Ganar en la coyuntura

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Alejandro Castillo

Es innegable que entre los dirigentes de la economía mundial no existe -claridad acerca de cuáles son las causas de la actual crisis, cómo -evolucionará, cuánto tiempo durará y, lo peor, no tienen idea de cómo -resolver el problema y qué consecuencias puede tener para las estructuras de -las sociedades. Es un momento en que los países en desarrollo pueden promover -iniciativas que induzcan nuevas relaciones para el crecimiento mundial no sólo -en el campo financiero, sino en la amplia gama de temas que involucran el -destino del orbe.

- Cuando a principios de octubre inició la reunión anual del Fondo Monetario -Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), en diversas partes del mundo se -expresó la esperanza de que sirviera para analizar y encontrar propuestas de -solución para el problema económico que a todos afecta.

- Durante la inauguración, en un discurso que tuvo varias aristas ajenas al -libre mercado en boga, el presidente de Estados Unidos, William Clinton, -convocó a hacer un esfuerzo global para poner fin a la crisis. Entre otros -señalamientos, consideró que la meta central de los gobiernos debe ser la -promoción del crecimiento, y que estos, además, tienen que encontrar formas -para fortalecer la red de seguridad social a fin de proteger a su población. -Desde su punto de vista, para que las reformas económicas puedan ganar apoyo -político deben tener cara humana.

- Sin embargo, conforme avanzaron los días, se comprobó que no había -elementos o disposición para alcanzar las grandes soluciones que requiere el -sistema económico internacional. Incluso, se manifestaron claras diferencias -entre los directores del BM y el FMI acerca de cuáles deben ser las prioridades -de la agenda mundial.

- El director gerente del Fondo, Michel Camdessus, insistió en la necesidad de -continuar con las reformas y no perder la calma, ya que desde su punto de vista, -“si todos los países siguen políticas de estabilidad, ajustes estructurales -y liberación ordenada de sus economías, esta crisis puede ser superada”.

- En cambio, James Wolfensohn, presidente del BM, señaló que los programas de -estabilización fiscal y monetaria no bastan para generar crecimiento y progreso -humano: “Hemos aprendido que cuando le pedimos a los gobiernos que pongan sus -economías en orden, creamos grandes tensiones”, y añadió: “Debemos -aprender a tener un debate en el que las matemáticas no dominen sobre la -humanidad”, de modo que se trabaje “sobre los objetivos de largo plazo, de -los cuales depende el progreso humano”.

- Además, advirtió: “Si no tenemos la capacidad de abordar las emergencias -sociales, si no tenemos planes de largo plazo para construir instituciones -sólidas, si no tenemos mayor equidad y justicia social, no habrá estabilidad -política y sin estabilidad política, no habrá suma de dinero que se invierta -en paquetes financieros que nos garantice que habrá estabilidad financiera.”

- Obviamente, ya no es tan sólida la unidad de criterios para tratar aspectos -distintos del desarrollo económico que, se suponía, debería existir entre -esos dos organismos.

- Es evidente que entre las grandes naciones existen enfoques distintos y estas -diferencias podrían agravarse, si antes no se alcanza la voluntad política -para hacer realmente una modificación fundamental del esquema de desarrollo. -Por lo pronto, mientras Estados Unidos pretende mantenerse como el actor -principal, Europa avanza para consolidarse como un gran contrapeso y Japón no -pierde la esperanza de aumentar su influencia y consolidar la economía de Asia.

- Cierto, la modificación que requiere el mundo no se deberá quedar sólo en -el plano de negociar la estabilidad o la liberación de mercados; es -indispensable reconocer que en la agenda global hay otros problemas, mucho más -graves que el financiero, como son la pobreza y la ecología, y que la solución -que se les dé influirá, sin duda, en el desempeño económico de los países.

- Hace apenas unos meses, en una reunión internacional sobre medio ambiente -–que tampoco logró los acuerdos que se requieren para evitar un mayor -deterioro de la ecología– se mostró otra evidencia de la disparidad de -intereses y de compromisos entre las naciones: al mismo tiempo que las -economías desarrolladas reivindicaban su derecho a seguir dilapidando recursos -sin frenar el consumismo de sus sociedades, concluían que, para salvar la -ecología, era necesario que las naciones en proceso de desarrollo adoptaran -medidas para frenar la explotación de su riqueza natural. Lo increíble es que -esas recomendaciones se hacían a pesar de que su aplicación significaría para -los países emergentes perder la posibilidad de alcanzar los niveles de -bienestar que, paradójicamente, promueven las economías altamente -industrializadas, y que se encuentra implícita en la forma en que ha -evolucionado la globalización.

- Así, en la práctica, el mundo enfrenta problemas mucho más peligrosos que -el, de por sí grave, problema financiero.

