Hecho en México

China adoptó la maquila mexicana en 1978. Un viaje revela cómo aprovechó el modelo mejor que Méx
Ximena Soto

Queríamos conocer el fenómeno de primera mano. En mayo, miembros de la Asociación Mexicana de Parques Industriales (AMPIP) aterrizaron en el congestionado puerto de Hong Kong para recorrer China y conocer los parques industriales, la política industrial y el mercado inmobiliario. La motivación del viaje era la preocupación latente por la salida de algunas maquiladoras hacia China, y la enorme oferta de proveedores locales que tiene ese país frente a una escasa oferta mexicana de insumos.

- Hong Kong sorprende siempre a cualquier visitante. Pero su historia y desarrollo como territorio británico (hasta hace poco menos de ocho años) hacen que esta ciudad, considerada hoy como territorio especial por el estado chino, no sea percibida como un reflejo fiel de su realidad.

- Sin embargo, tras cruzar el puente, pasar migración y entrar en Shenzhen, la primera ciudad de China continental, todos quedamos en silencio, asombrados. La idea de una China que sobreexplota mano de obra barata no tenía nada que ver con lo que estábamos atestiguando.

- Una China urbana, planeada, limpia, con infraestructura como la europea y zonas de desarrollo económicas que fincan su desarrollo en la adopción y creación de alta tecnología e innovación. Por momentos, en el parque industrial de Shenzhen uno podía imaginarse en Francia o Alemania. Esa ciudad china es el reflejo de una nueva economía que no requiere de la corona británica ni de nadie para multiplicar y mejorar las economías más avanzadas.

- Lo que ocurre ahí es difícil de imaginar. Hace apenas 15 años contaba con 30,000 habitantes y vivía de la agricultura. Hoy tiene más de 14 millones de habitantes y una producción industrial que crece 22% año con año.

- Como espectadores de una economía mexicana que apenas creció 3.13% en promedio durante los últimos 15 años y en donde prácticamente no se han generado nuevas industrias nacionales, la sensación ante lo que veíamos causó una profunda preocupación, obligando a cada uno a preguntarse: ¿Qué pasa en México que no sólo no hemos logrado esto, sino que no se ven indicios de que nos acerquemos? ¿Cómo es posible que en sólo 15 años los chinos (que hace poco se parecían a nosotros) hayan crecido tanto y hoy figuren en los primeros escaños en un sinnúmero de estadísticas económicas? Las preguntas crecían conforme continuábamos el recorrido por ciudades que brillaban por su limpieza y orden, aeropuertos nuevos y funcionales que aunque hechos con el mismo molde podrían competir con cualquier aeropuerto estadounidense.

- También surgieron nuevas dudas, sobre todo a raíz de ver que todas las ciudades se levantan por encima de los 50 pisos y la cantidad de grúas equiparaba la cantidad de edificios recién terminados. La mayor parte de los edificios nuevos se encontraban vacíos, ¿cómo es posible que haya tantos edificios construyéndose cuando aún quedan tantos vacíos? Ésta fue quizá la pregunta que más nos hicimos.

- La respuesta de los especialistas inmobiliarios fue simple: todo se renta y vende al cabo de un año y lo que queda vacío es lo que se terminó de construir un año atrás. Las tasas de desocupación caen mientras las rentas aumentan… China está logrando crear una oferta para después generar la demanda, está construyendo para que en el futuro lleguen los demás, algo que no fácilmente se ve en el resto, sin embargo, lo está logrando.

- ¿Cómo pueden hacer esto? A través del financiamiento del Estado, que emite deuda para proyectos de infraestructura y utiliza el ahorro interno. No hay que olvidar que el ahorro promedio de las familias chinas es de 40%.

- Una de las formas como China logró este crecimiento es mediante la integración entre la industria maquiladora de exportación (IME) y la industria china. En la actualidad, 54% de los insumos utilizados en la IME de China son provistos por empresas chinas. En México este número apenas llega a 2% (incluyendo mano de obra). Si México integrara a la industria local al mismo grado que China (54%), el valor de los insumos mexicanos sería de $46.95 miles de millones de dólares o 6.95% del PIB, es decir casi tres veces la inversión extranjera directa en 2004. Lo más preocupante de estas cifras es que el modelo de integración entre empresas nacionales y de exportación en China aparentemente tiene sus orígenes en una serie de visitas que el gobierno chino realizó en la década de los 70 a varios países. Entre los modelos más influyentes en el modelo chino se encontraban el taiwanés y el mexicano.

