Migrantes mayores

¿Se retirarán en Estados Unidos o regresarán a México?
Eduardo Porter y Elisabeth Malkin

En las últimas décadas, millones de mexicanos en edad laboral han partido a -Estados Unidos. La mayoría de ellos llegaron ilegalmente y aceptaron empleos en -los niveles más bajos del mercado de trabajo estadounidense.

- Mientras gran parte de la atención sigue puesta en la llegada constante de -trabajadores ilegales, una nueva pregunta empieza a preocupar a algunos -analistas y formuladores de políticas en ambos lados de la frontera: ¿Qué va -a pasar cuando los 10 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos sean -demasiado viejos para trabajar? ¿Se van a retirar en Estados Unidos o van a -regresar a México? Conforme envejecen, las decisiones que tomen estos veteranos -podrían afectar el entramado social en ambos lados de la frontera.

- México no está preparado para su regreso. Con una población que envejece -rápidamente, y con prácticamente ningún sistema público de seguridad social -o seguro médico, el país apenas si podría lidiar con millones de inmigrantes -que regresen tras pasar su vida laboral en Estados Unidos.

- “Si agregamos a la dinámica del envejecimiento el regreso de los mexicanos -que no cuentan con cobertura, entonces, estamos hablando de un problema -significativo”, dice Rodolfo Tuirán, un respetado demógrafo que es, además, -subsecretario de Desarrollo Social en el gobierno mexicano (Sedesol).

- Sin embargo, Estados Unidos tampoco está preparado para lidiar con millones -de inmigrantes pobres que están envejeciendo, que estiran lo que ganan sin el -recurso de la seguridad social, ya sea Medicare, Medicaid u otras formas de -asistencia federal.

- En 2003, aproximadamente 710,000 mexicanos de más de 60 años vivían en -Estados Unidos, 63% más que la década anterior, concluye el Consejo Nacional -de Población de México (Conapo), con base en cifras de la Oficina de Censos. -Alrededor de una cuarta parte vivía por debajo de la línea de pobreza: una -proporción mucho mayor a 10% de la población anciana en su conjunto es pobre.

- Se espera que estas cifras aumenten en la generación actual de inmigrantes -ilegales. A diferencia de inmigrantes anteriores (muchos de ellos ahora -residentes legales en Estados Unidos), es probable que los de hoy en día vean a -la seguridad social, Medicare o Medicaid apenas como un espejismo. Aun cuando la -mayoría ha pagado impuestos durante sus vidas laborales para cubrir estos -programas, bajo la ley actual no tienen derecho a ninguna prestación.

- “Si todas estas personas que vinieron se van a quedar, entonces se plantea -la pregunta de cuál será el costo social”, señala Roberto Suro, director -del Pew Hispanic Center (Centro Hispano Pew) en Washington. “Si sólo estarán -aquí durante su vida laboral, es una ganga”.

- No obstante, y sin proponérselo, la política migratoria estaría -contribuyendo a un incremento en la cantidad de mexicanos mayores que se quedan -en Estados Unidos, ya que los controles fronterizos cada vez más estrictos, -alientan a que los inmigrantes ilegales se avecinden en ese país en lugar de -mantener a sus familias en México e ir y venir cruzando la frontera.

- Si envejezco lejos…
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Dada la naturaleza de los movimientos en la frontera, no existen -estadísticas concluyentes sobre los flujos de regreso de los migrantes mayores -a México. Sin embargo, conforme la cantidad de inmigrantes mayores aumenta, 35 -años después de que el flujo de trabajadores ilegales empezó a crecer, el -goteo de veteranos está acumulando ímpetu.

- Una investigación oficial sobre los residentes mexicanos, realizada en 1990, -encontró que sólo eran 11,500 los que tenían más de 50 años y que vivían -en Estados Unidos en 1985. Para 2000, la cantidad de mexicanos mayores de 50 -años que habían estado en Estados Unidos cinco años antes se elevó a 27,900, -de acuerdo con el Conapo.

- Un atractivo que tienta al mexicano para regresar es la asequibilidad. “En -Mexiquito, el dinero parece muchísimo”, menciona Roselino Sebastián -Castañeda de 72 años, quien regresó hace nueve años a su natal Tierra -Caliente, en Guerrero, tras 35 años de viajar de California a Texas, de allí a -Louisiana, a Colorado y a Montana.

- Sabe que nunca podría vivir en Estados Unidos con los 350 dólares que -recibe de la seguridad social, la mitad de su prestación que no se consume la -pensión alimenticia para una hija en Arizona. No obstante, en México, cuenta, -“si dejo de beber y andar de parranda, puedo vivir con eso”.

- Otro atractivo son las propiedades. Casi la mitad de los inmigrantes -mexicanos de más de 50 años tiene alguna propiedad en México, apunta una -investigación del Pew Hispanic Center. La decisión se puede reducir -simplemente al nebuloso, pero poderoso, jalón de la nostalgia.

