En busca del rumbo perdido

Las negociaciones para crear una zona de libre comercio para las Américas avanzan a paso de tortuga
Lucía Pérez-Moreno

El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) enfrenta su primera - prueba de fuego. El próximo 30 de septiembre comienzan en Miami las - negociaciones formales para establecer la zona de comercio más grande del - mundo y los retos son tantos que será difícil llegar a la fecha de arranque - con el acuerdo terminado.

- “El 2005 es una fecha tentativa, con muy buenas intenciones pero con - muchas dificultades”, dice Roberto Escalante, director de posgrado de la - facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), - quien sigue de cerca la evolución del ALCA. Clemente Ruiz Durán, profesor de - economía de la misma universidad afirma que si se llega al 2005 “será de - una manera muy limitada”.

- El ánimo de los países participantes (todos los del continente excepto - Cuba) viene decayendo lentamente. Ni qué decir de los empresarios de la - región que ven en este proyecto algo muy remoto. Desde que fue lanzada la - ambiciosa agenda del ALCA, en el marco de la Cumbre de las Américas, efectuada - en Miami, ya pasaron cuatro años y los progresos son muy escasos.

- Irónicamente, es en Estados Unidos –lugar de gestación de esta - estrategia– donde existe mayor resistencia al ALCA. Detrás del rechazo del - Congreso para aprobar la vía rápida o fast track (mecanismo diseñado - para agilizar los acuerdos comerciales limitando el papel del Congreso de - Estados Unidos a un si o no al pacto final) está la poderosa central sindical - de esa nación AFLCIO, que pone como condición la inclusión de cláusulas - laborales, para evitar que esta liberalización implique pérdidas de puestos - de trabajo en su país.

- Como los bajos salarios son la principal ventaja de los países - latinoamericanos, la propuesta no tiene cabida. “Pensamos que el tema laboral - pertenece a la Organización Internacional del Trabajo, no a un foro de - negociación comercial”, afirma Eduardo Solís Sánchez, coordinador general - de negociaciones comerciales internacionales con América y acceso al mercado - de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi).

- Bajo la misma óptica se pretende eliminar de las negociaciones el tema - ambiental, pues muchos países temen que se convierta en un pretexto para el - proteccionismo.

- La incertidumbre comienza a pesar en las negociaciones. El secretario - general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, - reconoce que sin la autorización de la vía rápida por parte del Congreso - aumentan las dudas sobre la voluntad política de Estados Unidos para avanzar - en acuerdos de esta naturaleza.

- En América del Sur la presión va en aumento. Varios países temen que sin - el fast track tendrán que negociar dos veces: una con el gobierno de - Estados Unidos y otra con el Congreso de ese país.

- Recientemente, el canciller argentino Guido di Tella adelantó que si no hay - vía rápida a más tardar en 1999, el proceso se estancará. Lo mismo dice - Brasil, que ya amenazó con retirarse de las negociaciones. “Si liberamos el - comercio y no recibimos nada a cambio, no valdrá la pena negociar”, señaló - su canciller, Luis Fernando Lampreia.

- En México, donde ya se tiene asegurada la puerta de acceso a Estados Unidos - con el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), el fast - track es visto como un asunto menor. “No altera el balance ni el enfoque - de las negociaciones”, dice Solís.

- Pero de acuerdo con Ruiz, México no quiere jugar un papel protagónico en - las negociaciones porque sabe que los beneficios que obtendrá de este acuerdo - son mínimos.

- El país realiza más de 80% de su comercio con Estados Unidos y menos de 5% - con las naciones de América Latina. Su intercambio con el sur tiende a - disminuir, a pesar de que en los últimos años ha cerrado varios acuerdos de - libre comercio con países de esta región (Chile, Bolivia, Costa Rica, - Venezuela y Colombia, entre otros).

- - CADA QUIEN SU DESARROLLO
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Cada vez está más claro que el ALCALA no será un acuerdo de amplio - alcance –tipo Unión Europea–, sino más bien un pacto estilo TLC, en - versión alargada, que pretenderá abrir las llaves del comercio y de las - inversiones, sin tomar nota de las cuestiones de desarrollo.

