otros mercados.

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Vaca, de Bancomext, asegura que de los 11,000 productos que conforman el universo de fracciones arancelarias de exportación del país, Mercosur ofrece oportunidades para más de 90%.

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Desde la perspectiva de Eduardo Bueno, especialista en cuestiones económicas de América Latina en la Universidad de las Américas, si México y el Mercosur avanzaran en un acuerdo comercial, el intercambio del país con toda Sudamérica ($6,670 millones de dólares) podría multiplicarse más de dos veces.

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Algunos de los sectores que son competitivos en los mercados tradicionales y que podrían exportar a esa región —en particular a Brasil—, son los de productos fotográficos, las industrias química y metalmecánica, de aparatos eléctricos, electrodomésticos y electrónicos.

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El trato de México con el Mercosur representa una alentadora esperanza para el sector más grande de la industria mexicana: el de los pequeños y medianos empresarios.

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Correa considera que abrir el Mercosur sería “una gran oportunidad para las pequeñas y medianas empresas (PYMES), sobre todo ahora que el presidente Vicente Fox está dando señales claras de querer apoyar a este sector”.

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En consonancia, Vaca comenta que las empresas medianas son las que tienen un mercado natural en América Latina. Por su formación, los cuerpos directivos de estas compañías tendrían mayor facilidad para negociar con esa región porque comparten su misma cultura, lo cual resulta más difícil con otros mercados que, aparte de ser más complejos, presentan la barrera del idioma. La comercialización y la mercadotecnia –excepto con Brasil–, es mucho más adaptable.

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Los avances

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Las oportunidades en el cono sur no son sólo para el comercio de las PYMES. Aun sin el ambicioso acuerdo al que aspira México, últimamente importantes empresas nacionales han encontrado espacio para invertir en las grandes economías del Mercosur. Jugos Del Valle abrió en 1999 una planta productora en Brasil y, para este año, espera invertir $400,000 dólares en su asociación con la cooperativa de lecheros Sancor, en Argentina.

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Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE) posee varios centros de espectáculos y conciertos en Argentina, y el 26 de febrero anunció la compra del capital social restante de Stage Empreendimentos, la firma líder de espectáculos en Brasil. En marzo, Bimbo pagó $64 millones de dólares por PlusVita, una de las panificadoras más importantes de Brasil.

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Pese a todos los obstáculos, en materia de comercio exterior también hay avances. En tanto no exista un acuerdo con el Mercosur, los países del bloque pueden negociar con México de forma independiente. El pasado primero de marzo entró en vigor un convenio con Uruguay. “Es casi un TLC”, y para completarlo sólo le falta incluir algunos temas como servicios y propiedad intelectual, lo que se espera lograr en la próxima negociación formal, dice Solís.

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En febrero , la se consiguió la ampliación de un ACE firmado con Argentina en 1998. Se agregó el establecimiento de normas fito y zoosanitarias, así como un apartado de solución de controversias.

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Además, se lograron vender a ese país 19,000 vehículos, y las reglas de origen negociadas permiten al sector seguir operando en los mercados de Estados Unidos y Europa.

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En cuanto a Brasil, el avance en las rondas de negociación bilateral permitió liberalizar por completo el comercio de autopartes, un sector tradicionalmente protegido por el gobierno de ese país.

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“Con estos convenios ya no se puede hablar de que las negociaciones con Mercosur parten de cero, como se manejó hace algún tiempo. Todo esto servirá de base para lograr un acuerdo en un tiempo razonable”, comenta Solís. Sin embargo, ninguno de los actores se atreve a pronosticar una fecha, ni siquiera aproximada.

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Lo cierto es que hoy la concentración mexicana en el mercado de América del Norte es tal que, por más que se doble el intercambio con los conosureños, ello no impactaría de forma importante en el porcentaje del total. El Mercosur representó el año pasado menos de 1% del comercio exterior mexicano y, en 1993, antes de que entrara en vigor el TLCAN, era de casi 2%. No obstante, por algo se empieza.

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