Las razones del odio

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Gabriela Sotomayor

Sin querer poner de mal humor a nadie, he aquí una breve pero sustanciosa lista de lo que más les choca a las mujeres sobre el hermoso y siempre bien ponderado sexo masculino. Se entrevistó a 30 damas y la conversación resultó por cierto catártica. A la pregunta "¿Qué es lo que más te choca de los hombres?", las cuestionadas se iban como hilo de media y no había hojas que alcanzaran para apuntar sus quejas y demandas

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"¿Quieres que te diga más o ya con eso?", decían unas. "¡Qué buen tema!", exclamaron otras: "¿Cuándo se va a publicar?" preguntaban algunas. "Esto lo va a tener que leer mi marido", aseguraban casi todas. Ahorita bien, también hay que decir que al 100% de las entrevistadas en verdad les encantan los hombres aunque… aunque hay detalles, cositas que… pa’ qué mas que la verdad.

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Como se podrá ver, los tópicos forma parte de la vida cotidiana, y la intención nunca fue hacer un tratado psicoanalítico, ni darle ideas a nadie para que consulte con un abogado. Dos fueron las preguntas centrales: 1) ¿Qué te molesta del físico de los hombres y de sus hábitos? ; y 2) ¿Qué te molesta de su forma de ser?

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Espejito, espejito. De las características físicas que más detestan las mujeres el primer lugar de la impopularidad se lo llevan –aplausos por favor– las panzas cerveceras. Muy de cerca siguen los hechos como el que ronquen por la noche, que estén fofos y que sean calvos. Cabe aclarar que esto del pelo escaso puede estar relacionando con una fijación del inconsciente colectivo que involucra a ciertos personajes de la política; es posible que a eso se deba el desprestigio que hoy sufren muchos calvitos, que nada tienen que ver con el PRI, el TLC, las balaceras o la modernidad.

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Otro punto que merece atención es el que se refiere a los (malos) hábitos de limpieza. La conclusión generalizada es que los varones son una variante de la rara especie homo-asquerosis-de profundis. He aquí algunos celebrados hits: que huelan mal y que tengan mal aliento (¡guácala de perro!); que no cierren la puerta cuando van al baño; que dejen la toalla mojada en la cama; que se rasquen su naricita cuando van en el coche o cuando creen que nadie los ve; que dejen escapar sus gases cuando terminan de beber su cocacolota; que después de comer sus musical fruits (frijoles), no tengan la menor consideración y enrarezcan el aire de su familia; que tengan la cara sudorosa y llena de grasa; que tengan el pelo tan seboso que hasta se les ve el polvito pegado; que se vean sucios y con los zapatos hechos una garra; que mientras ven la tele, se muerdan las uñas, las mastiquen y luego las escupan como ametralladora; etcétera etcétera.

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Como cierre de este tremendo cuadro, citamos el testimonio de una víctima quien, con lágrimas (de risa) en los ojos, narra un caso de la vida real: "Recién casada, un día llamé a mi esposo al cuarto de baño y lo besé apasionadamente. Como éramos lunamieleros, él, claro, no opuso resistencia alguna. De seguro, pensó que tenía una esposa muy audaz, pues con gran destreza lo despojé de sus ropas y, de beso en beso, lo llevé directo al único asiento disponible. De un empujoncito quedó sentado en la tasa. A ver, mi amor, dime: ¿qué sientes, con las posaderas todas mojadas?. A ver, a ver... Toma, pa’ que te eduques."

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Genio y figura. Respecto a la forma de ser de los hombres, la cosa pone un poquito peor. Aquí es mucho más difícil la asociación. No sorprende a nadie que la característica más impopular es "que sean machos". Mas, ¿qué entiende una mujer por macho? Buen, pues los machos son los que dicen cosas como “Ni lo intentes, mi amor, no vas a poder" "Por favor, no empieces racionalizar y a interpretarlo todo" "Cállate nenita; si no sabes, mejor no hables" "Luego me platicas, ahorita estoy muy ocupado" "¿Y para eso me llamaste?; "¿A dónde vas, con quién estabas, quién es ése?”, "Ay, pero a quién le dan pan que llore" "No hables así de mi familia y menos de mi mamá" "No te pintes tanto, quítate esa falda, cámbiate los zapatos" "No seas tontita" "Ya estás histérica" "Ahora sólo falta que según tú te dé una disculpa" "Porque no se me da la gana" etcétera.

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Otros detalles que disgustan a las mujeres son: que sean comodinos. Ejemplo típico: mujer como loca en la cocina y hombre que dice: "Pásame la cuchara" (se aclara que el cubierto está a 30 centímetros de distancia). Hombres del mundo: ¡muévanse! Otra constante es que no puedan aceptar sus errores (y mucho menos reconocer que su mujer tiene la razón). Por ejemplo: "Ya te dije que es en esta calle, la de atrás no es”. Minutos después acaban en la calle de atrás, pero él ya no dice nada.

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Otros hits de la lista negra son: que se quieran pasar de listos, que sean flojos e irresponsables, que comparen a su pareja con otras mujeres, que no le digan que está bonita, que sean exagerados y bloferos, que gasten lo que no tienen, que sean codos, que se la pasen diciendo que ellos mantienen la casa, que sean obsesivos, rencorosos, intransigentes, infieles, que pierdan la delicadeza en el amor y, por supuesto, que prefieran morderse los labios antes que decir te quiero.

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