- Ruiz considera que la agenda del ALCALA debe ampliarse para traer verdaderos - beneficios a la región. “No es cierto que la disparidad se va a resolver con - el comercio, por eso tenemos que abrir la agenda”, dice. Él estima que el - acuerdo debe analizar los temas laboral y de migración para realmente reflejar - la situación del continente y atacar las diferencias que son demasiado grandes - como para olvidarlas en las negociaciones. Estados Unidos acumula 76% de la - riqueza de la región y cuenta con 35% de la población, seguido de Canadá, - que aporta 7% de la riqueza y tiene 4% de la población. Brasil, donde vive 21% - de los habitantes del continente, también contribuye con 7% de la riqueza, y - México, con 10% de la población, apenas tiene 4% del producto regional. Los - demás 30 países sólo aportan 6% de la riqueza continental.

- En lo comercial las desigualdades también son profundas. En Estados Unidos - el promedio de las barreras arancelarias es de 2% para el comercio - intrarregional, mientras que en el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y - Uruguay) es de 14%.

- Escalante afirma que las diferencias entre los países del continente deben - ser tomadas en cuenta para evitar que el efecto del ALCA se traduzca en grandes - desventajas para las economías más pequeñas.

- La posición de México al respecto es algo ambigua, pues si bien reconoce - las diferencias de desarrollo en la región, no está a favor de darle, de - antemano, un trato preferencial a nadie. “La asimetría tiene que ser parte - del resultado de la negociación y no una condición a priori”, dice Solís.

- El problema, como el propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lo - expone, es que la mayoría de los países del continente no está capacitada - para negociar acuerdos comerciales.

- - NO HABRÁ COSECHAS TEMPRANAS
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Los comités de trabajo del ALCA, que se instalarán a partir de - septiembre, deben avanzar a la misma velocidad. En total se crearon nueve: - acceso a mercados, agricultura, inversiones, servicios, subsidios, política de - competencia, compras del sector público, derechos de propiedad intelectual y - solución de controversias.

- Algunos de estos grupos se formaron por presiones de los dos bloques más - influyentes de la región. El Mercosur logró, por un lado, que se creara un - comité de trabajo para discutir la liberalización de la agricultura (que - será dirigido por Argentina), a pesar de la resistencia del poderoso lobby - agrícola de Estados Unidos.

- Por su parte, Estados Unidos se aseguró de que hubiese un grupo de trabajo - sobre derechos de propiedad intelectual, que buscará erradicar la piratería - en América Latina.

- Algunos temas importantes, tal como el apoyo a las economías más - pequeñas, el comercio electrónico y la participación de la sociedad civil - apenas serán discutidos en “comités consultivos”. Otros asuntos - relevantes, como los sistemas de pensiones, la modernización de los aparatos - estatales y las reglas financieras, ni siquiera serán abordados formalmente.

- De acuerdo con el representante de la Secofi, el tema más complejo de las - negociaciones será el de acceso a los mercados, que incluye aranceles, - barreras no arancelarias, reglas de origen, procedimientos aduaneros, - obstáculos y normas técnicas para los miles de productos que se comercializan - en el área. “Va a ser una negociación complicada por las relaciones - bilaterales y multilaterales que ya existen en la región y se van a requerir - principios muy claros para poder avanzar”, asegura. En este sentido, será - una negociación similar a la que se llevó a cabo en el marco de la Ronda - Uruguay del GATT (hoy Organización Mundial de Comercio) y que tardó casi una - década en culminar.

- Debido a que el ALCA operará en forma paralela a los acuerdos bilaterales y - multilaterales que existen en el área, el acceso a los mercados generará una - gran confusión.

- Por ello, muchos de los países de la región –incluyendo a México– - prefieren seguir avanzando tête-à-tête y relegar a un segundo plano - los trabajos del ALCA. “México está interesado en el ALCA pero sin - menoscabo de las negociaciones bilaterales que tenemos en la región”, dice - Solís.

- En la actualidad existen 23 acuerdos comerciales en América Latina, aunque - para el año 2000 habrá cerca de 30 pactos. La lógica de funcionamiento de - cada acuerdo es diferente y es difícil imaginar cómo coexistirán tantos al - mismo tiempo.

- Según Escalante, esta situación podría convertir el ALCA en un “acuerdo - sombra” con poca influencia en la región, aunque la tendencia a largo plazo - será avanzar hacia su homogeneización. Él considera que, a pesar de todas - sus limitaciones, este pacto repercutirá positivamente en la región. “A los - países ricos les dará mayor seguridad en sus transacciones y a los más - pobres la posibilidad de acudir a foros regionales de controversias”, dice.

- Pero para que esto ocurra habrá que tener paciencia. Los propios - arquitectos del ALCA aseguran que no habrá cosechas tempranas y que nada - estará negociado hasta que todo esté negociado. Algo que suena muy ambicioso.

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