Giro cambiario

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Joel Martínez

Las autoridades monetarias acaban de dar un golpe de timón en la política cambiaria, con miras a buscar una depreciación ordenada del peso frente al dólar en lo que resta de 2002.

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El parteaguas en el alza del tipo de cambio durante abril y mayo fue la reducción del "corto" realizada por el banco central el 12 de abril. La medida fue leída por los operadores de los pisos financieros como un giro en el manejo monetario: se buscaba más relajamiento para bajar las tasas de interés y elevar la paridad.

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De inmediato se han observado saltos semanales: el viernes 5 de abril el dólar al mayoreo se ubicaba en $9.02 pesos a la venta; para el 12 del mismo mes subió a $9.13; el 19 alcanzó $9.28; el 26 ya se encontraba en $9.33; el 3 de mayo se cotizó en $9.45 y el 28 de mayo logró $9.58.

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Este canal alcista debe dejarnos varias lecciones, que es importante considerar para otras ocasiones:

1. Los rallys de incremento inducido son de corta duración, ya que tienen varias anclas.
2. En un horizonte de mediano plazo será difícil observar una macrodevaluación.
3. Las compras especulativas de los bancos están totalmente acotadas y sólo tienen la intención de dar liquidez al mercado de divisas.

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La capacidad de inventariar divisas con fines especulativos de todo el sistema bancario es de $1,700 millones de dólares, con lo cual no se provoca una devaluación de grandes proporciones. Ni siquiera el capital volátil, es decir la inversión de extranjeros en Cetes, tiene la capacidad de incubar un fenómeno de ese tipo. Su saldo bordea los $1,400 millones de dólares, de modo que ni saliendo todos del país crearían un escenario devaluatorio.

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Por si fuera poco, el tipo de cambio tiene como "par" a las tasas de interés, es decir para donde se mueva uno va la otra. Así, una corrida especulativa contra el peso de inmediato detona un repunte violento en este renglón.

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Las alzas violentas de los rendimientos ahogan las burbujas especulativas contra el tipo de cambio: hacen caros los inventarios de divisas.

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Con el fin de comprender que los rallys alcistas del precio del dólar son de corta duración, debe recordarse que el banco central tiene un saldo de $43,000 millones de dólares en las reservas internacionales, con los cuales puede detener una corrida especulativa en contra del peso.

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Para que exista un macrodevaluación debe haber un deterioro estructural de la balanza de pagos; un déficit creciente de cuenta corriente. En la actualidad, no estamos frente a ningún problema en este sentido, lo que aleja la posibilidad de una depreciación de grandes proporciones.

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-El autor es nalista de temas económicos

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