La mesa está servida

Lejos de los reflectores, La Moderna gana terreno en el mercado de pastas alimenticias.
Marco Appel / Bruselas

Amablemente, Luis Miguel Monroy se disculpa por no poder posar para las fotografías de este artículo. La modestia del director general de La Moderna, constante a lo largo de la entrevista, es patente frente a la cámara. "Preferimos continuar con un perfil bajo." El empresario no ahonda en los motivos, pero la política de low profile permea toda la estructura corporativa del productor de pastas alimenticias más importante del país.

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Con más de 50% del mercado, esta firma tendrá por delante mucho trabajo si quiere seguir ganando terreno con la misma discreción. Además, la integración vertical de sus operaciones y la solidez financiera no pasan inadvertidas a compañías extranjeras que buscan ingresar al mercado local como punto de partida para una cobertura regional. Algunas de estas organizaciones ya tocaron la puerta.

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Fundada en 1929 en la ciudad de Toluca, Estado de México, La Moderna pasó a ser propiedad de la familia Monroy en 1959. En sus manos la empresa se consolidó como una holding que debutó en la Bolsa Mexicana de Valores en 1987, con la clave de pizarra "Tablex" –nombre de una sus subsidiarias–, el cual utilizó hasta 2000, cuando cambió a Grupo La Moderna. Sus operaciones se concentran en cinco divisiones: pastas, galletas, molinos, empaques y servicios. La compañía controla el acopio del trigo –su principal materia prima–, la molienda, la fabricación de empaques y la comercialización de sus productos. La mayor parte de sus ingresos –que hasta septiembre de este año sumaron $1,576 millones de pesos– provienen del segmento de pastas, estima Gabriel Bello, director de finanzas; galletas aporta 20%, harinas 15% y el resto provienen del negocio de empaques.

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En el proceso de consolidación, la compra de Pastas Cora es el movimiento más reciente. Esta filial fue propiedad de Grupo MacMa hasta 1999, cuando la falta de recursos lo obligó a invitar a Grupo Bimbo para que inyectara dinero fresco a cambio de una participación accionaria. La Moderna no tuvo que abrir la cartera para financiar esta adquisición: fue cubierta con parte de su capital. Emitió 4.5 millones de nuevos títulos (equivalentes a 5.8%), valuados en $126 millones de pesos. Las acciones fueron repartidas entre Bimbo y MacMa a razón de 53% y 47%, respectivamente. Además La Moderna otorgó al primero el derecho de ocupar un asiento en su Consejo de Administración.

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Monroy explica que el objetivo es analizar conjuntamente oportunidades de negocios. "Ambas compañías somos procesadoras de trigo, lo que pasa es que le damos diferentes usos." Pero las intenciones podrían ser más ambiciosas. En la plática, el propietario deja entrever que algunas de las alternativas de esta alianza podrían darse en el abastecimiento de harina y la fabricación de productos que se comercialicen bajo la marca Bimbo y utilizar la red de la empresa que dirige Daniel Servitje para distribuir, por ejemplo, pastas instantáneas. Al tener como origen el mismo cereal –señala el directivo– hay una infinidad de insumos y procesos que podríamos compartir, y esa es la idea. Antes de que se concretara la operación de Pastas Cora, Deutsche Bank externó su inquietud sobre el acuerdo. "Aunque para Bimbo la operación es muy pequeña, nos llama la atención que busque cerrar un trato con una agrupación que durante mucho tiempo ha sido un objetivo de compra."

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La panza es primero

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Los datos más recientes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Galletas y Pastas Alimenticias (Anafagapa) indican que en el mercado de pastas tradicional La Moderna detenta 52.5%, seguida por Nabisco y Barilla con 20 y 12%, respectivamente.

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¿Concentración? No, se apresura a responder el entrevistado, quien explica que en el sector de alimentos no se puede hablar de monopolios porque existen muchos sustitutos de la pasta para sopas. La adquisición de Cora, por ejemplo, no requirió someterse a la autorización de la Comisión Federal de Competencia por no rebasar los criterios que establece el organismo.

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En los últimos años la estrategia de La Moderna fue la búsqueda de alianzas y adquisiciones para fortalecer su presencia. Destacan la coinversión con la firma Miller Mining para construir y operar un molino –que se encarga de abastecer de harina de trigo al mercado estadounidense– en el estado de Sonora; un acuerdo con Barilla para producir de manera exclusiva en México las pastas de la firma italiana; y la adquisición en 1999 de Molinos El Fénix y Pastas La Perla, ésta última por aproximadamente $10 millones de dólares.

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La presencia lograda a través de los años le permite a La Moderna ocuparse ahora de incrementar el mercado en conjunto. Datos de la Unión Industrial de Pasta Italiana señalan que el consumo per cápita en México es uno de las más bajos en América Latina. Parafraseando al presidente de Grupo Bimbo, Monroy dice que lo importante no es la participación de mercado, sino la participación de estómagos. En consecuencia –continúa el directivo– lo que sigue es hacer de la pasta un producto más popular. Esta iniciativa es apoyada también por los miembros de Anafagapa.

