Los aterrizadores de ideas

Play, una consultora que convierte proyectos en realidad y cobra sólo si el plan funciona.
Mauricio Orihuela Álvarez

Imagínese que llegan cuatro personas a su empresa, se hace una junta con ellos y con los principales directivos de su compañía con el único objetivo de crear una lluvia de ideas, que contribuya al desarrollo de la firma.

- Entonces, esas cuatro personas se ponen a trabajar en las ideas elegidas para hacerlas realidad; además, no le cobran nada hasta que los objetivos se cumplan.

- El proceso consiste en tomar los conceptos de los empresarios y aterrizarlos para ponerlos en práctica. Ése es el trabajo de Play, una compañía que trabaja con las ideas de las empresas, trabaja con ellas los objetivos, y logra que sus clientes crezcan sus ventas, desarrollen un nuevo negocio o que incrementen el mercado de un producto.

- Con sólo 29 años, Rodolfo Ramírez dejó la gerencia de Desarrollo Humano en Sabritas para emprender un negocio que aportara ideas y refinara las de las empresas.

- El resultado: una consultora que facturó $1.8 millones de pesos en 2004 y un negocio sólido y bien establecido, cuya materia prima son los cerebros de cuatro consultores. “Lo boté todo por Play. Quería tener algo que fuera mío y vi las necesidades de las compañías por innovar sus procesos”.

- Hace tres años, Ramírez se encontró con el encargo de Sabritas de buscar una empresa que renovara los procesos del gigante de las papas fritas. Así fue como dio con Play, empresa estadounidense formada hace 15 años, en una convención en Nueva Orleáns.

- Una vez establecido el acuerdo para que Play trabajara en conjunto con Sabritas, los directivos de la creativa firma le propusieron a Ramírez establecer una especie de franquicia en México, lo que convirtió al ejecutivo en un empresario. Su empresa genera negocios a través de las ideas de sus clientes.

- Durante 2004, tres de los principales clientes de Play generaron cerca de 1,830 ideas de nuevos productos, mismas que han dado origen a 12 productos que se encuentran en pruebas de mercado y que verán la luz en el transcurso de los próximos meses.

- Dentro del negocio de Play, 40% de sus proyectos se enfocan en el desarrollo de nuevos productos, 20% en estrategias de desarrollo de negocio, 15% en procesos de consultoría para construir procesos de innovación internos y 25% en materia de aprendizaje y desarrollo.

- “Formamos a nuestros clientes en nuestro proceso creativo. Vivir experiencias como cocinar junto a un chef, filmar una película de tres minutos o vender en semáforos del Distrito Federal, dieron lugar a 18 estrategias de desarrollo de negocio, que han ido desde incrementar participación de mercado, hasta integrar áreas de negocio en ocho diferentes países en Latinoamérica”, declara Ramírez.

- Más de 500 creativos
Si usted espera encontrar en las oficinas de Play una serie de escritorios con un puñado de gente ante sus computadoras y secretarias yendo y viniendo por los pasillos, ya se equivocó desde el inicio en el concepto de esta empresa. En la pequeña oficina sólo trabaja una asistente y cuatro consultores con el cerebro a mil por hora. Se trata del mismo Ramírez y sus socios: Gabriel Campillo, Rogelio Ramos y Raúl Arregui… nadie más. Eso sí, en el pequeño caos ordenado, la creatividad, la modernidad y el minimalismo parecen salirse por la ventana, reflejo de las personalidades de los cuatro emprendedores y del mismo giro del negocio.

- El fundador de Play México informa que, actualmente, los cuatro consultores trabajan en la creación y mejora de procesos de innovación internos en diferentes compañías, los que involucran desde 200 hasta 3000 empleados, quienes generan ideas para la solución de objetivos particulares de negocio.

- Asimismo, cerca de 500 personas han experimentado los procesos de aprendizaje y desarrollo de Play, al ser formados como catalizadores creativos para sus respectivas organizaciones. Una de las tareas de Play es identificar al personal que posea mayores cualidades creativas dentro de la organización, mismo que es designado por la empresa y por los consultores.

- Una vez identificado, dicho catalizador creativo será el enlace entre Play y el cliente para hacer realidad todas las ideas que surjan en las reuniones previas. “Con base en esta experiencia, han compartido con nosotros resultados que van desde el diseño de exitosas campañas de comunicación interna, hasta cambiar la operación de un área de Finanzas, enfocándola agresivamente a innovar en el servicio interno que ofrece en su empresa”.

