Lectura infantil. Los pequeños por las

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Existe un nuevo auge lector entre los niños, pero todavía requiere que se arraigue y se fomente por parte de los padres. Se escucha con frecuencia que los niños de esta época leen menos que los de antes por tanta tecnología, que la televisión y los videojuegos disminuyen la intención de lectura en los pequeños. Una objeción: ¿cuándo leían más los niños? ¿Hace dos siglos, cuando sólo 2% de la población leía, y aquellos que lo hacían eran sacerdotes; o hace 100 años cuando apenas 10% de la población conocía las letras? ¿Cuándo, entonces, leían más los niños?

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Hace 50 años que se empezaron a los primeros libros infantiles, como los cuentos de los hermanos Grimm. Las fábulas de Esopo y otros fueron hechos conforme tradiciones orales, como única manera de narrativa y para un público adulto.

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Quizá es cierto que si los niños no estuvieran frente a los monitores –televisiones y computadoras– leerían más, pero la mejor manera de estimularlos es con el ejemplo. Los niños son lectores si sus padres leen. Hay que hacer tiempo para la lectura familiar. Suena complicado pensar en una actividad diaria, pero se puede empezar con un día a la semana. Leerle a los pequeños en voz alta es poner la palabra a su servicio. El impacto que tiene la voz de los padres, sumado a las imágenes pueden hacer magia en la mente de los niños.

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Este es un buen momento para empezar a leerle a sus hijos, no importa si les lee tres páginas o un libro completo. La intención, el tono de voz, las ganas de estar presente y lo que el propio libro tenga para ellos es lo que les hará más significativo el momento.

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