Generaciones mexicanas

Los proveedores de infraestructura y equipo ya hicieron su tarea: la comunicación multimedia inalá
César González Calero

¿Se imagina programar la lavadora, agendar una reservación para cenar en su restaurante preferido y pagar en el supermercado con un mismo aparato? No es ciencia-ficción. Muy pronto será posible hacer esas actividades y muchas más con un solo dispositivo: el teléfono celular de tercera generación (3g; Third Generation), una tendencia tecnológica para la que México prepara las condiciones necesarias y que se hará realidad en el año 2002. Tres empresas de telecomunicaciones –Telcel, Iusacell y Pegaso– trabajan ya en el proyecto que cambiará las vidas de millones de personas.

- Los teléfonos celulares están a las puertas de una evolución radical. En 1989, México apenas comenzaba a implantar la telefonía celular analógica; para 1998, existían en el país 3.5 millones de usuarios. Hacia finales del 2000, los propietarios de equipos celulares (tanto analógicos como digitales) superarán la cifra de 15 millones. Es decir, muy por encima de las 11.5 millones de líneas fijas que actualmente cubren el territorio nacional. Una revolución en sólo una década.

- Los celulares que utilizaremos dentro de un año y medio serán una mezcla de teléfono, agenda electrónica y computadora personal. Estos equipos contarán con una velocidad 200 veces superior a la de los aparatos telefónicos que se usan hoy día y ofrecerán capacidades multimedia, lo que significa que el usuario podrá acceder a información de todo tipo (en tiempo real) e intercambiar datos con otros clientes, descargar libros completos desde internet, escuchar música, pagar facturas, realizar transacciones financieras y recibir y enviar correo electrónico. Sin embargo, el catálogo de funciones no concluye ahí: los individuos estarán capacitados para programar los electrodomésticos del hogar, comprar en el supermercado, monitorear el tráfico de la ciudad, adquirir un boleto de avión o hacer reservaciones en hoteles, restaurantes, teatros y cines.

- Para Fúlvio del Valle, presidente de Iusacell –una de las compañías mexicanas que más ha avanzado en su proyecto de tercera generación–, la trascendencia del cambio tecnológico puede explicarse con un sencillo ejemplo: “Imaginemos un tubo por el que pasa el agua. Si en un momento determinado se decide que también deben pasar otros elementos, seguramente se atascará el conducto. Esto es lo que ocurre con el ancho de banda en la red. En un principio, sólo se consideraba a la transmisión de voz, después se sumaron los datos. Sin embargo, si deseamos que a través de ese enlace imaginario también circule un flujo multimedia, entonces tenemos que aumentar el ancho de banda, es decir, ampliar el espectro de frecuencia.”

- Añade: “Los nuevos celulares incluirán todas las aplicaciones que ahora tiene una computadora, pero con la ventaja de la movilidad. El usuario recibirá internet y video, en cualquier lugar y en cualquier momento.”

- Otro de los operadores mexicanos inmerso en una iniciativa 3g es Telcel (compañía que acaba de firmar un acuerdo con el fabricante sueco Ericsson para ofrecer servicios de internet móvil). Según Andrés Martínez, subdirector de Nuevas Tecnologías de Telcel, una de las principales ventajas de la tercera generación será la de ofrecer mayor cantidad de información en un tiempo más breve.

- Pegaso, a través del portal inalámbrico Wau.com, también apuesta por la revolución celular. El director general de Wau.com y presidente de Red W, Emilio Braun, está convencido de que la 3g brindará la posibilidad de conectarse a internet por un precio más bajo del que se paga actualmente por utilizar la red a través de una computadora.

- El precio y las reglas de la movilidad
El gobierno mexicano otorgará las licencias para telefonía móvil de tercera generación hasta finales de 2001 –o principios de 2002–. El servicio podrá ser desarrollado por las compañías concesionarias tan pronto como cuenten con la necesaria capacidad tecnológica y financiera.

- El presidente de Iusacell reconoce que el país todavía no está preparado para la 3g, ya que el ancho de banda disponible sólo permite desplegar tecnologías de la denominada generación 2.5 (transición entre la segunda y la tercera). Además, los operadores interesados tienen que esperar la definición de una regulación gubernamental. “Antes de tomar cualquier decisión, las autoridades deben establecer cuáles serán las frecuencias para otorgar los servicios de 3g y a qué empresas se les otorgará la licencia”, afirma Del Valle.

- Sin embargo, la federación debe ser cuidadosa al momento de fijar bajo qué criterios se otorgarán dichas licencias. En Europa existen dos tendencias bien diferenciadas. La primera opción está representada por el Reino Unido y Alemania, naciones que otorgaron los permisos a los operadores, a cambio de un pago único y estratosférico: $6,000 y $8,000 millones de dólares, respectivamente. La segunda vertiente la capitaliza España, país que sólo ha recaudado $500 millones de dólares, pero que cobra un cuota anual a las concesionarias por el uso de la frecuencia.

