Miradas desde el volante

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Andrés Jorge

Es como si se sintieran protegidas. Como si el espacio privado que brinda el coche, tan personal que resulta casi íntimo, les otorgara seguridad, control de la situación. Sea cual sea la razón, el hecho es que las mujeres te miran diferente cuando están tras el volante.

- Hay una cierta solvencia. Desde su auto, mujeres que por hábito, por tradición o aprendida estratagema no te sostendrían la mirada, te observan desafiantes.

- El automóvil ha sido siempre uno de esos símbolos del poder masculino. Somos los hombres quienes más nos interesamos por tales o cuales modelos y la - potencia del motor. También hay muchos mitos que asocian negativamente la masculinidad (o falta de ella) con el coche. En Miami escuché en boca de una mujer el chiste según el cual el varón se exhibe en su BMW del año para tapar otras pequeñeces y compra un Porsche para paliar la crisis de entrada en los 50.

- Pero lo cierto es que las mujeres, a su modo, siempre más sutil y lleno de matices, disfrutan tanto o más que los hombres su propia potencia de motor. La proverbial agresividad al volante, que se traduce en el clásico “tenía que ser vieja”, no es la única expresión femenina que relaciona su manera de actuar dentro del auto; hay otra, de carácter no sexista, sino abiertamente sexual.

- He visto mujeres iniciar un juego descarado de miradas con el hombre que acompaña a otra mujer en el auto de al lado, detenidos por un semáforo. Lanzan besos, hacen señas y se ríen con picardía y provocación, sobre todo cuando su coche está ya en movimiento y se sienten inalcanzables. Es como si liberaran energía, algo que siempre han querido hacer: una actitud abierta, emancipada ante los hombres, que el mundo en que nacieron no les permite mantener.

- Estén o no conscientes ellas mismas, la disposición de las mujeres hacia los varones cambia radicalmente cuando nos ven a través de los vidrios de su auto. No es lo mismo estar en un bar, en un espacio compartido donde sus miradas, su provocación o su simple deseo de ser y hacer como les viene en gana tienen como consecuencia la reacción y la respuesta masculinas, y su impulso de corresponder al gesto.

- No puedo negar que, en lo personal, me gusta esa altivez, esa capacidad de desplante que parece les otorga a las mujeres subirse a su coche y manejar el mundo a su medida.

- (ajorgego@hotmail.com)

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