Ganadores y perdedores

Tras años de proteccionismo, las firmas mexicanas enfrentaron grandes retos. Aquí, un panorama de
Juliana Fregoso Bonilla

El tema es interesante, pero extenso y complejo, afirma un investigador del Colegio de México cuando se le piden referencias sobre las quiebras y adquisiciones de los últimos 35 años en el país.

- Tratarlo implica hacer un recorrido histórico y analizar profundamente la vasta intervención del Estado en la capitalización de las empresas. En México hay dos cosas que provocan pánico al gobierno: dejar que quiebren las compañías e intervenir los bancos.

- Dejar a las firmas e instituciones bancarias a su suerte implica costos políticos. Este miedo ha generado que gran parte de las organizaciones que pasan por malos momentos sean rescatadas o compradas por el Estado, saneadas y nuevamente puestas a la venta en variadas ocasiones. Una vez depuradas, son adquiridas por sus dueños originales, como en el caso de La Minera de Cananea a finales de los 80.

- “Las empresas ya han sido absorbidas 30 veces por el gobierno”, afirma Manuel Guereña, director de Calificación en Standard & Poor’s. En 1982 aquél era dueño de 1,155 compañías; compraba de todo, desde siderúrgicas hasta aerolíneas y hoteles.

- “Antes del crack bursátil de 1987 se dio una serie de fusiones que propiciaron el nacimiento de grupos como Inbursa”, recuerda el especialista.

- El fin de la inocencia
Entre 1968 y 1981 las firmas mexicanas pasaron sobresaltos, pero pocas se colapsaron. En 1982 el sector perdió la inocencia y tanto gobierno como empresarios entendieron que en algunos casos el rescate sólo prolongaba la agonía. Un caso particular es el de la Fundidora de Monterrey, liquidada por el Estado en 1986.

- Una vez entendido que en México sí era posible que quebraran las empresas, el 12 de mayo de 2000 entró en vigor la Ley de Concursos Mercantiles para sustituir a la Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos, vigente desde 1993. “Esta nueva legislación se usa para reestructurar en vez de buscar quiebras.”

- El último de los grandes casos que se acogió a la anterior Ley de Quiebras fue el de Altos Hornos de México (AHMSA). “Lleva casi cinco años y no se ven posibilidades de que salga”, explica Luis Manuel Meján, director del Instituto Federal de Especialistas de Concursos Mercantiles.

- El adeudo de AHMSA es de $1,850 millones de dólares. En los últimos tres años no ha pagado –porque así lo permite la antigua ley– ni un solo centavo de los intereses que se hubieran generado. Según cálculos de los propios banqueros, éstos ascienden a $500 millones de dólares.

- Hay agrupaciones que desde hace más de tres lustros no son favorecidas por la suerte. Entre ellas las aerolíneas y los ingenios azucareros.

- Con base en los pocos datos disponibles, en 1962 fue la primera vez que el gobierno, a través de préstamos, tuvo que intervenir para rescatar una aerolínea: Aeronaves de México (después Aeroméxico).

- Cinco años después Mexicana de Aviación pasaba por una situación más que difícil y la administración de Gustavo Díaz Ordaz debió acudir en su auxilio. La devaluación de 1982 trajo nuevos episodios de pánico para las líneas aéreas, tanto Mexicana de Aviación como Aeroméxico vieron disminuir su pasaje más de 50%.

- La primera se mantuvo a flote, pero la segunda se declaró en quiebra a principios de 1988. Ambas arrojaban pérdidas cercanas a $100 millones de dólares. En 1994 era Mexicana de Aviación la que se encontraba en quiebra técnica; en un año sus pérdidas habían crecido 426%.

- Los pasivos, por $1,885.7 millones de nuevos pesos, eran impagables y los más altos registrados por una compañía entre 1990 y 1994.

- Otro de los hitos en la historia de las quiebras en México es el sistema carretero de concesión, cuyo fracaso puso a por lo menos 100 constructoras al borde del abismo.

- Con la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia se inicio la privatización, vía concesiones, de cerca de 6,000 kilómetros de carreteras de cuota de alta especificación, la asignación de proyectos ambientales y su operación (principalmente en tratamiento y distribución de agua), entre otros proyectos.

- Informes gubernamentales computan en $50,000 millones de pesos el total de las inversiones en la construcción de carreteras concesionadas.

- Errores de cálculo acerca de la rentabilidad entre el aforo y las tarifas, así como el incremento en las tasas de interés, hicieron inviables los planes. Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD), que en 1996 registró pérdidas netas por $215.3 millones de pesos, fue uno de los afectados, pero con el tiempo y una hábil reestructura alcanzó a  recuperarse.

- En 1995, el gobierno federal destinó alrededor de 1% del PIB para mantener a flote a los concesionarios; un año después anunció un programa de saneamiento financiero para las autopistas por $26.1 millones de pesos.

- Pero todo resultó insuficiente. En agosto de 1997 se anunció el rescate carretero por $1,300 millones de dólares. El fracaso hirió de muerte a dos gigantes. El 9 de enero de 2002, una juez federal ordenó la aprehensión de David Peña-loza Sandoval, presidente de Tribasa, por un presunto fraude contra Nacional Financiera (Nafin) que resultó en un quebranto de casi $22 millones de dólares para la institución. La firma enfrenta pasivos que rebasan $11,000 millones de pesos.

- El caso de Bufete Industrial, al mando de José Mendoza, es similar. El 28 enero de 2002 un juez federal declaró oficialmente en concurso mercantil a la constructora y nueve subsidiarias.

