Los hombres del dinero

Los cerebros financieros de las grandes empresas mexicanas han cargado en últimos años con crisis
Louise Guénette, Ulises Hernández

Ellos son los ejecutivos copartícipes directos de los triunfos –y, por ende, de los fracasos– de las grandes compañías. Desde una posición de bajo perfil frente al gran público, su desempeño es crucial y monitoreado de cerca por los inversionistas y, dado el caso, por los accionistas con quienes el contacto suele ser estrecho.

- El conocimiento que logran acumular sobre los detalles de la operación y las decisiones estratégicas dentro de las compañías les allana el camino hacia el nivel máximo: la dirección general de su misma empresa e incluso de alguna ajena. Siempre es codiciado un hombre o una mujer organizado y previsor, que resguarda los dineros y les saca los mejores dividendos.

- Pero otra cosa también es cierta: los directores de finanzas de los grandes corporativos no son videntes. Como no lo eran los que manejaban las finanzas de Grupo Mexicano de Desarrollo, Bufete Industrial, Grupo Tribasa y la única constructora que no ha incurrido en suspensión de pagos, Empresas ICA Sociedad Controladora. No podían imaginar que los costos de construcción de las carreteras en concesión se dispararían y que el tráfico por las casetas de cobro sería tan sutil. Tampoco, por ejemplo, podían olfatear el cese en las obras federales en 1998.

- Si bien los responsables de las finanzas no son adivinos, Carlos Sámano, director de análisis de la Casa de Bolsa BBVA-Bancomer, estima que a muchos de ellos les falta una buena pizca de escepticismo respecto del futuro. A veces les sería sano suponer que no todo saldrá bien. Más pesimismo quizá habría incitado a los directivos de las empresas acereras a comprar futuros u opciones de este metal en el mercado de derivados de Chicago o Nueva York. Así Hylsamex, por ejemplo, hubiera evitado gran parte de la caída de su margen de operación de 13 a 6.8%, del segundo al tercer trimestre de 2000.

- La desconfianza es sólo una de los muchas cualidades apreciadas en los directores de finanzas de las más grandes empresas mexicanas. Es deseable, además, que sean ordenados, disciplinados, serenos en situaciones críticas y excelentes planeadores y analistas. Al mismo tiempo, el puesto demanda creatividad para desarrollar esquemas novedosos de financiamiento y gran poder de convencimiento cuando se trata de promover la empresa entre los inversionistas... como si fuera fácil fundir la rigidez del meticuloso con la mente abierta del imaginativo y el carisma del vendedor.

- Muchos de los hombres y mujeres que ocupan estos puestos en grandes corporativos tienen por lo menos 15 años de experiencia laboral, con excepciones como la de Álvaro Rodríguez Arregui, de Grupo Elektra, de sólo 32 años de edad. Una larga trayectoria les da un buen conocimiento operativo de la empresa y de su ramo. Egresaron de escuelas de contaduría pública, administración y finanzas, pero también se encuentran actuarios e ingenieros. La mayoría realizó posgrados, sobre todo en alta dirección.

- Del director de finanzas –o Chief Financial Officer, CFO, término acuñado en Estados Unidos– depende la capacidad de las empresas de operar con tranquilidad, atender el mercado y crecer. Sus responsabilidades pueden variar de una compañía a otra, pero generalmente está en sus manos el control administrativo del capital –contabilidad y contraloría–, la generación de la información necesaria para tomar decisiones, la optimación del dinero en tesorería, la reducción del impacto fiscal, el análisis de fusiones y compras, la adquisición de financiamiento y la mejor planeación posible del costo y de los plazos de la deuda.

- Cuando la empresa está en aprietos, el papel del director de finanzas es crucial: él es quien tiene mayor conciencia de las necesidades y propone las iniciativas para aumentar el ingreso y bajar los costos, explica Guillermo Quiroz, actual financiero de Grupo Bimbo y uno de los responsables directos del rescate de Aeroméxico y Mexicana y del saneamiento de Serfin. “En una etapa de supervivencia financiera el director de finanzas es quien toma el control.”

