Los claroscuros

Es lamentable que el crecimiento económico registrado por México siga apoyado en la locomotora de
Manuel Somoza

Estamos en la recta final del año. es buen momento para hacer un balance preliminar. ¿Qué cosas se han hecho bien? ¿Qué se ha dejado de hacer? ¿Qué nos espera para el siguiente año? En materia económica el año 2004 será mejor que 2003, fundamentalmente porque ya en septiembre vemos claramente que cerraremos el año con un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre 3.5 y 4%. Además, hay indicadores que nos señalan que al cierre del año terminaremos con una creación de 400,000 empleos.

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Ahora bien, frente a estas cifras alentadoras, hay que dejar bien en claro que es lamentable que todo este crecimiento proviene fundamentalmente porque la locomotora de Estados Unidos nos ha venido jalando. En cambio, no hemos hecho la tarea como país, no hemos podido implementar los famosos cambios estructurales y esto nos limita la posibilidad de crecer más allá de 4%.

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Si para Estados Unidos crecer 3.5% es una tasa magnífica, para México no lo es porque con ese tipo de crecimiento simplemente no podremos cambiar la estructura de ingresos de 100 millones de mexicanos, por lo tanto los 50 millones de pobres que tenemos seguirán siendo pobres.

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México requiere de crecimientos más importantes para poder incorporar a una parte importante de la población al desarrollo.

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Si bien es cierto que el crecimiento es mucho más interesante que el del año pasado, éste no es parejo. La fuerza de la economía estadounidense sigue siendo el motor para el crecimiento económico mexicano. De este jalón, las más beneficiadas son las empresas que están ligadas de forma directa o indirecta al sector exportador, pero hay otra serie de industrias que no se ven beneficiadas de este crecimiento porque dependen de los mercados locales, los cuales no se están desarrollando.

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Hay algunas excepciones, como la industria de la construcción, sector que nuevamente registrará un crecimiento por encima de 4%. Estas magníficas cifras se explican fundamentalmente porque hay una mayor cantidad de financiamiento a la construcción de vivienda, en forma muy especial, a la vivienda de interés social. El área de telecomunicaciones también observará crecimientos razonables. Sin embargo, muchas otras seguirán estancadas, simplemente porque no están creciendo como debieran los mercados domésticos.

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Por ello, para el país, para los negocios, para los 100 millones de mexicanos se hace cada vez más urgente que se lleven a cabo las reformas estructurales. La primera y más importante es la reforma fiscal integral que le dé a los gobiernos federal, estatal y municipal recursos para invertir en cuestiones que son fundamentales: educación, salud e infraestructura, en ese orden. Ahora bien, el problema de México no es económico sino político, no hemos visto madurar al sector político, no hemos visto que tenga capacidad de llegar a acuerdos, no ha aprendido a vivir en democracia. Los políticos primero se ven a ellos mismos, después ven los intereses de sus partidos y al final no les da tiempo para ver los intereses de los mexicanos.

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Esto es peligroso porque ponen en juego no sólo la estabilidad del país sino también el proceso democrático que se inició en 2000. Sin embargo, creo que hay una posibilidad real de llegar a acuerdos importantes en relación a las reformas. La mayor responsabilidad –y lo digo, siendo una persona apolítica– la tiene hoy el PRI, porque este partido casi tiene la mayoría en el Congreso. Un primer paso se dio al haber aprobado la iniciativa de cambios a la Ley del Seguro Social, que aunque no es suficiente sí es un parteaguas entre las cosas importantes que se pueden hacer de aquí en adelante.

*El autor es presidente de Prudential Financial Operadora de Sociedades de Inversión. Comentarios: msomoza@prudentialapolo.com.mx.

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