- Entre 1998 y 2000 las ventas de esa empresa se redujeron casi 87%, para quedar en apenas unos $50 millones de dólares, mientras que sus pasivos suman $500 millones de dólares.

- “El problema es que no se ha logrado entender que las quiebras no son algo negativo. En la mayoría de los casos son la renovación de un producto o servicio que ya no está funcionando”, asegura Jack Rogozinsky, director general adjunto de la Sociedad Interamericana de Inversión. El directivo también es consejero especial para asuntos relacionados con el sector privado de la Vicepresidencia del Banco Interamericano de Desarrollo.

- El turno de los bancos
Seis años después de la nacionalización de la banca, en 1982, el gobierno inició la reforma para modernizar el sistema financiero y desincorporar 26 bancos en propiedad del Estado. En 1991, arrancó la privatización.

- Se licitaron 18 instituciones a grupos financieros que estaban representados por 11 casas de Bolsa y siete consorcios particulares. Los precios llegaron a ser de hasta 5.3 su valor en libros, lo que produjo una derrama de ingresos al gobierno por $12,500 millones de pesos.

- Para algunos, los procesos no fueron adecuados.  “Los compradores estaban principalmente relacionados con grupos industriales, las casas de Bolsa transfirieron operaciones a los grupos financieros, que adquirían los bancos”, asegura Mario Di Constanzo, asesor económico del PRD en la Cámara de Diputados.

- En la mayoría de los casos los compradores carecían de experiencia crediticia y del conocimiento técnico para prácticas bancarias prudentes. La mayor parte del precio de compra se financió con recursos prestados. A raíz de la devaluación de 1994 se redujo el tamaño del sistema, al pasar de $202,100 millones de dólares en 1993 a $158,200. La banca estaba quebrada.

- Con el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) el gobierno asumió la caída mediante la compra de cartera a los bancos. Lo demás ya es historia: como no contaba con recursos, tuvo que firmar pagarés de saneamiento financiero, que garantizaban a las instituciones subsidios a través de costosas tasas de interés con cargo al erario.

- De las 12 instituciones que recibieron estos apoyos, solamente cuatro continúan operando (Banamex, Bancomer, Bital y Banorte). El resto de ellas fueron liquidadas, fusionadas o intervenidas.

- A más de 10 años de haber concluido la privatización (y  más de cinco del proceso de rescate), el Estado tiene una deuda mayor a  $900,000 millones de pesos, que generan intereses por cerca de $60,000 millones de pesos anuales. “Dejar que los bancos quebraran hubiera sido menos costoso que rescatarlos”, apunta el asesor del PRD.

- En 1998, aparejada con la creación del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), fue aceptada una nueva modificación al marco legal con el fin de permitir que los bancos extranjeros pudiesen comprar hasta 100% del capital de cualquier institución bancaria.

- Los resultados no se hicieron esperar. Después de que el gobierno gastó casi $1 billón de pesos para sanear a los bancos, las instituciones foráneas Bilbao Vizcaya Argentaria, Citibank, Santander, Nova Scotia Bank y HKSB, controlan hoy 87% de los activos totales del sistema.

- Amarga trayectoria de los ingenios
La industria azucarera comenzó a entrar en problemas en 1970, luego del decreto cañero y la firma del contrato ley para los trabajadores de la industria.

- La normativa establecía que el precio de la caña se actualizaría anualmente con la inflación, independientemente del valor del azúcar. Como el precio de ésta estaba controlado y no subía a la par de la inflación, con los años la mayoría de los ingenios quebró.

- En 1991 se privatizaron 59 ingenios, pero la falta de reglas claras para su funcionamiento los llevó al fracaso.

- En septiembre de 2001 el gobierno expropió 27, argumentando que sus dueños incumplían con sus pagos a los cañeros y con sus compromisos financieros, que entre todos llegaban a $16,000 millones de pesos.

- Para administrar las compañías incautadas se creó el Fideicomiso de Empresas Expropiadas del Sector Azucarero (FEESA).

- Ésta sería la tabla de salvación. Sin embargo ahora es un pesado lastre que en dos años ha visto pasar a cuatro titulares.

- El último, Francisco Fernández Capistrán, al cierre de la edición tenía una licencia para que la Secretaría de la Función Pública le siguiera una investigación por la presunta entrega ilegal de contratos y asignaciones.

- Los ingenios confiscados esperan una reprivatización. Se trata de un problema estructural –sentencia Rogozinsky– ya que sin una regulación para la industria volverá a fracasar, sin importar quién sea el dueño.

- El reverso de la moneda
Las quiebras no son el único protagonista de estos 35 años. También existen casos de adquisiciones exitosas. Los entrevistados coinciden en dos: Telmex y TV Azteca.

- Ambos estaban en manos del Estado y se convirtieron en grandes compañías tras ser compradas por empresarios mexicanos. “Ingresaron a la Bolsa de Valores y cambiaron su forma de manejo; el ser públicas las obliga a profesionalizarse constantemente”, considera Carlos Alba, investigador del Colegio de México.

- También realizaron alianzas estratégicas: TV Azteca con NBC y, recientemente, Telmex con Microsoft, para el lanzamiento de un portal en la Red. Un factor relevante de su éxito fue el invertir en tecnologías sofisticadas.

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- Telmex, en su primer año en manos privadas, aumentó su productividad 12.2% y es hoy una de las firmas más importantes de América Latina.

- Rogozinsky agrega que disparó el acceso a las telecomunicaciones y que va a la vanguardia. En cuanto a TV Azteca, dice que si hubiese permanecido en manos del gobierno estaría en números rojos.

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