Más allá de los pasamontañas

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Contrario a lo que pudiera pensarse, Chiapas tiene un sinfín de opciones para hacer un viaje que combine armoniosamente el placer y los negocios. Si el objetivo es organizar una junta, un seminario o una convención en un lugar donde los ratos libres se puedan aprovechar de forma poco convencional, Tuxtla Gutiérrez es muy recomendable. Y allí el hotel Camino Real, con su característica arquitectura, cuenta con espacios ideales para trabajar y otros tantos para brindar esparcimiento. Si los seis salones y el equipo audiovisual con que cuenta el hotel no fueran suficientes para los fines laborales, a unos cuantos minutos se encuentra el Centro de Convenciones de Chiapas, cuya imponente estructura sobresale entre las áreas verdes que lo rodean. Ahí se pueden realizar desde pequeñas reuniones hasta montar una obra de teatro o efectuar competencias deportivas. Esto, gracias a la multiplicidad de sus espacios y a su auditorio –equipado con tecnología de punta– capaz de albergar hasta 4,000 espectadores.

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Ahora que si el programa de trabajo deja tres horas libres, qué mejor que treparse en una lancha y recorrer el Cañón del Sumidero para gozar de la naturaleza que, dadivosa, ofrece paisajes inigualables salpicados de reptiles que merodean en su hábitat natural. Luego de una larga jornada laboral, visitar La Casa de las Artesanías y el Parque de la Marimba –donde al ritmo de la música se saborean los deliciosos esquites y los tamales de chipilín o de cambray– puede resultar un reconfortante recreo. Y si el tiempo libre lo permite, no hay que perderse la visita a San Cristóbal de las Casas, a Chiapa de Corzo o a otro de los lugares turísticos que la recién llamada “última frontera” ofrece a sus visitantes.

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