- El modelo mexicano también planteaba la integración entre la IME y la industria local, pero nunca se llevó a cabo.  Todo esto cobró más emoción y simbolismo debido a que el viaje coincidió con el aniversario 40 de la industria maquiladora de exportación que iba representada por uno de sus fundadores, don Jaime Bermúdez, que a sus 82 años no sólo mostró mucha más vitalidad que muchos jóvenes, sino que no perdía la calma al tratar de encontrar respuestas para México y lamentar quizás en el fondo la oportunidad perdida de no lograr la integración por la que tanto ha luchado. Y es que lo que nadie conoce mejor que él es el origen de lo que todos estábamos atestiguando.

- La contribución mexicana a la transición china
En 1949 después de la Liberación Comunista, China empezó a desarrollar su propio modelo económico. Poco a poco se alejó del modelo soviético hasta llegar al rompimiento Sino-Soviético en 1958, pero tampoco adoptó el modelo de mercado. El objetivo de China era volverse autosuficiente. Para 1976 el comercio casi desapareció y no hubo inversión extranjera directa. La economía se diseñó basándose en miles de células productivas independientes que podrían sobrevivir en caso de guerra o invasión.

- En 1976 el aparato político que soportaba este sistema productivo se agotó. La Gran Revolución Cultural Proletaria (1966-1976) no fue capaz de traer los beneficios prometidos después de una generación de sacrificio. Después del temblor de Tangshan en 1976, a la población civil le quedó claro que los líderes chinos y el sistema de gobierno estaban rebasados. La muerte de Mao ese mismo año creó la oportunidad para el cambio. Den Xiaoping, el gran reformista de China, tomó el poder en 1978, ideando el cambio de rumbo de la economía china: el plan se bautizó como ‘Las cuatro modernizaciones’ y su objetivo era el desarrollo económico por cualquier medio. Los pasos a seguir eran aparentemente sencillos: liberalizar la producción agrícola, atraer la inversión extranjera, establecer una agresiva política de exportaciones y disponer de zonas especiales para desarrollar una base industrial lo más amplia posible.

- Sin duda, y gracias a ‘Las cuatro modernizaciones’, su frase célebre “es glorioso hacerse rico”, dejó de ser sólo una serie de letras perdidas en los libros de texto.

- El gobierno chino mandó a varios funcionarios a estudiar diferentes modelos de industrialización, incluidos los de Taiwán, Corea, Singapur, Puerto Rico, Jamaica y México. Entre quienes vinieron a México estuvo Jian Zemin, heredero de Den Xiaoping y quien luego fuera presidente de China hasta 2004.

- La comitiva china visitó Ciudad Juárez, Tijuana, Nuevo Laredo, Tecate y Mexicali en 1978. Sus integrantes estuvieron en plantas industriales, platicaron con directores de empresas extranjeras con operaciones en México y analizaron el modelo de industrialización mexicano planteado por la Secretaría de Comercio e Industria y el Programa Nacional Fronterizo (Pronaf).

- La idea principal que se llevaron de nuestro país fue la visión estratégica de desarrollar la IME vinculada a la industria local en el proceso de exportación. A diferencia del modelo de la industria de exportación en boga en esos años, como el de Puerto Rico y Jamaica, el diseño del modelo mexicano tenía como factor diferenciador el objetivo de desarrollar una industria nacional privada y robusta que sirviera de proveedor para las exportaciones.

- El modelo mexicano se adaptó y mejoró para vincular a la industria local en el proceso exportador y desarrollar una estrategia sustentada en siete pasos, cuya aplicación comenzó en 1978 (13 años después que en México) y cuya última fase está planeada para 2015.  El modelo actual mexicano (después de 40 años) no ha podido poner en marcha la segunda fase del modelo chino, la cual se implementó en 1984. El modelo mexicano tiene algunas similitudes con la primera y tercera fase, aunque no existe una definición de zonas y tampoco se abarcan todos los conceptos.

