El turno de la política

¿Está el camino allanado para las largamente anunciadas reformas hacendaria, energética y laboral

Luego de asumir el costo de la inexperiencia, el presidente Vicente Fox resumió la tónica de los siguientes tres años de su gobierno en el arte de hacer política: negociar, consensuar, convencer. Ya era hora de asumir que la falta de trabajo político había sido una de las trabas más significativas para avanzar por el sendero de las reformas estructurales.

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Si bien estamos muy lejos de encontrar señales suficientes para alimentar el optimismo, sí se debe reconocer que los mensajes de las distintas fuerzas políticas parecen estar encontrando un punto de encuentro en la conciliación. Podría ser. El PRI, que hoy tiene mayoría en el Congreso, no está en condiciones de sacrificar mayor capital de credibilidad. De ahí que, sobre todo en la figura de Elba Esther Gordillo, lance señales (bien estructuradas, por cierto) de posibles acuerdos con Los Pinos. Sólo de ese modo tendría la opción de generar simpatía en la población, más allá del éxito obtenido en las pasadas elecciones intermedias.

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¿Está el camino allanado para las largamente anunciadas reformas hacendaria, energética y laboral? Si bien Santiago Creel, secretario de Gobernación, insiste en que las condiciones están otorgadas para lograr alguno de estos cambios en los siguientes 50 días, creemos que lo conveniente es ser cautelosos al respecto. Esta es la posición que ha mantenido Jorge G. Castañeda, el hoy candidato sin partido, quien ha insistido en la necesidad de bajar el nivel de expectativas. Es cierto. Si las reformas no encuentran el consenso (por la razón que fuere), los mercados reaccionarían de una manera mucho más negativa de lo que lo han hecho en los últimos años. El ex canciller propone avanzar, mejor, en la reforma del Estado, de manera que se puedan crear condiciones realistas para discutir y aprobar las otras transformaciones pendientes.

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En cualquiera de esos dos caminos, la política será el nombre del juego. Y hoy el presidente Fox parece tenerlo claro. En este breve alegato editorial, dignamente contaminado por el optimismo, podríamos decir que esto ya es, por sí mismo, un avance encomiable. No hay otra forma de observar los movimientos en el gabinete, realizados después del tercer informe de gobierno: el mandatario admite, así, que requiere de una alianza más firme con el pan. Para el actual partido en el poder, los nombramientos de Felipe Calderón en Energía y de Alberto Cárdenas en Semarnat son guiños de un coqueteo que Fox había omitido en los primeros años.

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El tiempo, como siempre, es el factor más escaso. En un santiamén, los dimes y diretes de la sucesión de 2006 entrarán en la escena. Si el Presidente y su equipo le dan el turno al arte de hacer política, más vale que lo hagan con premura. De no ser así, cualquier posibilidad de generar consensos (tan clara como la que hoy se palpa) se habrá esfumado. Que la suerte –y la política– nos acompañe a todos.

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