- Las relaciones familiares son muy probablemente la fuerza más poderosa. Sin -embargo, pueden atraer en cualquier sentido: la probabilidad del regreso es -mucho más alta para 58% de los inmigrantes de más de 50 años que dejaron -cónyuges en la República Mexicana, de lo que es para 24% que los tienen en -Estados Unidos, de acuerdo con los datos del Proyecto Migratorio Mexicano, una -serie de estudios conducida por investigadores de la Universidad de Princeton y -de la Universidad de Guadalajara en México.

- Angelita Sánchez de Valdés, una viuda de 83 años, se quedó en Estados -Unidos porque no podía dejar a sus hijos y nietos. “Al principio, realmente -traté de convencer a mi viejo de regresar”, relata, “pero me acostumbré y -ahora me tengo que quedar porque toda mi familia está aquí”.

- Sebastián Castañeda, por otra parte, regresó a México para atender a su -madre que ahora tiene 96 años. “Por eso no regreso a Estados Unidos”, -señala.

- Francisco Franco Álvarez pasó 30 años en California haciendo ladrillos, -jardines y dando mantenimiento al alcantarillado de Los Ángeles. Dejó a su -esposa Silvina Barba Tejeda en su casa en Valle de Guadalupe, Jalisco. Sin -embargo, regresaba cada invierno a lo que sus hijas Silvina y María Adela, en -son de chiste, decían era la visita anual para concebir. El resultado fueron 16 -embarazos: cuatro abortos naturales y 12 hijos. A pesar de esto, hace 22 años, -a la edad de 62 años, decidió que era el momento de regresar a la casa. “Un -viejo solo es como un perro viejo totalmente solo”, dice.

- Hacía mucho tiempo que los 10 hijos sobrevivientes se habían ido de la -casa: cuatro a México y seis a Estados Unidos. Él y su esposa podían vivir -con 500 dólares al mes de la seguridad social, más 381 dólares de una -pensión sindical. Son propietarios de una casa, construida en parte con el -dinero que mandaba cada mes de lo que ganaba en sus trabajos en Estados Unidos.

- Y Franco, ahora de 84 años, había tenido suficiente de Estados Unidos. “El -ritmo de vida allá me molestaba mucho”, dice Franco. “Allí es un país de -esclavos”.

- Tomó un sorbo de una mezcla de árnica y tequila, aparentemente un bálsamo -para la garganta irritada. “Aquí, uno puede vivir por años”, menciona. “Si -hubiera vivido allí, ya me habría muerto”.

- Sentado junto a Franco, Máximo Álvarez Gutiérrez de 65 años ve las cosas -desde la perspectiva opuesta. También se fue a Estados Unidos hace 45 años. -Pizcó duraznos en Fresno, California, y recogió trastes de las mesas de un -restaurante en Los Ángeles. Mandaba dinero a su casa cada mes para su esposa, y -compró una casa de cuatro recámaras en una calle empedrada.

- No obstante, en lugar de regresar a vivir a México, Álvarez se llevó a su -esposa María a Estados Unidos hace seis años. Ahora viven en un cuarto encima -del garaje de la casa de una de sus hijas en California. Y su casa en Valle de -Guadalupe está vacía casi todo el año.

- “Siempre me ha gustado vivir en Estados Unidos”, menciona Álvarez, quien -solicitó la ciudadanía estadounidense. “He estado allí 45 años. Es toda -una vida”.

- La mayoría de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos todavía tiene que -llegar a la edad en la que es casi imposible cargar otro saco de cemento por las -construcciones o subir y bajar apresuradamente las escaleras de mano para pizcar -duraznos de los árboles.

- Cuando suceda, es probable que sus opciones sean diferentes a las del grupo -actual de viejos.

- Es probable que los recién llegados, a diferencia de la mayoría de los -veteranos de hoy, sigan siendo ilegales. En los años de 1960 y 1970, ser un -inmigrante legal era relativamente simple: con frecuencia, todo lo que se -necesitaba era tener un hijo en Estados Unidos.

- La Ley de Reforma Migratoria y Control de 1986 permitió que otros 2.3 -millones de inmigrantes ilegales de México se volvieran residentes -estadounidenses legales, con derecho a prestaciones como la seguridad social.

- A pesar de ello, la situación ya no es fácil. En los últimos 10 años, -cruzar la frontera se ha vuelto mucho más difícil en la medida en que se han -hecho más estrictas las restricciones migratorias.

- Actualmente, aun si un inmigrante ilegal tuviera derecho a obtener la -residencia legal (por decir, mediante un hijo o hija adulta que fuera -ciudadano), al migrante se le prohibiría oficialmente estar en Estados Unidos -durante 10 años antes de permitírsele vivir legalmente.

- Al mismo tiempo, la fortificación continua de la frontera podría tener la -consecuencia no planeada de alentar a los inmigrantes que están envejeciendo a -que se queden.

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- Al no querer enfrentarse a la patrulla fronteriza y cruzar el desierto con -más frecuencia de la absolutamente necesaria, los inmigrantes ilegales regresan -menos de lo que solían. Más bien, traen a sus esposas e hijos a Estados Unidos -con lo que están más asentados en su nueva tierra.

- © 2005 - The New York Times News Service

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