La ventaja de ser boutique

Son exclusivos. Se unieron para promocionarse y hoy las grandes cadenas hoteleras los envidian.
Silvia Ansorena y Bárbara Anderson

En este país no hay que llamarse Hilton o Four Season para tener un crecimiento en ocupación de 130% año contra año o para aumentar la facturación en $1 millón de dólares. Sin invertir un solo peso en publicidad ni poner un solo ladrillo de infraestructura, una cadena de 28 hoteles boutique de provincia logró lo que a muchos les cuesta millones en mercadotecnia y desarrollo.

- Se trata de los Hoteles Boutique de México (HBM), una suerte de cooperativa donde empresarios con propiedades de no más de 30 habitaciones comparten la promoción en el exterior, centralizan las reservaciones y develan sus secretos para mejorar el servicio.

- La clave: ser exclusivos, con atención personalizada, de alto nivel y personalidad propia.

- ¿Cómo hacen para conectarse 28 hotelitos desperdigados a lo largo del país? Todo surgió por una nota de prensa.

- Hace cinco años, el periodista canadiense John Youden comenzó a recorrer México y a descubrir hoteles pequeños de buen nivel, excelente cocina y escasa promoción. Fue así como lanzó una serie de artículos para revistas turísticas bajo el título que ahora da nombre a la firma.

- Youden se convirtió en promotor y defensor de este tipo de hotelería, a tal punto que se radicó en Puerto Vallarta y comenzó hace un lustro a organizar esta red de establecimientos premium.

- “En aquel entonces, y ahora, mi obsesión era dar al viajero un lugar que pudiera hacer de una experiencia ordinaria algo extraordinario. Lo original, lo auténtico, los detalles, el servicio, el ir más allá de las expectativas”, resume Youden.

- Cooperativa cinco estrellas
Una vez en México, comenzó la tarea de crear una asociación que ayudara a los hoteles a promoverse (la mayoría carecía de departamento de marketing y de publicidad), que los auditara permanentemente para que siguieran mereciendo la calificación de boutique.

- “Era necesario unificarlos, porque el hotel pequeño trabaja con los recursos que entran y poco queda para invertir en promoción”, narra el canadiense.

- En 1999 HBM comenzó con sólo 10 hoteles y hoy ya la cadena suma 28 unidades. Únicamente en 2003 la presencia en medios locales e internacionales sumó páginas equivalentes a $1 millón de dólares. “ Sólo ofrecemos un servicio de relaciones públicas, donde mostramos las instalaciones, y ello resulta en material editorial. No hacemos publicidad”, afirma Sylvie Laitre, directora de la firma.

- Los resultados son claros: todos los hoteles que se agregaron a la organización duplicaron el número de noches ocupadas que tenían cuando no formaban parte de HBM. Todos comparten un perfil de visitantes promedio. La mitad de sus pasajeros son extranjeros, de un nivel socioeconómico alto y una estancia promedio de 3.25 noches per cápita.

- En 2003 los hoteles boutique tuvieron una ocupación promedio anual de 65%, de la cual 25% de las reservaciones fueron aportadas por el centro de HBM.

- A escala internacional existen otras asociaciones de petit hotels, como Relais et Chateaux, Leading Hotels of the World, Small Luxury Hotels y Preferref Hotels & Resorts Worldwide.

- Con B de boutique
Aunque todos son pequeños, el estilo de alojamiento varía mucho. “Tenemos hoteles que no podrían ser cinco estrellas aunque son buenísimos, porque carecen de televisión o luz. Somos una opción para el viajero que busca cultura y quiere privacidad”, señala Sylvie Laitre.

- En Majahuitas, Puerto Vallarta, las instalaciones consisten en ocho casitas con vistas al mar y no hay televisión; en Los Alamos el hotel está en La Hacienda de los Santos, del siglo XVII; en Cuernavaca el hostal funciona en la Hacienda de San Gabriel de las Palmas (construida en 1529 por orden de Hernán Cortés); en Puebla, El Mesón de la Sacristía es un pequeño establecimiento cuyos dueños son anticuarios y no sólo ofrecen una estancia de museo, sino que tienen todo el mobiliario en venta; hasta el minimalismo se acepta, como el del Hotel Secreto (Isla Mujeres).

- Para reconocerlos basta ver la gran B plateada que la asociación coloca en la puerta de cada uno de ellos, como símbolo de la logia de la que forman parte.

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- Pertenecer a la cadena demanda una cuota anual de $4,000 dólares –varía según el número de habitaciones– pero no basta pagar la membresía para ser aceptado. Los hoteles son estudiados previamente con el fin de ver si cumplen los requisitos de calidad y servicio que requiere la asociación; sólo si pasan el examen son admitidos. Entrar en HBM proporciona, además de promoción, una red que les permite conectarse entre ellos e intercambiar fórmulas probadas con éxito.

- Por eso, no hacen falta inversiones millonarias para ser un buen jugador en el mercado hotelero mexicano. Basta con tener personalidad, asociarse con hoteles similares y colgar una gran B plateada cerca del mostrador.

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