Frankenstein no sabe volar

La reestructura de la aviación es una oportunidad de privatizar, regular y liberalizar correctament

La aviación comercial mexicana iniciará una transformación radical en 2005. Varios factores no relacionados entre sí concurren para que así sea: la venta de Cintra, controladora de Aeroméxico y Mexicana de Aviación; la descentralización del sector aeroportuario, programada por el gobierno, y la aparición de diversos proyectos empresariales de formar compañías de bajo costo.

- El resultado puede, al fin, ser mayor competencia entre aerolíneas, mejores precios para los consumidores y la aparición de nuevas rutas que impulsen el desarrollo regional. Lamentablemente, también podría concluir en un Frankenstein como el que armaron pasadas reestructuras y privatizaciones.

- El momento es una gran oportunidad para hacer las cosas bien. La economía atraviesa una racha de crecimiento moderado, y la actividad económica podría impulsar la recuperación del sector. El número de inversionistas interesados en la compra de las dos empresas en que se dividirá a Cintra será, por tanto, mayor y Hacienda podrá obtener un buen precio. Paralelamente, el esquema de descentralización aeroportuaria abrirá oportunidades de negocio a quienes logren hacer una verdadera línea de bajo costo.

- El riesgo es la ausencia de un gran plan aeronáutico. En principio, el reparto de papeles está claro: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) aspira a impulsar la creación de nuevas aerolíneas y hubs regionales; Rogelio Gasca Neri, presidente de Cintra, un curtido reestructurador del sector, aplicará su mandato de obtener el mejor precio posible por la venta de Cintra, hábilmente dividida para sortear las objeciones de la Comisión Federal de Competencia (CFC), y se prepara para un duro pulso con los sindicatos del sector; la CFC deberá garantizar que, tal y como anuncia Cintra, quienes hoy controlan 70% del mercado generen dos empresas competitivas. El plan anunciado de fusionar Aerocaribe y Aerolitoral en una sola compañía de bajo costo (low cost) podría generar un jugador de mayor valor y proyección que la resultante de unir Aeroméxico y Mexicana de Aviación, atadas, según los analistas, por sus compromisos laborales y financieros. El mayor reto de Gasca será que la primera se convierta en una verdadera compañía de bajo costo pese a su origen y triunfar en un reto donde otros como United Airlines, Continental o American fracasaron.

- Las señales son confusas. La secretaría de Hacienda, propietario de Cintra a través del IPAB y Nafinsa, y la SCT mantienen diferencias en éste y otros temas. Es necesario que logren trabajar juntos en el diseño de un esquema privatizador favorable para el consumidor y los inversionistas de Cintra, el Estado incluido, sin perder de vista el desarrollo de las comunicaciones en el país.

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- Los otros grandes protagonistas son los grupos empresariales interesados en la adquisición de alguna de las dos compañías en que se dividirá Cintra, o en la creación de aerolíneas de bajo costo. Una regulación clara y transparencia en la concesión de rutas y permisos serán la base de una liberalización paulatina del sector. A Volar, del empresario textil poblano Jorge Neme, ya tiene autorización. Pedro Aspe, de Protego, trae una propuesta propia y varias compañías de autotransporte de pasajeros aspiran a emular a la exitosa brasileña gol. Lo esperable es que caigan los precios y se desarrolle una industria sólida y de apoyo al desarrollo. Feliz vuelo.

- -Los editores

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