Magia del mexican partner

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Ronda los 30 años y puede presumir de haber trabajado con directores mexicanos de renombre como Arau o Cuarón. Su cámara no quiere conocer fronteras. Durante cerca de seis meses, Emmanuel Lubezki, quien ahora reside en Los Angeles, conjugó su magia con la del director estadounidense Tim Burton para lograr lo que considera el trabajo más complejo de toda su carrera: la película El jinete sin cabeza (Sleepy Hollow). La principal exigencia técnica: realizar un elaborado manejo del color, así como lograr un alto grado de contraste. “Tuve que hacer muchas pruebas y una serie de cosas en el laboratorio que no son comunes, y siempre que haces algo fuera del estándar es un poco más difícil. Tienes que convencer a mucha gente para que te haga caso”. Si se le pregunta qué le resultó más difícil durante el rodaje, su respuesta es tajante: “Absolutamente todo”, algo que, lejos de desanimarle, le resulta de lo más alentador, porque, según dice, uno de los peligros de su profesión es encontrar la fórmula y estancarse en ella.

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- Parece encantado, no hay queja. Porque haber rodado en Europa fue para él una experiencia inolvidable; y porque Tim Burton, asegura, es uno de los directores con los que se ha sentido más cómodo. “Parte de mi trabajo es ayudar al director a traducir sus ideas en imágenes, y creo que eso se dio muy bien con Tim, quien es, a mi modo de ver, uno de los pocos directores americanos que son realmente autores, que tienen voz propia y hacen el cine que les interesa”.

- No saque usted conclusiones demasiado rápido. En ningún momento se ha dicho que no hay como el cine americano. De hecho, para Lubezki –aun cuando dice estar dispuesto a trabajar en cualquier lugar del mundo– el cine mexicano ocupa un lugar importante. Según sus palabras, cuando una película nacional se convierte en éxito de taquilla, su satisfacción es enorme. “El caso de Sexo, pudor y lágrimas , por ejemplo, me da mucho gusto, porque conozco a los realizadores y a los actores, y creo que merecen lo mejor. En el cine mexicano de repente no se produce nada, y aunque sí hay dinero, no se invierte en lo correcto. Por eso me encanta ver que una película como ésta recupera su dinero y funciona en la taquilla, y la gente habla de ella y le da trabajo a todos los realizadores, los técnicos y los actores”.

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