I+D Índice 2004

Quien no innova perece es la nueva máxima de este siglo. Quiénes invierten, cuánto destinan de su
Leopoldo Eggers

Dime qué priorizas y te diré cuál es tu visión empresarial. Una de las recomendaciones típicas a las compañías en problemas es la de saber distinguir lo importante de lo urgente.

- La recomendación siempre es oportuna, sobre todo en sistemas empresariales como el mexicano que durante muchas décadas se ha caracterizado por sostener enfoques conservadores, de baja tolerancia al riesgo y centrados en el corto plazo.

- Si bien el proteccionismo, los ciclos de crecimiento inflacionario y las crisis recurrentes propiciaron el mantenimiento de una cultura corporativa conservadora, ya es tiempo de un cambio del pensamiento cultural y estratégico.

- En este sentido el informe de Investigación y Desarrollo (I+D) de Expansión ofrece una muestra representativa del estado actual de esta actividad por parte de las empresas mexicanas o extranjeras que operan en el país. En primer lugar, este renglón no ha alcanzado aún el status de una actividad prioritaria en las estrategias de competencia corporativa: la participación del gasto en i+d (gi+d) representa una proporción marginal muy inferior aún al 1% de los flujos de ingresos percibidos por cada compañía.

- En segundo lugar, se refleja la disparidad entre los niveles de inversión realizados por las grandes multinacionales. En la lista de las 100 empresas que más invierten se observa esto por parte de Delphi, General Motors o Dupont respecto de las principales firmas mexicanas. Únicamente los grandes grupos diversificados como Alfa o Desc tienen valores de inversión superiores o comparativos con los de las grandes compañías globales.

- Los sectores con mayor actividad en I+D son precisamente las industrias que han definido el perfil de la economía mexicana a partir del TLCAN. De hecho, 90% del gasto total en I+D fue realizado por empresas de este sector y 10% por empresas de servicios.

- El gasto también es reflejo del perfil exportador de México: 66% del GI+D de los últimos tres años provino de las industrias automotriz y de autopartes (24.3%), siderurgia (8.1%), las cadenas química y petroquímica (14.7%), farmacéutica (7%), computación, electrónica, (5.7%), alimentos y equipo de telecomunicaciones (6.2%).

- Otra tendencia es la participación creciente de las industrias con mayor dinámica tecnológica en detrimento de las tradicionales. En el periodo analizado, las primeras avanzaron del 51% al 59% del GI+D total. Para este efecto consideramos a la cadena automotriz-autopartes, a la fabricación de equipos informático, eléctrico y electrónico, aeronáutico, telecomunicaciones, y química farmacéutica.

- La inversión de las empresas de servicios de alta densidad tecnológica es incipiente aún. La mayor inversión vino de las operadoras de telecomunicaciones, y las de software y servicios informáticos con aportes de 2.5 y 1.9 del GI+D, respectivamente. En estos últimos rubros, el número de firmas registradas en el programa de incentivos fiscales aumentó de cuatro a 22 en los últimos años. La mayor parte de ellas son pequeñas empresas y desarrolladoras mexicanas.

- Las siglas claves: GI+D
Para nadie es un secreto que en cualquier economía de mercado la llave del progreso sostenible está en la capacidad de las empresas para canalizar sus excedentes hacia actividades y productos generadores de riqueza y valor agregado.

- La historia económica muestra que las actividades con mayor potencial de generación de riqueza son las de sectores de vanguardia tecnológica y creadoras de productos innovadores. Las actividades productoras de bienes estandarizados o commodities tienden a perder rentabilidad y son más afectadas por los ciclos económicos.

- Para las firmas mexicanas ha llegado la hora de apostar por el camino del desarrollo tecnológico autónomo. Pero el punto de partida no es nada favorable. La situación de retraso de las empresas en ese campo las ha hecho dependientes de la importación de modelos o de asociaciones con compañías internacionales.

- Hasta ahora los esfuerzos de inversión (en I+D) de tecnología experimental y aplicada han corrido por cuenta del sector público, las instituciones estatales de educación y los centros tecnológicos administrados por el Conacyt.

- En 20 años (1980 a 2000) 80% del GI+D fue financiado y desarrollado por entidades públicas mientras que sólo 20% correspondió al gasto de empresas privadas.

- Con el paso de los años, la participación del sector estatal disminuyó drásticamente. En la mitad del presente sexenio, la inversión pública bajó 4%, mientras que la privada aumentó 64%. La composición promedio de estos últimos tres años ha sido de 73% por parte del gobierno y entidades públicas. Para este año, bajará aún más, será de 67% y 33% a través de las empresas.

- El cambio estructural fue el enfoque. Hasta ahora, el gasto público se orientaba principalmente a la investigación científica básica y a formar recursos humanos a nivel posgrado. Los esfuerzos de vincular la investigación con el sistema productivo son en realidad un fenómeno reciente.

- Con este historial, la falta de vocación tecnológica de las compañías mexicanas en el siglo XXI es preocupante. De los tres millones de firmas que conforman el universo empresarial mexicano existen sólo unas 500 que reportan un esfuerzo sostenido de inversión en I+D.

