Inversión en Mayo

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Dino Rozenberg

Para mucha gente de los mundos de los negocios y las finanzas, la salud y el bienestar son elementos esenciales, pues les permiten llevar a cabo sus actividades cotidianas, con seguridad y eficiencia. Esto es más evidente entre los que cargan con grandes responsabilidades o que tienen un perfil público, pues consideran casi un sacrilegio el sentirse enfermos o (lo que es mucho peor) el quedarse en casa porque durmieron mal o amanecieron descompuestos. El cuerpo -como el automóvil y la computadora- es como una máquina maravillosa... siempre y cuando funcione bien. Pero si algo falla o amenaza con fallar, entonces se debe averiguar qué pasa y poner un correctivo.

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Problemas ¿pasajeros? Aunque todo parezca así de razonable, lo cierto es que muchas personas no siguen ni siquiera sus propias intuiciones (sobre todo cuando adivinan la amenaza de un estudio doloroso o de una cirugía). Hay quienes llegan a extremos: si la computadora hace alguna travesura o el carro amanece con un ruido extraño, lo primero que hacen es llamar al servicio.

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Pero si sienten una punzada en la espalda, descubren una bolita bajo la piel o perciben cualquier otro signo que no les impida ese día presentarse en la oficina, lo más seguro es que lo consideren una cuestión pasajera que se resolverá sola. Y la verdad es que, en la mayoría de los casos, no sólo no pasa, sino que se agrava hasta convertirse en un verdadero problema de salud.

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Por eso, clínicas y hospitales de todo el mundo realizan una incesante campaña de prevención y ponen al alcance de potenciales clientes una variedad de servicios médicos y asistenciales. Un lugar especial lo ocupan los chequeos periódicos automatizados, que gracias a los avances tecnológicos pueden realizarse en muy poco tiempo, con gran precisión y a un costo razonable.

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Este es el caso de la Clínica Mayo, ubicada en Scottsdale, Arizona, cerca de Phoenix, uno de los centros médicos más afamados de Estados Unidos y meca de numerosos ejecutivos mexicanos, deseosos de conservarse siempre en buena forma y listos para la siguiente batalla.

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Alguien podrá argumentar que estos no son tiempos para pensar en chequeos en el extranjero, que en México existen excelentes hospitales y muchas otras cuestiones atendibles. Pero hay que reconocer que en materia de salud -sobre todo la propia-, cada quien tiene derecho a escoger la opción que mejor le convenga y sienta más confiable. Y si el viaje puede combinarse con alguna otra actividad de negocios en Estados Unidos (o hasta unas breves vacaciones en Arizona), la cuestión se vuelve todavía menos objetable.

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El hecho es que, a pesar de la crisis, muchos mexicanos visitan la Clínica Mayo de Scottsdale y desembolsan entre $1,400 y $1,800 dólares, que es el rango de lo que cuestan los diferentes chequeos para ejecutivos. A cambio de su inversión, reciben atenciones en español y la certeza de ponerse en manos de un equipo médico de primer nivel, integrado por más de 150 profesionales que cubren 53 especialidades diferentes. Y en caso de requerirse otros especialistas o segundas opiniones, la institución está conectada vía satélite con su matriz de Rochester (seguramente, de las clínicas más conocidas en el mundo).

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Cuando se trata de calmar la ansiedad de quienes piensan en costos exorbitantes o cargos injustificados, la clínica tiene una política muy precisa: todos sus médicos trabajan por un salario fijo. Por lo mismo, no tienen un interés personal en aumentar los cargos a los pacientes. Por otra parte, la mayoría de los ejecutivos de grandes empresas cuentan con seguros de gastos médicos que se hacen cargo de toda o buena parte de la cuenta.

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Para facilitar el acceso a sus servicios, el Departamento de Medicina Internacional tiene un programa de asistencia integral para pacientes extranjeros, con un teléfono 800 (sin costo desde México), asesores que hablan español y apoyo para la organización del viaje (incluyendo reservaciones de avión, alojamiento, renta de automóviles y asistencia a acompañantes). También ofrece a empresas sus paquetes de cobertura para ejecutivos y les da oportunidad de recibir y contestar los cuestionarios médicos antes de emprender el viaje; así, la visita (y los gastos) se pueden abreviar al máximo.

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Cirugía para los coquetos. Otro buen motivo para ir a Scottsdale es el Centro de Cirugía Cosmética (otro favorito de los coquetos mexicanos). Se trata de uno de los institutos más avanzados en materia de rejuvenecimiento y rediseño corporal, e incluye desde sencillas operaciones de peeling, facelift y liposucción (extracción de grasa de los tejidos), hasta cirugía para corrección de párpados, nariz, senos y abdomen, para hombres como mujeres. Hay que tenerlo en cuenta: ese cincuentón de estampa gallarda, que come como león y se pasa el día sentado, probablemente deba su abdomen firme y plano a la pericia de un buen cirujano.

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Muchas de estas intervenciones se realizan en forma ambulatoria, de entrada por salida, y no requieren internación hospitalaria. Los costos varían según la técnica y la extensión de tejido afectado. Sin embargo, para darse una idea puede decirse que una liposucción limitada cuesta por lo menos $2,000 dólares, mientras que una extensa cirugía de estiramiento anda por $6,000 dólares. No es un regalo, cierto, pero hay muchos señores que se quejan de las arrugas o se avergüenzan de las "llantas", mientras su camioneta de N$100,000 nuevos pesos duerme el sueño de los justos en el garage.

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Aparte de estos servicios para el gran público, la Clínica Mayo de Scottsdale tiene otros de gran especialización (los cuales es mejor no necesitarlos, aunque es bueno saber que existen). Tal es el caso de sus unidades de ginecología, cardiología, oncología, urología y neurología, donde no sólo se utilizan las técnicas más actuales sino se realizan importantes trabajos de investigación. Cada año, la Fundación Mayo invierte $1,000 millones de dólares en programas de educación médica, investigación e intercambio académico con instituciones de todo el mundo. En México, la clínica sostiene sendos programas con la Universidad Autónoma de Guadalajara y el Hospital ABC de la ciudad de México, que permiten a los especialistas viajar y dar cursos en México; asimismo, otros médicos nacionales pueden realizar estudios de posgrado en Scottsdale.

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Último argumento para indecisos: se puede llegar a Phoenix en vuelo directo de America West Airlines, desde la ciudad de México, Mazatlán y Los Cabos. A lo largo de un buen fin de semana, se podrán disfrutar los recursos turísticos del conjunto Phoenix-Scottsdale-Tempe: una decena de campos de golf de primer nivel, el jardín botánico de cactáceas más grande del sur Estados Unidos, el museo del arquitecto Frank Lloyd Wright, excelentes restaurantes y centros comerciales, y una visita (si hay juego, mucho mejor) al estadio de los Suns de Phoenix, los mismos de Charles Barkley. A fin de cuentas, hasta el médico más conservador aceptará que un poco de diversión a nadie le hace daño.

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