Grabar o morir

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Juan Arturo Brennan

Insisto: una de las actividades más productivas (en el sentido intelectual, no mercantil) que puede realizarse en nuestro medio musical es la de grabar discos compactos con música mexicana de concierto. Algunos venden más o menos bien, otros no venden nada (entre otras cosas, porque son víctimas de la falta de distribución, por culpa de burócratas diversos), pero todos enriquecen el indispensable acervo sonoro de la historia musical de México. En ese sentido, un proyecto importante es el plan de grabaciones recientes de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), que en las últimas semanas dio a la luz pública, de modo casi simultáneo, tres discos interesantes. Estas obras vienen a sumarse a otras dos grabaciones, realizadas hace algún tiempo y que ya forman el núcleo de lo que puede convertirse (ojalá) en una amplia discografía, en la que predomina la música mexicana, aunque también haya otras cosas valiosas.

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En aquellos dos primeros títulos, es posible hallar una combinación de repertorio nacional y conocidas obras internacionales. Uno de esos discos contiene el cuento sinfónico Pedro y el lobo, de Sergei Prokofiev (con narración cortesía de Cachirulo), y la Guía orquestal para los jóvenes de Benjamín Britten, un clásico en su género. Con esta obra, la OSN parece querer atacar un segmento del mercado que ya le ha sido propicio, a juzgar por los llenos impresionantes que han provocado sus conciertos didácticos. El segundo, ya plenamente apegado a una línea nacional, contiene un par de obras de José Pablo Moncayo el indispensable Huapango y la hermosa partitura Tierra de temporal, que hace algunas décadas fue convertida en el espléndido ballet Zapata. Además, este disco trae La noche de los mayas, extrovertida partitura cinematográfica de Silvestre Revueltas, y la conmovedora Chacona de Dietrich Buxtehude, original para órgano, en la versión orquestal realizada por Carlos Chávez.

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En busca de mayor equilibrio. En los tres títulos de más reciente aparición hallamos una interesante combinación de obras, en un intento de equilibrar a los caballitos de batalla con obras menos conocidas y difundidas. Así, el primero contiene otra obra cinematográfica de Revueltas: la partitura de Redes, en la versión editada por Enrique Diemecke, titular de la OSN, a partir de la obra original del compositor nacido en Durango. Completan este disco la Sinfonietta, otra bella obra de Moncayo, y la muy conocida y muchas veces grabada Sinfonía india de Carlos Chávez.

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En el segundo compacto de la OSN, hallamos un repertorio aún más atractivo. Como un regalo sonoro al público, incluye una versión de los Sones de mariachi, de Blas Galindo, y una grabación más del Sensemayá de Revueltas. La parte realmente interesante está cubierta por Amatzinac, de Moncayo, los Corridos, de Salvador Contreras (con la participación del Coro Nacional de México que dirige Gerardo Rábago) y la Quinta Sinfonía, de Carlos Chávez, que, como las demás de su catálogo, vive precariamente a la sombra de la popularidad de la Sinfonía india.

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Finalmente, el tercer compacto es una muy atractiva adición a la discografía de la música latinoamericana de concierto. El disco contiene una sola obra, Floresta do Amazonas, del compositor brasileño Héctor Villa-Lobos. Uno de los clichés más difundidos sobre la personalidad musical de Villa-Lobos es aquel que apunta que su música es tan exuberante como la selva amazónica a cuya vera nació y vivió. Si fuera necesario elegir una sola obra de su vastísimo catálogo para hacer valedero ese cliché, la obra ideal sería esta Floresta do Amazonas, que en verdad es una auténtica selva musical llena de habitantes, llena de sorpresas, un asombroso caudal de energía sonora. De hecho, no ha faltado algún cultivador de la analogía hiperbólica que llame a esta obra la Carmina Burana de Latinoamérica". Para la grabación de esta opulenta obra, la OSN contó de nuevo con la colaboración del Coro Nacional de México, y con la participación de la espléndida soprano mexicana María Luisa Tamez en la parte vocal de la partitura.

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He aquí, pues, una visión rápida y panorámica de estas recientes producciones de la OSN, conjunto que parece estar empeñado en sacar adelante un interesante plan de grabaciones. Ojalá que las actuales circunstancias lo permitan, y que el repertorio de discos subsecuentes se oriente más hacia obras que no hayan sido grabadas antes. Ello sin duda potenciará el valor de esta serie discográfica.

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De especial interés en este proyecto es el hecho de que en la producción participa una importante firma disquera de proyección internacional, lo que, al menos, garantiza parámetros aceptables de calidad en cuanto a grabación, presentación y distribución. O lo que es lo mismo (parafraseando a aquellos inmundos anuncios de un feo licor): la calidad del disco es responsabilidad de la disquera, la calidad de las interpretaciones es responsabilidad de la OSN.

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El autor es, entre otras cosas, guionista, productor y conductor de radio y televisión, guionista y fotógrafo de cine, critico de música, conferencista y maestro de temas musicales y cinematográficos.

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