Males oficinistas

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Algo positivo de vivir en un país subdesarrollado es el hecho de no pertenecer a una de esas razas obsesionadas con encontrarle a todo un perjuicio: las grasas, el colesterol, el cigarro, todo hace daño. No entrar en la paranoia está bien, pero también es cierto que en México, con tal de no mover un dedo para modificar nuestros hábitos, a veces nos resistimos a creer que muchos males son realmente males.

- Una de las corrientes de investigación en salud en los países del primer mundo, que tampoco queremos ver, es aquella que considera seriamente a las enfermedades provocadas por las condiciones de vida actuales, padecimientos derivados del exceso de trabajo y las preocupaciones cotidianas que deterioran el estado físico de los individuos y afectan considerablemente su rendimiento en todos los sentidos. Aquí dos buenos ejemplos que pueden ser la explicación a sus problemas familiares y laborales. Intente detectarlos en su propia experiencia. Tal vez se sorprenda.

- Fatiga crónica
Afecta sobre todo a personas maduras y puede manifestarse en un cansancio que parece no tener fin.
Muchos le llaman “enfermedad fantasma”, y en los 80 alguien la calificó como el “flu del yuppie”. Lo cierto es que por lo menos en los Estados Unidos se calcula que este síndrome es padecido por unas 500,000 personas, según investigaciones de los Centros Federales para el Control y Prevención de la Enfermedad.

- Los médicos que comienzan a detectar el síndrome no han podido llegar todavía a un diagnóstico preciso, pero sí han podido notar que el cuadro se repite: una severa e inexplicable fatiga por lo menos durante los últimos seis meses, resequedad en la garganta, dolor en músculos y articulaciones, confusión, dolor de cabeza, pérdida de memoria durante periodos cortos y dificultad para dormir. Hasta el día de hoy, los médicos pueden atacar por separado cada síntoma, pero no saben aún cómo curar el mal. Para ello, dicen expertos de la Escuela de Medicina de Miami, es necesario saber primero qué causa la enfermedad.

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- Depresión y bajo rendimiento
Nadie que trabaje bajo presión está exento de deprimirse.
¿Ha estado apático, cansado, triste o sin hambre por más de 15 días? Si la respuesta es afirmativa, usted está deprimido. En el ámbito laboral, esto le ocurre a una de cada cinco personas, y la incidencia es creciente, explica el psiquiatra Ricardo Secin Diep, del Hospital Ángeles. Según dice, los costos laborales de la depresión pueden ser muy altos para las empresas; de hecho, hay estudios que revelan que la depresión incapacita aún más que la artritis, la diabetes o las enfermedades coronarias, pero en México no se considera enfermedad, y por lo tanto no existen canales de ayuda para curarla. “Las compañías de seguros mexicanas tienen cláusulas de exclusión para no pagar tratamientos vinculados con enfermedades nerviosas”.

- Uno de los retos de la psiquiatría mexicana es sensibilizar a las empresas y a las aseguradoras para que entiendan que este mal es curable en 80% de los casos. “El día en que las empresas mexicanas comiencen a aplicar cuestionarios autoaplicables, como la escala de Beck, que muestran si un trabajador está deprimido, se van a llevar muchas sorpresas”, dice Secin Diep.

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