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Simultáneamente La Moderna ultima los detalles del lanzamiento comercial de Mi Lunch Instantáneo. La apuesta es que, a diferencia de Maruchan –la marca líder en este segmento–, ofrecerán sabores locales (chile poblano, por ejemplo). En este proyecto se invirtieron $6 millones de dólares y fue necesaria la transformación de una línea de producción capaz de soportar un volumen de 4.5 millones de vasos al mes.

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A mediano plazo, además de integrar Pastas Cora al grupo, se estudia la instalación de una planta en el norte del país. No se ha seleccionado aún el lugar preciso en que se ubicará la fábrica, pero Monroy asevera que la inversión sumará $20 millones de dólares que provendrán en su mayoría de la caja del grupo. "Será una instalación de alta tecnología para consolidar algunas operaciones en esa región."

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Finalmente, en el rubro de las adquisiciones, la prudencia es el factor común. El directivo confiesa que desde 1994 han evaluado 15 empresas, aunque sólo han concretado dos compras. "Pero seguimos analizando otras opciones", enfatiza.

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Sopa de letras

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La solidez financiera del consorcio es reconocida por Standard & Poor’s y Fitch IBCA, firmas encargadas de ponderar la capacidad crediticia de los corporativos. "La compañía ha reinvertido una gran parte de sus utilidades en la operación, lo cual le ha permitido dirigir recursos a su crecimiento y mantener un perfil de negocios fuerte", destaca la primera calificadora. La Moderna tiene vigente una emisión de deuda –por aproximadamente $20 millones de dólares– que recibió por parte de Standard & Poor’s la clasificación "mxAA+", lo que significa que tiene una fuerte capacidad de pago tanto de intereses como de capital y, en palabras de la consultora, difiere tan sólo en un pequeño grado de la máxima categoría. Por su parte, Fitch IBCA destaca que la evaluación del programa de pagarés de mediano plazo "AA+(mex)" se otorga únicamente a quienes cuentan con una capacidad de pago oportuno de capital e intereses.

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A lo largo del año las finanzas de la compañía soportaron cierta presión debido a la imposibilidad de repercutir en el precio final, mayores costos y una baja en ventas causada por la desaceleración económica. Un incremento de 10% en el importe de las pastas puede contribuir a mejorar la situación. Además de que se espera, en opinión de Standard & Poor’s, que La Moderna pueda seguir manteniendo un perfil financiero fuerte, a pesar de la menor actividad económica y de la mejor perspectiva en los precios del trigo.

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Otro factor que podría dificultar el desempeño de la organización es un mayor fortalecimiento del tipo de cambio, considerando que 15% de su producción total se exporta, principalmente a Estados Unidos. La Moderna utiliza instrumentos financieros –futuros y opciones– y a diferencia de otros conglomerados considera que es posible subsanar la situación con mayores niveles de productividad. Además buscan más destinos para sus mercancías: en la mira están Brasil y Venezuela.

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Del plato a la boca

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Monroy reconoce abiertamente, sin citar nombres, que algunas "empresas alimenticias de gran tamaño" consideran que La Moderna es un vehículo adecuado para incursionar en México. "Hemos tenido pláticas con estas agrupaciones, pero no hemos llegado a un acuerdo porque no compartimos la misma visión y sentimos que el mercado tiene aún mucho futuro." Fuentes financieras aseguran que un candidato idóneo sería Barilla, con la que recientemente concluyó un acuerdo que, en términos de venta, representaba aproximadamente 2% de los ingresos de la mexicana. A pesar del breve receso –la casa italiana aún no informa qué compañía será la encarzada ahora de producir en México sus pastas–la posibilidad continúa latente.

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En días recientes Guido Barilla, presidente del productor de pastas más grande del mundo, dijo a la agencia Reuters que fortalecer su presencia en Estados Unidos –donde posee 12% de este mercado– y buscar oportunidades de expansión son aspectos prioritarios para la multinacional. En el reporte financiero de 2000, esta asociación registró un crecimiento de 9% en sus ventas al ubicarse en $2,000 millones de dólares. El factor que impulsó este comportamiento fue la creciente contribución de las operaciones extranjeras, que avanzaron 23% respecto a 1999.

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Otros especialistas no descartan algún postor nacional para asociarse a La Moderna. Grupo Bimbo se coloca entre los favoritos, debido a que ya posee 3% de ella. Marco Vera, de Deutsche Bank, considera que si la intención de la empresa de Servitje era salir del negocio de pastas, no era "tan necesario" recibir acciones a cambio de Pastas Cora.

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Un analista, quien solicitó que se omitiera su nombre, propone que existen elementos suficientes para anticipar una probable disputa por el control de La Moderna. De ser así, esquivar los reflectores pronto será imposible. La administración insiste en que su decisión es fortalecer las operaciones de la compañía y no desprenderse de ella; pero, ¿no será que están condimentando y cocinando a fuego lento la "sopa" para hacerla más atractiva?

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