Las nuevas identidades

KPGM, Deloitte & Touche, Ernst & Young y PriceWaterhouseCoopers buscan reinventarse.
Jaime Martínez Bowness

Como el ave fénix, por lo menos cuatro de las cinco grandes auditoras han renacido de sus cenizas. Ante la sentencia de la Comisión de Bolsas y Valores, que las obliga a separar sus áreas de auditoría y contabilidad, desde el año pasado se ha dado un desfile de fusiones, adquisiciones y nuevas identidades en el sector.

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La verdadera hilera de cambios comenzó cuando Andersen Consulting luchó por su escisión de la firma central y se transformó, en enero de 2001, en Accenture. De esta manera, se salvó de la hoguera que terminó con la firma auditora de Enron y WorldCom. Siguió Ernst & Young, cuyo brazo consultor se fusionó, en mayo de ese año, con Cap Gemini, para crear Cap Gemini Ernst & Young (CGE&Y). En junio de 2002, la consultora de PricewaterhouseCoopers optó por llamarse Monday, sólo para ser comprada semanas después por IBM. Deloitte Consulting cambió su nombre por Braxton en julio y finalmente KPMG Consulting adoptó Bearing Point como su nuevo estandarte el mes pasado.

-Tan sólo en reposicionar sus marcas, la camada de nuevas consultoras ha gastado $350 millones de dólares en publicidad. Sin embargo, con la disminución en la demanda de servicios tradicionales han surgido nuevas áreas de consultoría. Según Víctor Sánchez, director para Latinoamérica Norte en Bearing Point, “en el sector público hay un potencial extraordinario”.

-No quedan dudas acerca de la capacidad de estas firmas para reinventarse. La pregunta es si podrán rehacer su mercado.

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