Las ventajas de escuchar

Antes de invertir miles de pesos en decenas de cursos de formación ejecutiva, pregúntese si todos
Gabriela Sotomayor

No es raro escuchar por todos lados que hoy en día la mayoría de las empresas, ya sean del sector financiero, industrial e incluso las dependencias gubernamentales y hasta los partidos políticos, buscan, a su manera y de acuerdo con su propia filosofía, el mayor rendimiento. Todo mundo hace cuanto puede y está a su alcance para salir del fango de la crisis con el plumaje lo menos manchado posible.

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Sin embargo, pocos escuchan que lo primero que debe hacerse para sortear cualquier crisis (además de revisar el sistema de cómputo y de navegar en -Internet) es evaluar el nivel de comunicación y efectividad dentro de la empresa. No hay que olvidar que cualquier plan, acuerdo, proyecto o instrucciones a seguir se comunican, casi siempre, de manera verbal (aunque haya 10 “memos” de por medio).

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Así pues, en la mayoría de los casos la manera de emitir (hablar) y sobre todo de recibir (escuchar) mensajes dentro de las empresas, dista mucho de ser un modelo de comunicación perfecto. Por esa razón, cabe revisar si en la empresa se dan situaciones como:

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* Cruce o malinterpretación de la información entre los ejecutivos o con los clientes.
-* Poco entendimiento o actitud crítica del personal ante los proyectos o estrategias.
-* No se implementan los planes acordados o hay confusión al desarrollarlos.
-* Algunos ejecutivos muestran problemas para organizarse, concentrarse y seguir instrucciones.
-* Los directivos manejan mal los problemas con subordinados o ignoran los problemas de comunicación de su área.
-* El personal de la empresa tiene problemas con su expresión oral y escrita.
-* Diálogos recurrentes como: “Te dije que hicieras tal cosa”; “no, tú no me dijiste nada”.
-* Reuniones de trabajo en la que todos hablan, pero no se concretan las ideas.
-* Juntas “importantes” donde el directivo habla y habla con voz plana y monótona, mientras que los asistentes ponen cara de estar ahí, aunque en realidad cada quien está perdido en un viaje mental en el que sí se oye, pero jamás se escucha...

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Si esto ocurre, entonces lo más probable es que la empresa esté pasando por una severa crisis de comunicación o, más específicamente, de escucha.

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Quien no escucha no rinde
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La comunicación es la base para la mayoría de las funciones que los miembros de una empresa realizan a diario, y una comunicación exitosa depende de una escucha efectiva. Es muy probable que una compañía con problemas de comunicación no logre sus objetivos y que tampoco obtenga los rendimientos económicos esperados. Aunque sea muy difícil de creer, en todo esto la habilidad para escuchar juega un papel determinante.

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Durante los últimos 40 años, Alfred A. Tomatis (médico francés nacido en 1920), especialista en otorrinolaringología, psicólogo y miembro de la Academia Francesa de Ciencias (1957), ha desarrollado un método de estimulación auditiva que favorece y acelera el desarrollo de las habilidades para escuchar, el lenguaje y la comunicación.

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El oído para Tomatis “no es sólo un órgano receptor, sino que es parte esencial de todo un sistema que afecta tanto las habilidades motoras, como la conciencia del cuerpo, el balance, la coordinación, la comunicación, la integración del lenguaje y la energía física y mental. Escuchar es una habilidad que es posible desarrollar y que está íntimamente ligada con el nivel de atención, concentración, desarrollo del lenguaje, facilidad para el aprendizaje, ajuste social y bienestar emocional”.

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En el mundo existen 232 centros que utilizan el Método Tomatis con excelentes resultados en niños y adultos, y en 1987 Georgina Moreno trajo a México este método de estimulación auditiva. Moreno, directora de los Centros Tomatis de Lomas y San José Insurgentes (en el Distrito Federal), explica en qué consiste dicho método, cuyo Programa para Ejecutivos ya ha sido probado con éxito en varias empresas mexicanas.

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“El método Tomatis —explica Moreno—, consiste primero en hacer una valoración de la escucha para detectar el problema; después se estimula el oído con el efecto energético de los sonidos musicales y vocales ricos en altas frecuencias, con los que se logra reeducar a este órgano.”

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Aclara que oír y escuchar son dos procesos distintos: oír es la recepción pasiva de los sonidos, mientras que escuchar se define como un proceso activo de “enfocar”, mismo que permite un análisis preciso de los sonidos que se oyen. Por lo tanto, resume, escuchar es un proceso en el que interviene la -voluntad. “Cuando la persona escucha efectivamente, puede integrar la información, la hace consciente y por lo tanto responde o actúa en consecuencia. La escucha es el fundamento del aprendizaje —antes de hablar, leer o escribir se aprende a escuchar—. De modo que el éxito personal y profesional depende, en gran medida, de la habilidad para escuchar”.

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Los problemas serios de oído, continúa Moreno, son muy notorios, por lo que son diagnosticados y en muchos casos corregidos. En cambio, los problemas de escucha por lo general no son tratados, debido a que los síntomas se atribuyen a causas como indiferencia, pereza, ignorancia o incompetencia.

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Al buen entendedor, buenos negocios
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El método Tomatis consta de dos horas y media diarias de estimulación auditiva durante tres semanas, cinco semanas de descanso y otras tres semanas con dos horas y media de tratamiento. Moreno asegura que este método es el único en su género en México.

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El Programa para Ejecutivos que se ofrece en los Centros Tomatis de Lomas y San José Insurgentes está diseñado para lograr mayor productividad, creatividad y eficiencia; aumentar la energía; lograr mayor concentración y memoria; mejorar la calidad del habla (más clara y expresiva); aumentar la confianza, autoestima y motivación; mejorar la lectura, escritura y ortografía y, por último, para facilitar el aprendizaje de lenguas extranjeras (para Tomatis “hablar otro idioma es escuchar diferente”).

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El programa se puede ofrecer en grupo (alrededor de $6,000 pesos por persona) o individual (cerca de $9,000 pesos). Cotejando estas cifras con el método que ella representa, Moreno lanza su conclusión: “Las empresas gastan millones de pesos en seminarios motivacionales y cursos de capacitación para lograr que el personal tenga un mayor rendimiento. Pero por más inteligencia y disposición que tenga una persona, si tiene una escucha deficiente, no podrá tener el desempeño que se espera de ella, lo que se traduce por lógica en pérdidas para la empresa”.

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Tomatis ya ha sido probado por empresarios de alto nivel. Uno de ellos, dueño de un importante grupo financiero en México, expresa: “Tomatis ha sido fundamental para mí y para los que trabajan en mi grupo. Todos los ejecutivos clave de mi empresa han tomado este programa y los beneficios han sido inmediatos en términos de ganancias. ¿Te imaginas cuánto dinero se perdía cuando el cliente le pedía cierta transacción a algún ejecutivo de cuenta y éste entendía otra cosa?”.

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Antonio Hentschel, director de una firma multinacional, refuerza: “Estoy muy satisfecho con los logros que he obtenido de este programa. Es un método que te estimula a estar en donde debes, vas al grano, disfrutas lo que haces y te da tiempo para disfrutar de la vida”.

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