Irak sin Sadam: ¡a vender!

¿Cuántas empresas tienen en sus planes exportar a Irak? Ninguna, aunque deberían repensarlo: 26 m
Carlos Mota*

El 7 de enero, Pepsico International y la Compañía de Bebidas Refrescantes de Bagdad anunciaron al mundo el lanzamiento de una iniciativa conjunta para producir y distribuir, a más tardar en junio de este año, los refrescos Pepsi-Cola, Mirinda y Seven-Up en territorio iraquí. Es la primera de muchas iniciativas que se verán este año para aprovechar el apetitoso mercado abierto desde hace unos meses.

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Por ello, adiós llanto y lamentos sobre la guerra. Ya terminó. Llegó la hora de hacer negocios. El tiempo apremia y la ventana de oportunidad que han abierto las fuerzas aliadas será aprovechada por los más audaces. La población iraquí está ávida de servicios mínimos y de productos de consumo cotidiano. Más importante aún: está dispuesta a trabajar, y si es con un socio neutral, mejor.

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Hay cuatro consideraciones mínimas para emprender un negocio en tierra iraquí: seguridad, riesgos, búsqueda de socio estratégico y aculturación.

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Seguridad
Sería soez afirmar que no hay problemas de este tipo en la nación recién ocupada. Los hay, y muchos; por ello, deben convertirse en prioridad crítica para cualquiera que desee establecer negocios allí. México no tiene tradición en negociar con países como Irak, pero en materia de seguridad, ¡vaya que tenemos experiencia!

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Dos acciones mínimas en esta materia son dar aviso a las autoridades (mexicanas, estadounidenses y al gobierno de transición iraquí) sobre la intención de hacer negocios y formular, junto al plan respectivo, uno paralelo de seguridad.

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Para éste, se deberán establecer contactos y contratar firmas especializadas, guardaespaldas, autos blindados y arrendar inmuebles en espacios alejados de las zonas de alto riesgo. Bagdad es una ciudad pujante, con muchas limitaciones pero con un mercado sediento.

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La ubicación de cualquier empresa debe cuidar la seguridad y al mismo tiempo estar cerca de la zona de flujo comercial y económico. Las rentas de oficinas en Bagdad promedian entre $100 y $150 dólares el metro cuadrado.

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Riesgos
Reza el adagio financiero que a mayor riesgo, mayor rendimiento. Difícilmente podríamos tener un terreno tan fértil para probarlo como ahora en Irak. La falta de un sistema político estable y de un orden jurídico estructurado impone peligros de naturaleza muy diversa para cualquier firma, pero ello no reduce el apetito de los más arriesgados para lanzarse. Las aseguradoras sí están vendiendo seguros, aunque con una “prima de guerra”.

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Las compañías que inviertan en el mercado iraquí en 2004 tienen la mayor probabilidad de obtener altos rendimientos en industrias básicas. Hay oportunidades prácticamente en todos los sectores, y la Autoridad de Coalición Provisional está colaborando ávidamente dando permisos de entrada por 90 días a inversores extranjeros. Para estimular la inyección de capital, la tasa de impuestos ha sido establecida en no más de 15 %.

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Un aspecto que reduce ciertos riesgos es que los iraquíes están dispuestos a asociarse y a abrir la brecha cultural para que su economía funcione. Quien se establezca primero asegurará la llamada ventaja del pionero.

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Búsqueda de socio estratégico
En el caso de PepsiCo, la corporación estadounidense se asoció con una empresa local para la distribución (a 40% de la población iraquí, que es de 26 millones de personas).

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La ventaja para las firmas mexicanas es que cualquier socio estratégico puede mirar con muy buenos ojos a una compañía que proviene de un país neutral al conflicto.

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Las ventajas de tal asociación son muchas: un conocimiento más rápido del modus operandi de negocios en su conjunto y de qué tan apto y bien entrenado está el capital humano iraquí. Finalmente, un socio tiene todo el incentivo para entrar con nueva inversión a un mercado que fue en muchos casos destruido. Sin él, difícilmente se podrán capitalizar todas las ventajas que presenta Irak.

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Aculturación
México e Irak son similares en muchas cosas, principalmente en que su intrincada cultura requiere ser conocida antes de establecer un negocio.

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La nación asiática está abriendo sus fronteras, pero no regalando el país. Los iraquíes serán muy celosos de sus nuevas leyes, que protegen la inversión extranjera y la doméstica. Por ejemplo, para poner un comercio en Irak, es necesario que la empresa foránea deposite $100,000 dólares. Asimismo, los ciudadanos de otros países no pueden adquirir bienes raíces (sólo hay concesiones de uso de tierra con un límite de 40 años).

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Muchas cosas están cambiando en Irak. El 15 de enero terminó el reemplazo de los dinares de Sadam por una nueva moneda de uso corriente. De esta forma, quienes se establezcan este año en ese país encontrarán que rápidamente la economía entrará en un dinamismo poco visto en esa región del mundo.

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* Carlos Mota es columnista de Milenio Diario. Comentarios: motacarlos@aol.com.

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