- Del Valle se decanta, sin dudarlo, por el modelo hispano. “No hay que matar a la gallina de los huevos de oro. Los operadores mexicanos no poseen una gran capacidad financiera que les permita pagar altos costos por las licencias del servicio. Sobre todo, si el gobierno pretende que un público más amplio acceda a estas aplicaciones que ahora parecen elitistas. Confiamos en que los permisos se otorguen de una forma razonable, siguiendo el modelo español.”

- Una de las dificultades que enfrenta México es la baja cifra de usuarios de internet (con relación a la población total). Según datos de Select-IDC –empresa que investiga los mercados mexicanos de tecnologías de información–, en la actualidad hay en el país 2.9 millones de internautas –es decir, aproximadamente 3% de la población total–, lo que supone un promedio bastante bajo (en comparación con países como Estados Unidos, Europa y Japón). No obstante, según los expertos, el celular de tercera generación actuará como un motor que impulsará, durante los próximos años, el crecimiento en el número de usuarios.

- César Jiménez, analista de Select-IDC, considera que en México existe un gran mercado para la telefonía que brinda servicios de internet móvil. “El teléfono celular ya dejó de ser una herramienta de lujo para convertirse en una básica. Un dato que avala esta teoría es que en septiembre las líneas móviles superaron a las fijas”, señala.

- Sin embargo, Jiménez también observa sombras en la evolución de la telefonía celular en el país: “El primer obstáculo estriba en el rezago tecnológico que sufre. La mayoría de los aparatos celulares son analógicos, y ahora se necesitan equipos digitales muy avanzados”. Otro problema a resolver: más de 70% de la base instalada de teléfonos celulares está conformada por sistemas de prepago. Los servicios más avanzados (mensajería electrónica, internet móvil, etcétera) se restringen a usuarios que firman un contrato. El costo del nuevo servicio de 3g también será un factor negativo al principio, aunque después se abaratarán las tarifas y el precio de los dispositivos.

- “Al principio, la aplicación de internet móvil no será masiva y los operadores tienen claro este aspecto. De momento, el nicho se encuentra en ese 30% que paga los servicios con el esquema de contrato y que fundamentalmente son ejecutivos”, explica.

- Entre las principales bondades de la tercera generación, Jiménez destaca dos: la interactividad que ofrecerá el servicio –al brindar las mismas aplicaciones que hoy tiene una PC normal– y los contenidos –que serán más amplios que los que ofrece la segunda generación de aparatos celulares–.

- La cuota obligada
En cuanto a la inversión requerida para llevar a cabo el gran salto tecnológico, la industria de telecomunicaciones tendrá que realizar un esfuerzo significativo en el mediano plazo. A lo largo del 2000, por ejemplo, el sector invertirá en México más de $3,000 millones de dólares. Durante los dos próximos años, la inyección de capitales se habrá triplicado.

- Aunque prefiere no hablar de una cifra concreta, el subdirector de Nuevas Tecnologías de Telcel, Andrés Martínez, reconoce que la tercera generación exige una inversión muy fuerte, por lo que es probable que haya organizaciones extranjeras compitiendo en el mercado nacional.

- Para las compañías que comercialicen los sistemas 3g, la publicidad representará la primera fuente de ingresos en el mediano plazo. Los operadores serán los encargados de transportar la información de restaurantes, hoteles, bancos, etcétera, y cobrarán por ese servicio. Sin embargo, la rentabilidad no llegará sino hasta después de tres o cuatro años de funcionamiento. Según Braun, de Wau.com, la publicidad y las comisiones por las transacciones que el cliente realice con empresas privadas asegurarán el financiamiento del proyecto. Del Valle coincide con esta previsión: “En este momento, lo primero son los ingresos por voz, luego entrará una nueva curva que serán los datos y más tarde, los ingresos por publicidad.”

- Usuarios sin cables
A la hora de hacer previsiones sobre el número de usuarios que se abonarán a la revolución digital de la 3g, las compañías afilan los colmillos sobre el gran negocio que se avecina. Así, Telcel espera atrapar a unos 200,000 usuarios de internet móvil para finales del año 2001 (se prevé que la mayoría de los clientes de segunda generación se trasladen a la tercera de forma automática); Pegaso y Wau.com estiman en 180,000 su cartera de suscriptores enganchados al web sin cables; por su parte, Iusacell baraja unos 80,000, aunque, en palabras de su presidente, “probablemente sean muchos más”.

- El gran salto tecnológico ocurrirá en el 2002, debido al crecimiento masivo que se producirá en el número de internautas y, por consiguiente, en los consumidores de telefonía de última generación. Según los expertos, para finales de ese año, es posible que existan más de un millón de usuarios. En el año 2003, la cifra podría elevarse hasta los cuatro millones.

- Tanto los operadores como los analistas coinciden en que el perfil del cliente será el de un ejecutivo joven y de clase alta, con requerimientos de información elevados y capacidad notable para asimilar los cambios tecnológicos.

- Para las compañías involucradas en el desarrollo de la telefonía multimedia, los celulares de tercera generación se convertirán, con el tiempo, en “una necesidad” para el grueso de la población. Braun resume así la dependencia que crearán estos aparatos. “El día que salgamos de casa sin el celular será como haber olvidado la cartera”.

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