Masificar lo único

Las diseñadoras Julia y Renata podían vivir cosiendo pocos vestidos caros. Decidieron saltar a la
Marina Delaunay

Vistiendo muy de vez en cuando a Winona Ryder, Jessica Simpson o a la rapera Eve no iban a llegar muy lejos. La alta costura les ayudó a colarse en algunos círculos cerrados de Hollywood o del DFwood. Pero ni Winona ni Cecilia Suárez o Ely Guerra les comprarán miles de sus prendas cada año.

- Las tapatías Julia (35) y Renata (32) Franco, hermanas y socias, son polifuncionales desde hace nueve años. Hasta hace un tiempo diseñaban, zurcían, cosían y vendían sus propios productos. “No teníamos idea de lo que vendíamos”, recuerda Julia, en un pasado no muy lejano. Necesitaban dar un salto. Uno tan grande como pasar de la alta costura artesanal a la producción casi masiva. Y eso sólo podía venir con capital, un plan de negocios y unirse a multinacionales con experiencia en moda.

- Casi todo eso llegó en 2004, cuando dos empresarios y promotores de arte de Guadalajara apostaron por el mundo de la moda: Aurelio López Rocha (director del Guadalajara World Trade Center  y ex directivo de Calzados Canadá) y Patrick Charpenel (curador y colecionista de arte). “Ahora, pueden concentrarse en lo que mejor saben hacer: diseñar; ya no deben preocuparse por los recursos limitados”, dice López Rocha, quien estimó las ventas del negocio de las Franco en medio millón de dólares.

- Este año, la dupla tapatía se integró a “Lycractitud”, un proyecto promovido por la marca Lycra que funciona como vitrina y red de contactos de empresas textiles, confeccionistas, diseñadores y tiendas detallistas. “El apoyo ha sido muy fuerte: desde patrocinios para presentaciones públicas hasta conocer el ciclo de producción y venta; nos están enseñando a hacer negociaciones (...) y a entender la realidad de pasar de la alta costura a la producción en serie más enfocada al mercado internacional”, describe Julia.

- Lycra, la dueña del proyecto, que en México aún pertenece a DuPont y Grupo Alfa pero fue comprada por Grupo Koch a nivel mundial, lanzó este concepto en México en 2004 como proyecto piloto de Latinoamérica.

- “Estamos tomando un camino que a todos los diseñadores nos ha resultado muy complicado (realizarlo solos) –agrega Renata–; (Lycractitud) podría ser la entrada al mercado de la moda internacional”. De hecho, la directiva de Lycra en México prevé exportar el concepto a Estado Unidos y Latinoamérica, luego de consolidar el concepto mexicano. Por ahora, esta red les está ayudando a encontrar un maquilador afín a sus confecciones de línea casual, uno de los mayores agobios para los diseñadores, pues las maquiladoras no suelen acceder a fabricar prendas de muchos cortes y partidas pequeñas.

-  Los canales son escogidos cuidadosamente. Así dieron con tiendas especializadas como Tracy Ross en Los Ángeles (de la hija de Diana Ross) y una neoyorquina, Ash, que concentra las creaciones de diseñadores nacientes. La meta es cubrir las principales tiendas de Nueva York , en un futuro las de Londres, y este año instalar su propio local en la colonia Condesa del DF.

- El salto hacia lo masivo va tan en serio que ya están en pláticas con la marca deportiva Atletica para el diseño de la ropa que usan los 11 equipos de futbol que patrocina. Por ahora le renovarán las líneas de 250 camisetas que luego serán vendidas por catálogo. La moda no tiene fronteras ni género para las hermanas Franco. No rechazarían vestir ni al mismísimo David Beckham.

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