- Por ejemplo, el gasto acumulado de tres años (2001 a 2003) de las 100 empresas y grupos incluidos en este informe apenas supera los $500 millones de dólares y representó un promedio de 0.18% de sus ingresos totales.

- Esto contrasta radicalmente con los niveles promedio de GI+D que reportan las compañías que cotizan en los mercados de valores de Nueva York. Es de 2.7%, en el caso de las empresas ubicadas en sectores tradicionales, y de 6.3% para las que participan en las nuevas tecnologías.

- El TLCAN trajo los centros
Con todo, es posible que la batalla tecnológica aún no se haya perdido. Al menos, talento no es lo que falta. Según un informe del Conacyt (“El estado de la Ciencia y la Tecnología en México”, 2003), la formación de personal científico y tecnológico en las universidades e institutos públicos y privados supera los ocho millones de profesionistas. Representan 7.6% de la población económicamente activa y 13.3% de los mayores de 18 años en el país.

- Es que la experiencia industrial acumulada y la oleada de inversiones extranjeras motivadas por el TLCAN crearon un acervo importante de recursos humanos de alta capacitación técnica que ha atraído la atención de grupos multinacionales.

- Desde la segunda mitad de los años 90, General Electric, Delphi Corporation, General Motors, Dupont y Hewlett-Packard, entre otros, instalaron amplios centros de ingeniería y desarrollo tecnológico como apoyo a los enclaves de exportación ubicados en México.

- El Mexico Technical Center de la autopartista Delphi en Ciudad Juárez es uno de ellos. Se cuenta como uno de los más grandes y sofisticados del mundo en el campo de las industrias automotriz y de autopartes.

- Otro caso es el Centro de Ingeniería Avanzada en Turbomáquinas (CIAT) de General Electric en Querétaro, donde se diseñan turbinas, motores y generadores eléctricos para las industrias eléctrica y aeronáutica. También, los centros de desarrollo de tecnología para equipos de computación e impresoras de Hewlett-Packard en Guadalajara.

- Una segunda oleada de inversiones en centros de I+D se concretó a finales de los años 90 en el sector de telecomunicaciones. Ericsson, Motorola, Alcatel y AT&T establecieron centros de desarrollo de software y semiconductores en los estados de Coahuila, Puebla, México y Nuevo León.

- Las industrias química, petroquímica y farmacéutica también se beneficiaron del tratado de libre comercio. Actualmente operan casi todas las grandes multinacionales como Dupont, Pfizer, Schering Plough, Novartis, Boehringer Ingelheim, Merck Sharp & Dohme y Armstrong.

- Algunos de los grandes grupos mexicanos como Vitro, Grupo Alfa, Hylsamex y Maseca, iniciaron actividades tecnológicas desde los años 50 con resultados positivos que no heredaron en el siguiente siglo. El largo intervalo proteccionista los adormiló y perdieron el impulso alcanzado, al grado que en las últimas dos décadas se convirtieron en importadores netos de tecnología.

- Pero la necesidad es la madre de la virtud. La apertura comercial y las inversiones extranjeras directas enviaron la señal de que tarde o temprano se dificultaría la adquisición o renovación de licencias tecnológicas. Por eso era necesario reiniciar los esfuerzos para desarrollar tecnología propia.

- Otras empresas de capital nacional que supieron leer el mensaje de los mercados fueron Comex, Grupo Desc, Corporación SanLuis, Condumex y Grupo Bimbo. El primero ha desarrollado tal know how tecnológico que está liderando el mercado de pinturas poliméricas para las industrias de la construcción y automotriz pese a la fuerte presencia de gigantes como Dupont o Sherwin Williams.

- SanLuis Rassini es otro ejemplo exitoso cuya experiencia tecnológica le ha permitido posicionarse con solidez en los mercados mundiales de suspensiones, muelles y frenos para autos y camiones ligeros.

- En los casos de Desc y Condumex las actividades de I+D han representado también una condición de éxito y sobrevivencia frente al embate competitivo de las grandes multinacionales proveedoras de equipo eléctrico y autopartes. También sucedió en la industria farmacéutica con los casos de Probiomed, Silanes, Liomont y Sanfer.

- Vientos de cambio
Por parte del sector público la creación de fondos mixtos de financiamiento a proyectos de I+D para empresas de todos los niveles, así como la aprobación por el Congreso del programa de incentivos fiscales a las empresas que realizan inversiones en ese campo representan un paso importante.

- Tan sólo en los tres años de vida del programa de incentivos fiscales, el número de empresas beneficiadas pasó de 140 en 2001 a 256 en 2003, mientras que el número de proyectos apoyados superó los 800 en el último año.

- Contra lo que pudiera suponerse, sólo 40% de las firmas apoyadas por el programa de incentivos fiscales correspondió a compañías grandes y gigantes, mientras que 60% fue asignado a micro, medianas y pequeñas empresas.

- Si bien la inversión es incipiente la fórmula del Conacyt ha dado resultados en este sentido. Es cada vez mayor el grupo de empresas que inician actividades y proyectos de I+D y que solicitan apoyos financieros y fiscales.

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