El trago más amargo

Cañeros y dueños de ingenios enfrentan el momento más difícil desde la privatización.
Lucía Pérez Moreno

La industria azucarera ha pasado por muchas dificultades, pero este año atraviesa una crisis sin precedente. Además de sus agobiantes deudas y excedentes de inventarios, el sector amenaza con desmoronarse ante la falta de definición y de rumbo. “Se nos viene encima una crisis monumental”, advierte Juan Cortina Gallardo, director de finanzas del Grupo Azucarero Mexicano.

- Desde la privatización de los ingenios, los empresarios azucareros no han podido levantar el negocio. En los últimos seis años, la producción de azúcar creció 24%, pero el consumo no aumentó en la misma proporción debido a la importación de fructosa estadounidense. La inexperiencia de los nuevos empresarios para reglamentar el mercado hizo estragos.  Los precios están 35% debajo de su valor de 1995, año en que fueron liberalizados.

- El próximo mes se amplía la cuota de exportación para el azúcar mexicano a Estados Unidos de 25,000 a 250,000 toneladas, pero esto no es una solución al problema de la sobreoferta, puesto que en el país vecino también están cayendo los precios. “Pensábamos que el mercado estadounidense iba a ser la panacea pero ahora vemos que no”, dice Cortina Gallardo.

- Además, el sector se encuentra totalmente descapitalizado. Desde que adquirieron los ingenios, los empresarios se dedicaron a pedir prestado al gobierno. Finasa, el banco de desarrollo de la industria, tiene hoy una cartera vencida de más de $1,600 millones de dólares y está a punto de cerrar. Desde hace tres años opera sólo como departamento de cobranzas. La banca privada nacional hace mucho que no canaliza recursos al campo y los fondos que llegan a “cuentagotas” a los ingenios provienen de bancos extranjeros. 

- Si bien la industria se mantiene a flote, la bomba podría estallar en cualquier momento. De acuerdo a  empresarios del ramo, este año no habrá suficientes recursos para liquidar a los cañeros. Para el mes de abril se habían pagado apenas 40% de las liquidaciones, siendo que la zafra concluye en mayo. Analistas del sector estiman que se necesitan urgentemente entre $350 y $400 millones de dólares para poder cubrir los pagos a los cañeros.

- Por su lado, Consorcio Azucarero Escorpión (Caze) –que controla una cuarta parte de la producción nacional– ya fue puesto a la venta. Muchos opinan que la única manera de vender sus nueve ingenios es separándolos y transfiriendo las deudas a los menos productivos. Mientras se define su rumbo, sube el tono de reproche hacia las autoridades. “Nadie toma decisiones”, reclama un empresario del sector. En enero pasado, el gobierno pensó en intervenir administrativamente a Caze tras conocerse denuncias en su contra por presuntos actos de dumping en el mercado interno.

- Ante  la falta de definición, se corre el riesgo de que la industria se colapse. La esperanza de algunos empresarios es que esta crisis traiga soluciones definitivas al sector: “Habrá que tomar decisiones”, dice Cortina Gallardo. “Habrá cambios importantes y la suma de ellos definirá su futuro”, opina a su vez un analista.

- Entre las alternativas discutidas por los expertos, figura el cierre de ingenios que no son rentables. De 60 que actualmente operan en el país, por lo menos 15 tendrían que desaparecer para racionalizar la producción. Esta decisión, empero, no sería bien recibida en tiempos electorales. Cualquiera que sea el rumbo que tome la industria, muchos piensan que las soluciones llegarán después del 2 de julio.

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