- El origen del proyecto maquilador mexicano
La IME surgió el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Las entidades gubernamentales involucradas en la implementación de este programa eran la Secretaría de Hacienda, la de Industria y Comercio, y el Pronaf, que entonces recibía fondos del gobierno federal.

- Al poco tiempo de iniciado el proyecto y por disputas entre las secretarías de Comercio y la de Hacienda cambió el apoyo gubernamental y la opinión pública. A un sector de la Secretaría de Hacienda no le gustaba la idea de no poder  cobrarle impuestos a esta nueva industria. A raíz de eso, se comenzó a utilizar la palabra maquiladora, que se convirtió en un término peyorativo que aludía a la maquila como una forma de explotación, en donde no había valor agregado en el proceso productivo y que, de alguna manera, era una industria vendepatrias.

- La decisión de seguir con la creación de la industria no se perdió entre la burocracia de las secretarías de Estado. La promoción e impulso vinieron del Pronaf. Dejó de ser apoyado por el gobierno federal y el tema fue retomado por varios emprendedores mexicanos en la frontera norte, que lograron crear una industria que abrió la primeras plantas en 1965 (AC Nielsen y RCA).

- La falta de apoyo a este sector, la mala integración con la industria mexicana y hasta la mala imagen pública tienen su raíz en dos confusiones centrales: primero, pensar que la industria nacional y la IME son incompatibles y hasta excluyentes, y segundo, la politización de este sector, que se debió en gran parte a que en 1964 el Programa Bracero (que permitía a trabajadores eventuales mexicanos trabajar en Estados Unidos) llegó a su fin. No es casual que la industria maquiladora haya surgido un año después. Para algunos, la industria maquiladora fue una imposición del gobierno estadounidense para crear empleos en México y así poder frenar la posible inmigración ilegal. Aparentemente ésta es la causa inicial de la desconfianza popular y el abandono gubernamental.

- Mientras en México la industria maquiladora se confunde con el programa de desarrollo industrial mexicano o con un programa de seguridad nacional estadounidense, otros países son capaces de implementar un programa similar y usarlo como canal para que la industria doméstica se desarrolle, y comience a exportar y a integrarse a la base productiva mundial. Aunque insuficiente, la IME ha impulsado la creación de empresas mexicanas como las del sector autopartes y tratado de crear ciertos clusters. Sin embargo, muchos de ellos se asemejan más a parques industriales que a verdaderos clusters.

- Tras regresar de China y aprender más acerca de los orígenes de su desarrollo industrial y de lo que hemos hecho en México por la industria encontramos que entre todo lo mal o bien que hicimos las cosas hay algo que nos diferencia profundamente y es... planeación.

- Los chinos planearon a largo plazo a dónde y cómo querían llegar, crearon las condiciones para ser mejores y cada día más competitivos fabricando ciertas cosas. Escogieron cinco industrias y sobre ellas planearon hasta concluir con la etapa de ser dueños de las compañías más representativas y grandes. Los chinos en verdad adoptaron la frase de Den Xiaoping: “No importa que el gato sea blanco o que sea negro, lo importante es que atrape al ratón”, y así persiguieron una meta de producción ordenada aún incorporando prácticas capitalistas dentro de un comunismo teórico. Lo que lleva a pensar que con voluntad y planeación se puede desarrollar un país.

- México hoy tiene la obligación de planear estrategias para aquellos sectores donde es y puede seguir siendo competitivo y entender cómo crear alianzas con los chinos para desarrollar políticas para dichos nichos de mercado.

- Quizá ya sea tarde para desarrollar o rescatar algunos sectores de nuestra economía y éstos tendrán que transformarse, pero como decimos aquí, más vale tarde que nunca. El cerrar los ojos a China y obstruir el comercio con ellos es condenar a millones de mexicanos a la pobreza en el largo plazo. Hoy más que nunca, México requiere de liderazgo empresarial, de trabajo conjunto en distintos sectores productivos para crear un solo frente para impulsar reformas y propuestas que mejoren nuestra competitividad.

- Urge ponernos de acuerdo como país en lo fundamental, como lo hizo España en el pacto de la Moncloa o los irlandeses hace 25 años. Mientras sigamos divididos económica, social y políticamente, no podremos trabajar para avanzar frente a una China moderna que acelera el futuro. La falta de consensos sociales empresariales y políticos es un lento suicidio.

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