- ¿Cuáles son las empresas que sí decidieron ponerse en ‘Play’? Ni más ni menos que un interesante grupo de grandes compañías y de multinacionales, quienes ya se animaron a rentar los cuatro cerebros de la agencia para pasar de los proyectos a los hechos. ¿Nombres? Microsoft, Gamesa, Unilever Bestfoods Latinoamérica, Sabritas, Alegro, General Electric, Avon, Liverpool, BBVA-Bancomer, Philips, Grupo Desc, Philip Morris. 

- El origen  del juego
Hace 15 años, Andy Stefanovich y Christine Rochester crearon la empresa (y el concepto) de Play en Estados Unidos.

- Fue una fusión entre una agencia de creativos y una consultora en procesos que quería (en este raro matrimonio) generar innovación práctica y aplicable a través de las ideas, pero que además las mismas impactaran en resultados concretos en las empresas. A su curioso proyecto no le faltaron grandes clientes como GE, Disney, Ford, JP Morgan Chase, Mattel, Timberland, American Airlines, BMW, Colgate Palmolive, Ford y Coca-Cola.

- Para Andy Stefanovich, su labor es simple: “Cuando cambias la manera de trabajar dentro de un lugar que impulsa a la gente a ser ellos mismos, a divertirse y a asumir riesgos, sacas a flote toda su creatividad”.

- Cerca de 30% del negocio de Play proviene de enseñar a las compañías a ser más creativas por sí mismas.

- Dicha creatividad se refleja incluso en los procesos internos de la consultora. Para muestra un botón: el perro de Stefanovich tiene un puesto dentro de la compañía, y en las tarjetas de presentación de los consultores, en lugar de “director general” o “gerente”, se leen puestos como “Houston, tenemos un problema” o “La cuenta, por favor”.

- Una de las banderas que ondea la gente de Play es que las ideas no pueden surgir en un ambiente aburrido y lleno de presión. Por ello, son tan importantes las reuniones que sostienen con sus clientes, en las que el desorden y la risa son los ingredientes principales para que comiencen a surgir los conceptos que se convertirán en oro molido.

- Resulta increíble ver cómo surgen estrategias de millones de dólares en una junta que se asemeja más a una reunión de la prepa.

- ¿Da Vinci o Gutenberg?
Para explicar cuál es el verdadero fondo de Play, Ramírez hace una analogía con Leonardo Da Vinci y Gutenberg: “Leonardo se la pasaba creando cosas que no iba a poner en práctica. Era un excelente inventor y un genio, pero la mayoría de sus proyectos se quedaron en eso; sin embargo, Gutenberg se enfocó en poner en práctica sus ideas y… bueno, ahí está la imprenta. Nosotros somos la creadora de gutenbergs”.

- Una vez que el cliente acepta la visita de Play para mostrar su mecánica, se programa una junta para conocer los procesos de la empresa necesitada de innovación y para que la lluvia de ideas se presente. Es entonces cuando dos o más consultores se enfocan en aterrizar dichos conceptos para lograr el objetivo, además de proponer otros para el mismo fin.

- La negociación es muy simple y blindada ante engaños.  El costo es de $150 dólares por hora, pero no se paga por adelantado: la firma no cobra nada hasta que el objetivo se ha cumplido. Si no se logra materializar una idea, no hay factura que pagar. “Le entramos al reto que sea –aseguró Ramírez– siempre y cuando no se trate de cambiar la actitud o personalidad de la gente”.

- Diversión y negocios
Ante la seguridad que los cuatro socios mostraban, en relación con que no hay reto que no puedan cumplir, comenzaron las coplas entre este periodista y los cuatro mosqueteros. Me envalentoné y planteé desafíos que parecen imposibles, para ver si es cierto que “como roncan, duermen”.

- Lo primero que propuse fue: si alguien que tiene una empresita a punto de la quiebra, con tres empleados y un pie en el acantilado, y los contrata con el reto de hacerse millonario, ¿lo lograrían? La respuesta fue categórica y al unísono entre las cuatro voces: “Sí”. Su seguridad radica en la cooperación del cliente para llevar a cabo los procesos adecuados y, al final de camino, lo vuelven millonario.

- ¿Podrían lograr que la Selección Mexicana de futbol ganara un Mundial? La respuesta, cargada de seguridad, fue de Campillo: “No en 2006, pero si contamos con el apoyo de la Federación, de los aficionados, de jugadores y técnicos, seguro seríamos campeones en 2010”.

- El hecho de asegurar que Play saldría avante ante desafíos tan enmarañados como los anteriores, no cobrar nada hasta no obtener resultados y una facturación de casi $2 millones de pesos en un año, da por lo menos la esperanza de que su aportación podría funcionar en cualquier empresa que desee crecer o innovar en sus procesos.

- A mí, lo que más me impresionó fue lo de la Selección, ¿será?

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