Imperio en ascenso

El &#34rey del poliéster&#34 diversifica sus negocios... Ya está listo para desembolsar $200 millo
LPM

Isaac Saba Raffoul, el llamado “rey del poliéster” está diversificando sus negocios, comprando empresas con problemas financieros. Este empresario self made, que comenzó vendiendo carretillas de tela en La Merced, adquirió el año pasado Trevira, la división mundial de poliéster de Hoescht. En asociación –50-50– con la familia Koch, una de las más acaudaladas de Estados Unidos, pagó cerca de $2,000 millones de dólares por el control de varias plantas en seis países. Se trata de la mayor adquisición hecha por un empresario mexicano. KoSa –la compañía que tiene el control de Trevira– adquirió en noviembre pasado las operaciones de Celanese en Canadá, pagando $162 millones de dólares.

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Durante el mismo mes, Isaac Saba, por su cuenta, firmó una carta de intención con la familia Autrey para adquirir su distribuidora de productos farmacéuticos, Casa Autrey. La operación aún no se ha cerrado, pero muchos analistas adelantan que para principios del 2000, los Saba serán los nuevos dueños de esta compañía, creada hace 107 años. Se desconoce cuánto pagarán pues las negociaciones aun continúan. Sin embargo, muchos analistas calculan que entregará en efectivo unos $200 millones de dólares y asumirá deudas por otros $100 millones. Dado el tamaño de su fortuna, esta adquisición no representa problemas de liquidez. Saba Raffoul controla, a través de Grupo Xtra, decenas de fábricas de textiles y de alimentos; además de su cartera de bienes raíces que incluye edificios de oficinas, centros comerciales, parques industriales, viviendas. bodegas y hoteles, ubicados en México y Estados Unidos. También es accionista de algunos de los bancos más importantes de México, como Serfin, Inbursa y Promex y por supuesto de Celanese Mexicana.

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En fin, que el de Saba es un imperio en ascenso. Sin embargo, hay algunos problemillas:  Isaac Saba Raffoul aun podría tiene deudas personales pendientes con el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB). Este empresario solicitó antes de 1995 varios créditos que después fueron absorbidos por el Fobaproa. De acuerdo a información publicada en agosto de 1998 por el diario La Jornada, Saba Rafoul debe a los bancos $466 millones de pesos. Fuentes de Serfin confirmaron que algunos de estos pasivos están en cartera vencida. La información no fue desmentida o confirmada por la familia Saba, que mantiene una actitud muy discreta sobre todos sus negocios.

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Sin embargo, estas “pequeñas deudas” no parecen ser un freno para los Saba que, además de ampliar su negocio de poliéster y de entrar al de distribución de productos farmacéuticos, están pujando duro por quedarse con algunos de los hoteles de la cadena Camino Real. Irónicamente, Saba Raffoul tuvo que vender estas propiedades en 1991 cuando atravesó un periodo de dificultades financieras. Ahora busca recuperarlas.

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