- - LAS CRISIS, ¿VENTAJOSAS?
-Pese a lo anterior, las organizaciones multinacionales han caído en una -peligrosa impotencia. Por ejemplo, en el plano financiero, aunque se reconoce la -necesidad de adoptar medidas más fuertes para enfrentar la problemática, lo -más que atinan a hacer instancias como el FMI es aumentar los montos de los -apoyos, condicionados siempre a que los países beneficiados ingresen a una -nueva etapa de contracción del mercado interno.

- Si bien el otorgamiento de créditos de los países desarrollados a los -emergentes alivia temporalmente las presiones que sufren sus finanzas, es un -hecho que esos mismos organismos –y los contribuyentes de los países -industrializados, como se mostró en la discusión previa a la aprobación de -los $18,000 millones de dólares de Estados Unidos al FMI– no están muy -convencidos de que la solución consista en agregar dinero “bueno” a las -economías en problemas. Antes de proporcionarles un centavo adicional, las -obligarán a adoptar nuevas medidas que, como sucedió en Indonesia y Rusia, -sólo aumentarán el descontento de la población y la inseguridad acerca del -futuro político de esas naciones.

- En el plano ambiental, el mundo también parece encontrarse con una realidad -que se modifica rápidamente y no deja lugar a la apatía. De ahí que la -coyuntura abra un espacio para la acción de los países en desarrollo que, como -México, están urgidos de impulsar nuevas opciones integrales. Estas tendrán -que promover la racionalidad de los financieros, preservar la ecología y -aumentar el bienestar y la capacidad creativa del conjunto.

- En ese contexto, por ejemplo, si se pretende mantener y ampliar las áreas -boscosas, es necesario que las propuestas que se hagan no se basen sólo en -desplazar a quienes las habitan o en condenarlos a la marginalidad. En cambio, y -como un costo para preservar el medio ambiente, se podría establecer un -impuesto por consumo de combustibles y generación de contaminantes lo cual, sin -duda, sería una forma de distribuir la riqueza mundial. Los recursos así -obtenidos deberán permitir que la protección de los bosques y las selvas se -convierta en una actividad rentable para sus habitantes originales, e incluso -propicie el desarrollo de competitividades para lograr esos propósitos.

- - LAS CARTAS DISPONIBLES
-Se intente o no la búsqueda de un esquema de desarrollo mundial diferente, -las opciones que tienen países como México no son muchas.

- El patrón que ayudó a regular las relaciones de intercambio entre naciones -se ha agotado y no hay claridad acerca de cómo sustituirlo. Mientras se -encuentra una alternativa, existe una alta probabilidad de que continúen la -incertidumbre y la volatilidad en los mercados financieros, al tiempo que -progresivamente disminuya el ritmo de actividad económica.

- Así, con o sin una política económica disciplinada, las variables macro de -México no podrán abstraerse de los efectos que pudiera tener un escenario -semejante al descrito en el párrafo anterior. Y, de cualquier modo, la -población volverá a sentir los efectos de nuevas contracciones crediticias y -del gasto, el deterioro del medio continuará y la problemática social seguirá -acumulando rezagos.

- De ahí la obligación de buscar resquicios para actuar y promover cambios en -la economía mundial. De cualquier manera, nadie se salvará de pagar los costos -de la crisis.

- Los resquicios que se buscan no giran en torno a la polémica de -dolarización sí o no. Es un hecho que la fortaleza o debilidad del peso no -depende de la voluntad de fijarle una cotización; su paridad sólo se basa en -la capacidad o no de lograr estructuras eficientes y previsibles.

- No se debe perder de vista que el bajo valor del peso es un reflejo de la -incapacidad de las autoridades para coordinar los esfuerzos nacionales, de la -sociedad por mejorar sus formas de gobierno y, por supuesto, de la poca calidad -de algunos de sus empresarios, que especulan y para ello se endeudan en dólares -esperando que la sociedad los siga en su aventura. Desafortunadamente, con esas -deficiencias, no se cuenta con la mejor estructura económica.

- Como el reto es más grande que el de simplemente ceder la responsabilidad de -la política cambiaria, México no puede dejar de buscar los consensos -nacionales, el gran pacto que –fuera de negociaciones en que las partes se -niegan a superar el corto plazo– permita solucionar ya y en forma -conciliatoria los problemas que se arrastran, así como la reconstrucción del -marco constitucional y legal cuyo respeto lleve a recuperar la autoridad moral -perdida. Ese objetivo no puede prescindir del uso de los medios de -comunicación, que deberán modificar su enfoque, para fomentar la -responsabilidad, la educación, la capacitación laboral y las raíces -nacionales, elementos que tanto urgen.

- Ese paso, que además es indispensable para construir la estructura -económica que dé verdadera firmeza a la moneda y propicie la confianza en el -país, sería el mejor instrumento para promover con fuerza y decisión los -cambios que requiere el entorno internacional que, por lo menos, deberían tener -como fundamento los criterios señalados por el director del Banco Mundial.

- El autor es editor ejecutivo de Tendencias Económicas y Financieras -(TEF), Boletín semanal de análisis para la dirección de empresas -publicado por el Grupo Editorial Expansión.

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