Grupo Hoechst. De socio en socio

Gracias a las ventas combinadas de Celanese y de Química Hoechst, ni la crisis financiera parece qu
Eduardo Huerta

Grupo Hoechst es el socio de México". Así define Guenther Martin la relación que tiene esta holding con el país desde 1936.

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De la mano, dice el presidente de la empresa, han vivido, sufrido y superado los ciclos económicos; y esta crisis no es distinta. Según el directivo germano, para superar malos ratos como los que se viven, al interior de la compañía se comenzó a trabajar hace cuatro años con las bases para mejorar los niveles de comunicación, romper con las jerarquías, elevar los niveles de conciencia y hacer que el ambiente de trabajo sea sano y agradable. "Una empresa feliz no se logra de un día para otro", dice.

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El empresario enumera algunas razones por las que Hoechst tiene confianza en México: las inversiones, por más de $700 millones de dólares en los pasados cinco años; los recursos naturales con que cuenta el país; gente capacitada y una pujante fuerza laboral; además, claro, de la inmersión del país en el mercado norteamericano.

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Grupo Hoechst de México está formado por Celanese Mexicana, que produce fibras sintéticas, petroquímicos y materiales de empaque, y que le representa cerca de $ 1,000 millones de dólares anuales de ventas al grupo; sigue Química Hoechst, que cuenta con una amplia gama de productos farmacéuticos, veterinarios, resinas, plásticos, pigmentos y colorantes, entre otros, y que registra ventas por más de $200 millones de dólares anualmente.

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Con las ventas de Celanese y Química Hoechst, ni la crisis financiera parece quitarle el sueño al grupo. Sin duda, éstas dos empresas son las que, a pesar de la debacle económica, mantienen en el juego al grupo, pues las otras ocho restantes, dedicadas a comercializar lacas automotrices, pinturas, silicones, productos fitosanitarios, agro plásticos, etcétera, suman menores ventas y su mercado es netamente local.

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Aunque el ex presidente de la Cámara México alemana de Comercio reconoce que en estos momentos la vida para las empresas es difícil, se muestra confiado en que el incremento en las exportaciones de Celanese ayudará a sus demás hermanitas a mantenerse en el mercado, en espera de tiempos mejores para el consumo interno.

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Cauteloso al hablar de números, Martin asegura que, a pesar de todo, las ventas y las ganancias del grupo serán mayores a las del año pasado. Dice no saber los montos y porcentajes en que se incrementarán, pero que la suma será considerable "gracias a las exportaciones".

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Martin define a su empresa como una compañía sana, con liquidez -el grupo registró ventas en 1994 por $1,374 millones de dólares-, que en este momento no depende de créditos. Esta ventaja competitiva les permitirá buscar nuevos nichos de mercado y alianzas con los clientes que enfrentan falta de liquidez y problemas de financiamiento. Ser parte del grupo químico alemán más grande, con presencia en 130 países y ventas anuales de $30,000 millones de dólares, respaldan su confianza.

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Mientras los tiempos de ventas mejoran, Grupo Hoescht se prepara para competir por las plantas petroquímicas que Pemex comenzará a vender ya por estos días. Para Hoechst, todas las suposiciones quedaron atrás y, con reglas claras de juego, esta holding se prepara para ingresar al campo de la petroquímica básica a través de Celanese Mexicana. En esta aventura, Celanese no correrá sola, ya que, junto con las principales compañías químicas y petroquímicas del país (Alta, Cydsa, Idesa y GIRSA), han formado un consorcio que busca quedarse con los activos de La Cangrejera, Cosoleacaque y Morelos, todos ubicadas en el estado de Veracruz.

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Amarillismo puro. Para las publicaciones periodísticas que afirman que Grupo Hoescht se está desintegrando, la holding sólo tiene un adjetivo: sensacionalistas. Martin afirma que si a un proceso de reestructuración, racionalización y optimización de recursos se le puede llamar división, entonces sí se están dividiendo.

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Lo cierto es que Hoescht experimenta hacia adentro una serie de cambios en los que desaparecerán empresas del grupo y se formarán otras. Para muestra basta un botón. En una primera fase -de ocho a 10 meses-, Grupo Celanese y Química Hoechst de México contarán con servicios administrativos comunes como planeación, sistemas, recursos humanos y finanzas entre otros. Esta será la tendencia del grupo: sistemas corporativos comunes para todos, cosa que se traduce en abatimiento de costos y gastos administrativos, o lo que es lo mismo, en eficiencia.

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Martin explica que los cambios en México son el resultado de las diversas uniones que Hoechst AG ha hecho en el resto del mundo.

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Como resultado de la unión a nivel mundial de Hoechst, Merrel y Roussell, en el país se formará una nueva compañía en el área farmacéutica llamada Rousell Uciaf. Lo que todo esto busca es la optimización y aprovechamiento de recursos, aclara el ejecutivo.

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Otra de las asociaciones que tendrá repercusión en territorio mexicano es la unión de Schering-Plough y Agrevo (esta última pertenece en 60% a HoechstAG), la cual se transformará en Agrevo México, y se dedicará a los productos agroveterinarios.

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También se cuenta la unión Hoechst-Baver, con la que se creará una nueva empresa en México: Dystar. Martin asegura que en México los cambios continuarán en el corto y mediano plazo. Lo que se busca, insiste, es un mejor rendimiento de las empresas.

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"No sabemos cuántas compañías continuarán o desaparecerán, ya que esto depende de las ventas, compras o Joint ventures que realice Hoechst AG a nivel mundial", concluye.

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