Estrategias de ahorro

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Raphael Paredes Santiago

La aplicación del plan de emergencia comienza a arrojar datos que vale la pena tener en cuenta para el mejor manejo de nuestras finanzas personales. Es cierto que la medicina (aplicada desde principios de año y que se apoya en la contracción del crédito y la reducción del consumo) ha sido un trago amargo para todos los mexicanos. Sin embargo, todo indica que la corrección de precios ha concluido. Así, las expectativas de inflación han disminuido de manera importante, hecho que influye en el comportamiento de las tasas de interés vigentes en el mercado, pues ya han comenzado a contraerse.

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La estrategia de inversión más conveniente frente a esta circunstancia es buscar mayores plazos y "amarrar" mejores rendimientos. Si bien, las expectativas de que las tasas aumenten en los próximos meses son reducidas, este hecho no se descarta en su totalidad.

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Y es que, aunque bajen las tasas, habría que mantener la motivación necesaria para ahorrar, ya sea en instrumentos bancarios tradicionales o en los más sofisticados, con rendimientos muy competitivos, como los fondos de inversión.

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Contra el consumo. Para entender las maneras en que podemos desarrollar disposición al ahorro, vale la pena dar un repaso a los últimos acontecimientos que han influido en la economía y en nuestro bolsillo.

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El incremento de 50% al Impuesto al Valor Agregado (IVA) es una medida que aumenta las posibilidades de que los recursos que podrían dirigirse al consumo sean ahora canalizados al ahorro.

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Dentro de la estrategia macroeconómica actual, se ha analizado la posibilidad de que el IVA se incremente aún más. Sin embargo, se espera que una eventual subida en las imposiciones al consumo vaya acompañada del descenso en los impuestos que deben pagar los asalariados (ISR o ISPT).

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La propuesta es clara: reducir aún más el consumo, pero incrementar las percepciones con el decremento de otros impuestos. Tal estrategia puede ser riesgosa, pero abre una oportunidad para que los trabajadores piensen en el ahorro, el cual es, efectivamente, la única alterativa viable para salir de esta crisis.

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Así, el reto de los intermediarios financieros es ayudar a crear una conciencia del ahorro, una cultura financiera que en nuestro país es escasa. Pero si resulta efectiva, obtendrá resultados exitosos al promover el financiamiento de la planta productiva.

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En este sentido, incluso Ernesto Zedillo ha hablado de reformas a la administración tanto de los fondos de pensiones que manejan instituciones de seguridad social, como del Sistema de Ahorro para el Retiro, (SAR).

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Uno de los elementos que debe ayudar a fortalecer esta cultura del ahorro es, sin duda, el SAR. Los cambios que aquí podrían presentarse se refieren básicamente a la posibilidad de manejar los fondos de la subcuenta de retiro a través de sociedades de inversión especializada. Además de generar expectativas de alta rentabilidad para los inversionistas, ello fortalecería la inversión dentro del mercado nacional de valores. No obstante, debe verificarse que la inversión se realice directamente en la planta productiva, es decir en el mercado primario.

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Para ello, la participación de administradores de cuentas (que no deben ser necesariamente bancos) abre una serie de posibilidades reales, que permitirán a otro tipo de empresas financieras participar en este mercado. Un escenario como este puede ser el preámbulo para uno de creciente ahorro en el país.

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A dónde hay que llegar. El principal propósito para generar una cultura de esta naturaleza es claro: el ahorro propio tendrá un impacto directo en la generación de empleos. Y nuestras preferencias deberán inclinarse por aquellas opciones que más altos intereses paguen.

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Por la inflación que se desencadenó a principios de año, se pagaron altas tasas para compensar ese desequilibrio. Y si bien se trata de las tasas reales más elevadas de que se tenga memoria, lo más probable es que la tendencia continúe a la baja. Pero conviene estar muy pendientes del comportamiento de la inflación de los próximos meses.

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Si usted busca tener garantizadas sus inversiones ante las expectativas de inflación, las Unidades de Inversión (UDIs) son una atractiva alterativa que ofrecen los bancos para documentar las inversiones, o en su caso las deudas. La ventaja para el inversionista es que desde el principio se fija una tasa real, lo que resta expectativas de pérdida debidas a los efectos de la inflación.

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Analice sus alterativas antes de tomar cualquier decisión y, sobre todo, no se olvide que, en estos momentos, la mejor estrategia es fortalecer una cultura personal del ahorro.

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El autor es licenciado en finanzas. Actualmente es catedrático y articulista del periódico El Financiero.

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