La ley del mole

Es oaxaqueño, posee dos restaurantes, un periódico y una empresa de remesas.
Hernán Iglesias

El oaxaqueño Fernando López Mateos se declara a sí mismo el Rey del Mole y por ahora nadie lo desmiente. Dueño de los restaurantes Guelaguetza, en el centro de Los Ángeles, especializados en tlayudas, quesillo y ocho tipos de mole (que también envasa y vende), López factura $2 mdd al año y es un miembro connotado de su comunidad.

- En 1993, cuando dejó su natal Matatlán, no soñaba con el éxito. Ganó sus primeros $30 dólares al vender seis botellas de mezcal que trajo de Oaxaca. Dedicó sus primeros años al pequeño contrabando de productos oaxaqueños –vendía de noche en el lado oeste de Los Ángeles–, tras comprobar la demanda por los productos de su tierra. Así ahorró $9,000 dólares, alquiló un local con un largo historial de fracasos y abrió su primer restaurante con cuatro mesas y un empleado. Hoy 120 personas trabajan para él.

- Aunque sus restaurantes figuran en las mejores guías gastronómicas de Nueva York, López basa su éxito en su propia comunidad. Separados de otros mexicanos por sus dificultades con el idioma, pasan sus días ayudándose entre sí y jugando al basquetbol. Para ellos edita El Oaxaqueño, periódico bimestral que se diseña en Oaxaca, imprime 30,000 ejemplares en California y reenvía 10,000 a su entidad natal, con noticias de la comunidad de origen (como la  apertura del  McDonald’s en el centro de Oaxaca), y de los emigrados (cómo obtener una licencia de conducir, pese a las restricciones en California).

- También tiene una empresa de envíos de remesas con 16 oficinas en Oaxaca. Es la única de su tipo pues, según él, permite recibir el dinero en dólares.

- Su próximo objetivo: organizar un debate en California entre Santiago Creel, Andrés Manuel y Roberto Madrazo. “Los del exterior somos más mexicanos que los de allá.” Aquí ya estamos listos para traer a los candidatos para que debatan y nos platiquen sus propuestas”.

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