- En negocios de alta liquidez, como las tiendas comerciales, el manejo de la tesorería cobra gran importancia, para que el ingreso que diariamente generan las ventas obtenga el mayor rendimiento posible, antes de usarlo para pagar a los proveedores. Estas empresas, por lo general, no buscan financiamiento. De igual forma, debido a políticas internas de muchos años, compañías como Grupo Modelo y Bimbo no se endeudan. Por lo tanto, la mayor parte de sus utilidades operativas (ventas menos costos y gastos de operación, más depreciación) está disponible para la reinversión.

- Otros grandes corporativos son más dependientes de los mercados accionarios y de deuda nacionales e internacionales, aunque intentan estar sujetos lo menos posible a los vaivenes. Utilizan el poder de negociación que les dan sus grandes volúmenes para tratar con los distribuidores la entrada rápida del ingreso de ventas, y al mismo tiempo, pactan con sus proveedores la salida lenta del pago de sus costos de producción. Es el caso de Kimberly-Clark de México; la empresa usa el financiamiento externo sólo para expansiones importantes de su capacidad instalada, dice Claudia Canchola, analista de la Casa de Bolsa Inverlat.

- Sed de financiamiento
Pese a estos esfuerzos, la mayoría de los directores de finanzas de grandes corporativos no pueden esquivar la tarea de buscar financiamiento en los mercados para renegociar la deuda de su empresa o con fines de crecimiento. Cuando ocurre, se apoyan  en banqueros y abogados para diseñar bonos u ofertas públicas de acciones que respondan a las exigencias de las autoridades y del mercado, explica Alan Stoga, presidente de Zemi Communications, firma de Nueva York que asesora a varias compañías mexicanas en su estrategia de comunicación hacia los mercados. Los instrumentos financieros “tienen que ser técnicamente correctos, pero esa es la parte fácil. La difícil es contar la historia de su compañía de tal manera que convenza a la gente de separarse de su dinero al precio más bajo posible”. Esta faena de exposición y convencimiento, conocido como roadshow, es un ejercicio intensivo de promoción en 12 o 15 ciudades repartidas en dos continentes, a un ritmo de decenas de juntas por día, en el transcursos de una o dos semanas.

- La tarea es aún más ardua puesto que los mercados de deuda nacionales e internacionales no han estado muy activos desde 1994. La crisis propició que el mercado mexicano prácticamente se secara. Muchas empresas cayeron en incumplimiento, los inversionistas perdieron dinero y quedaron resentidos. Sólo las emisoras con una calificación AA o AAA pudieron reingresar, a cuentagotas, a partir de 1996, explica Francisco de la Selva, director de desarrollo de negocios de Fitch-IBCA de México, firma calificadora de bonos.

- Más de una empresa todavía está encallada por la escasez de financiamiento. La llegada al mercado de deuda nacional de las Siefores (sociedades de inversión en donde se invierten los ahorros que los trabajadores transfieren a las Administradoras de Fondos para el Retiro, Afores) aumentó el número de compradores, pero ellos también sólo invierten en bonos de alta calidad.

- En este mercado “elitista” –según lo califica De la Selva–, las empresas y los directores de finanzas más innovadores son los únicos, fuera de las compañías más fuertes, que han podido emitir deuda. Lo hicieron por medio de la bursatilización de ciertos activos en su balance. En 1997, Grupo Elektra emitió deuda utilizando sus cuentas por cobrar como garantía, aprovechó que tenía bajos porcentajes de cartera vencida. Así, respalda la deuda con la porción de sus activos que reciben una calificación mejor a la de la empresa en su conjunto, señala De la Selva.

- Corporación GEO siguió el ejemplo de Elektra. La constructora vende casas tres o cuatro meses antes de su entrega, momento en el cual los fondos de financiamiento a la vivienda –el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) y el Fondo de Operación y Financiamiento Bancario a la Vivienda (Fovi)– pagan a la constructora. Ahorcado por la demora, GEO emitió en mayo 2000 un bono revolvente de seis meses respaldado con las cuentas por cobrar a estos fondos.

