Los informales del crédito

La nueva Ley de Ahorro y Crédito Popular pretende ordenar al sector informal del crédito. Una tare
Xavier Ginebra

El sector financiero ‘popular’ de la economía, olvidado por los sectores -financieros tradicionales, maneja una suma nada despreciable cercana a los -$11,000 millones de pesos, con más de 400 cajas de ahorro, y apoya a más de -3,000 empresas. Por décadas las cajas de ahorro (ubicadas principalmente en -pequeñas ciudades) operaron de manera impune y estaban sujetas a poca -regulación. Esto les dio manos libres para manejar tasas usurarias. Ante la ola -de fusiones de las cajas de ahorro y, en especial, la crisis de las uniones de -crédito, debemos volver los ojos al sector financiero informal para analizar -sus debilidades y mejorar sus fortalezas.

- La crisis de pagos que vivió el sistema financiero en 1994 y 1995 alcanzó -también a estas entidades financieras, ya que se vieron afectadas por la -cartera vencida y quedaron imposibilitadas para hacer frente a los compromisos -contraídos ante diversas fuentes de fondeo que les proporcionaban recursos para -otorgar créditos a sus socios.

- Independientemente de la crisis de pagos, que fue un choque externo e -incontrolable por las uniones de crédito, hubo también factores atribuibles -directamente a estas organizaciones que influyeron en su paulatina -desaparición. Entre los que destacan los siguientes: a) escasa capacidad de sus -administradores en la operación de un negocio financiero; b) falta de -experiencia en análisis de crédito; c) poco rigor en el otorgamiento y -contratación de crédito; d) desconocimiento de medidas para enfrentar una -crisis de pagos, y e) una reducida vocación de servicio a sus socios.

- Las maniobras ilegales de varias entidades informales de crédito (sociedades -de ahorro y préstamo y uniones de crédito) que se ‘prestaban a sí mismas’ -con dinero ajeno y obviamente no lo regresaban, contribuyeron a su debacle. Aún -están frescos los fraudes de Nacional Financiera (Nafin) y las uniones de -crédito entre 1990 y 1994, y el caso del empresario Cirilo Ocampo, que llevaron -a la bancarrota a decenas de uniones de crédito y cajas de ahorro.

- Todo esto motivó la expedición de la Ley de Ahorro y Crédito Popular, con -la intención de reestructurar al sector informal del crédito y dotarle de -mayor solidez. La nueva Ley exige mayores requisitos para la constitución de -las sociedades previstas en la misma, crea Federaciones y Confederaciones de -instituciones de ahorro y crédito popular, y obliga a la conformación de un -fondo de protección de las instituciones, manejado por las Federaciones y -Confederaciones referidas. Con ello, el sector estará dotado de una mayor -fortaleza y dará mayor confianza a los inversionistas para que inviertan en un -rubro al que no llegan los intermediarios financieros tradicionales.

- No sabemos si, por tratarse de empresas que actúan en el sector informal, y -por la mayor rigidez en su constitución, se negarán a asumir alguna de las -formas jurídicas que prevé esta nueva ley.

- Las sociedades financieras populares tienen prácticamente las mismas -funciones que las instituciones de crédito. Esto es un aspecto novedoso de la -nueva regulación. Con ello se pretende estimular la creación de sociedades de -ahorro y crédito popular, aunque la seguridad queda un poco en el aire.

- En definitiva, si las empresas financieras ‘populares’ no aceptan quedar -reguladas bajo la Ley de Ahorro y Crédito Popular, seguirán bajo la sombra de -los fraudes e irregularidades que sus antecesoras constituyeron en el pasado y -no podrán cumplir con su función social: dotar de crédito al sector informal -de la economía.

- El autor es doctor en Derecho de la Competencia y abogado -asociado en el despacho Witker, Hernández.

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