La portada que no fue

Cuando nos secuestran la historia principal, sólo nos queda proponer.

Hace tres semanas, cuando terminamos de planear esta edición de Expansión, el tema de portada era otro. Nuestra historia principal estaba dedicada a un grupo empresarial nacido hace medio siglo que hoy emplea a 2,400 personas en el centro-norte del país.

- El relato era un cuento casi de hadas de esos que no abundan, y que nunca se había contado. Mostraba cómo una empresa nacida en una pequeña ciudad logró exportar a 30 países, diversificarse, pudo conquistar el mercado hispano, reinvertir en crecimiento y ser prácticamente un pilar económico de su Estado.

- Hace tiempo, al parecer, que las hadas se fueron de México. Cuando apenas nos faltaban algunos detalles para cerrar la edición, un tráiler derribó la pared de la oficina en la que trabajaba un miembro de la familia propietaria de esta empresa. Una decena de secuestradores descendieron del vehículo y se llevaron a la fuerza al joven empresario, escoltados por dos camionetas blindadas.

- Por respeto a la familia decidimos no publicar esta historia de horror.

- ¿Cuántos empleos se perderán por este acto de tortura? ¿Volverá esta compañía a invertir como antes? ¿Cuántos empresarios y altos ejecutivos más tendrán que irse a vivir a San Diego, San Antonio, Toronto o Miami hasta que se rompa esta situación demencial? El costo económico de la impunidad en México, según el Banco Interamericano de Desarrollo, es de 12.5% del PIB, $60,000 millones de dólares.

- No es sólo esto: durante las últimas semanas un sicario asesinó al editor del semanario Zeta, Francisco Javier Ortíz Franco, un medio que investigó con valentía al narcotráfico. Y fueron asesinados dos familiares de dos queridas compañeras del Grupo Editorial Expansión.

- Un país que no puede proteger la libre circulación de sus ciudadanos, la libre actividad empresarial, fundamento del crecimiento, ni garantiza a sus periodistas el ejercicio honesto de su profesión, es un país donde la libertad está en entredicho. Es una nación que no puede crecer.

- Expansión quiere aportar la reflexión de los especialistas sobre las implicaciones económicas de la alta delincuencia y pintar las líneas de cómo atacar las causas de su permanencia: la corrupción o ineficiencia policial, un marco jurídico deficiente, la falta de recursos y una cultura de la impunidad. Nuestras propuestas no aspiran a resolver el mundo, pero sí pretenden ser un punto de claridad frente a la politización de un problema que tiene evidentes consecuencias económicas.

- Si nos secuestraron la portada y empiezan a secuestrar al país, nuestra respuesta como medio es fomentar la discusión y exigir que las autoridades asuman su responsabilidad y no se pierdan en lamentables querellas partidistas.

- Los editores

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