- Las empresas de tamaño respetable, que emiten bonos de más de $50 millones de dólares, pueden recurrir a banqueros internacionales y a un número aún más grande de abogados para registrar instrumentos en Estados Unidos u otros países. Pero no por ello están libres de penas. Su margen de maniobra es restringido, según Stoga, consultor en comunicación financiera. A partir de 1995 disminuyó el flujo de dinero asignado para la inversión en América Latina, y los grandes corporativos mexicanos tuvieron problemas en colocar deuda ese año y el siguiente. Hoy todavía las empresas que acceden a ese  mercado lo hacen en condiciones menos favorables, y por lo tanto más costosas.

- Los directores de finanzas cuyos corporativos dependen del financiamiento externo tienen que manejar las presiones ocasionadas por los caprichos de los inversionistas, que cambian su preferencia de un sector o compañía a otra. A quienes lo hicieron bien les alcanzó básicamente para refinanciar sus deudas, estima Stoga. Los marginados, como Serfin, Bancomer y otros más, sólo en el sector bancario, “no pudieron  acceder al capital que necesitaban para crecer y como consecuencia quebraron, se fusionaron con otros o ya fueron comprados”, afirma el consultor. Considera que los errores de los mismos bancos –por ejemplo, los créditos que autorizaron– contribuyeron a su desaparición, pero consigna: cuando hay capital, se perdonan muchos pecados.

- Las empresas que han entendido los límites de las corrientes de financiamiento para América Latina, tratan de acceder a los flujos más fuertes y estables dedicados a empresas de alcance norteamericano o globales, explica Stoga. Grupo Televisa y su compañía controladora son el mejor ejemplo de una compañía mexicana en el mercado global. Este año, con la reestructura de la deuda del grupo televisivo y la segunda oferta de participación accionaria de Grupo Televicentro, consiguió dinero para crecer e hizo una de las más importantes tareas de las grandes corporaciones: extender su base de inversionistas. Cemex y varias empresas de Carlos Slim Helú también están en la arena global. No es por azar que Slim separó la nueva empresa de telefonía inalámbica de alcance internacional –América Móvil– de Teléfonos de México, que se circunscribe a su ámbito nacional. Los directivos de Grupo Bimbo, con adquisiciones en Estados Unidos, cambian la percepción de riesgo que podrían tener los inversionistas de la compañía.

- Papel propositivo
A pesar del peso específico que los directores de finanzas tienen en el desempeño de sus empresas, llevar la nave a buen puerto no depende solamente de sus habilidades. Su papel propositivo es constante y debe ser convincente; puede hacer recomendaciones al consejo de administración, plantear fusiones y adquisiciones, motivar reestructuras, pero la estrategia global de una compañía depende de más cabezas, dice Sámano, de BBVA-Bancomer.

- No faltan casos en que el director de finanzas hace un gran esfuerzo para convencer al consejo de, por ejemplo, las ventajas de alternativas más baratas y eficientes de financiamiento, como la compra de derivados de materia prima que implica un gasto que las compañías antes no tenían que ejercer.

- La tarea del financiero es a veces hercúlea, pero existen signos alentadores para estos ejecutivos acosados por la escasez financiera en los últimos cinco años. El cambio de la calificación de México dictado por Moody’s Investors Services es una, aunque faltan otras como las de Standard & Poor’s y Fitch-IBCA. Grupo Elektra fue la primera empresa que emitió deuda en el mercado internacional después de la promoción del país a grado de inversión y Grupo Aeroportuario del Sureste la primera en salir al mercado accionario en la bolsa de valores de Nueva York.

- A escala nacional también mejora el panorama. De la Selva estima que 2000 ha sido más dinámico que 1999 y las compañías obtienen dinero a mayor plazo para proyectos de crecimiento. “Hay signos de que (el mercado) crecerá de manera importante una vez pasada la transición política. De hecho estamos calificando a muchísimas emisoras y sentimos que el mercado se reactivará.”

- Varios de los directivos que aparecen en este reportaje cruzan los dedos porque las expectativas de De la Selva sean acertadas.

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